Fútbol Internacional
Champions: Bayern Múnich sobrevive a la mística blanca y termina con la temporada del Real Madrid
El Real Madrid rozó una remontada épica en el Allianz Arena, pero cayó (4-3) ante el Bayern Múnich en una noche de orgullo y crueldad europea que sentenció su temporada y el proyecto de Arbeloa.
Michael Olise anotó uno de los tantos en la victoria de los bávaros.(Foto: Prensa Libre / EFE)
El Real Madrid murió en la orilla de la remontada, envuelto en una épica insuficiente para batir al Bayern Múnich, que firmó una victoria (4-3) con la que terminó la temporada del equipo de Álvaro Arbeloa, que se despidió con dignidad de la última oportunidad que en otras ocasiones le dio resultado: la Liga de Campeones.
El despertar blanco, con la Supercopa, la Copa y la Liga perdidas, llegó tarde. No tenía más opciones y dio todo lo que tenía en el Allianz Arena. Firmó un primer tiempo desatado, se encorsetó en el segundo e hincó la rodilla en el minuto 87, cuando Luis Díaz marcó el 3-3 justo después de la expulsión de Camavinga, otra vez señalado. Un final cruel.
Y es que hay noches en Europa que no se explican, se sienten. Esta empezó con un giro inesperado, de esos que tanto le gustan al futbol y tanto desconciertan a la lógica. Porque en el Allianz Arena, donde se esperaba el protagonismo de Mbappé, la velocidad de Vinícius o el liderazgo de Bellingham, emergió un nombre que no estaba en los focos: Güler.
Y lo hizo sin pedir permiso. A los 39 segundos. Ni uno más. Un error impropio de Neuer, gigante en la ida, abrió la puerta. Mala entrega, balón al centro, y Güler, sin controlarlo siquiera, lo envió directo a la red. Así, sin prólogo. El Real Madrid igualaba la eliminatoria antes de que el partido tomara ritmo.
Ese gol no calmó nada; al contrario, encendió una primera parte de esas que justifican el precio de la entrada. Ida y vuelta, vértigo y determinación. El Real Madrid, fiel a su naturaleza, sin rendirse. El Bayern, con el mismo once ganador del Bernabéu, ejercía una presión asfixiante, como si cada balón fuera el último y ahogaba la salida blanca.
El equipo de Arbeloa —con Ferland Mendy para contener a Olise y Brahim Díaz en lugar de un dubitativo Camavinga— no lograba controlar el partido, pero sí tenía pegada. Y en Europa, eso basta para seguir con vida.
El Bayern respondió pronto. A los cinco minutos, un córner encontró la cabeza de Pavlovic cerca de la portería. Lunin midió mal la salida y Alexander-Arnold se quedó a medio camino. Empate. Vuelta a empezar. Y ahí el partido se convirtió en una prueba de resistencia.
⏸️ DC: @FCBayernES (6) 4-3 (4) @RealMadrid
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) April 15, 2026
⚽ 1' @10ArdaGuler
⚽ 6' Pavlović
⚽ 29' @10ArdaGuler
⚽ 38' Harry Kane
⚽ 42' @KMbappe
⚽ 89' Luis Díaz
⚽ 90'+4' Olise pic.twitter.com/WhtX5PPWg5
Durante 25 minutos, el Bayern apretó, dominó y empujó al Madrid hacia su área. Pero cuando parecía que el guion tenía dueño, volvió Güler. Falta al borde del área, perfil zurdo y un disparo cercano a la escuadra de Neuer: golazo.
Pero no era noche de administrar ventajas. Era noche de resistir los golpes. Avisó Kimmich, insistió Stanisic y respondió Lunin hasta que apareció lo inevitable: Harry Kane. Porque Kane no suele perdonar. Y no perdonó. La jugada nació en una grieta central que encontró Upamecano, con Alexander-Arnold otra vez distraído. Control, pausa y definición. Gol. Empate otra vez.
Y cuando el descanso ya asomaba, el Real Madrid recordó quién es. Primero, un aviso de Vinícius al larguero. Después, el tercer golpe: contra perfecta, definición de Mbappé ante Neuer y 2-3.
El segundo tiempo se presentó más contenido y táctico, con el final cada vez más cerca. No había espacio para errores. El Bayern insistió con la pelota cerca del área, pero con menos intensidad en la presión y más espacio para las contras del Real Madrid.
Esto generó huecos para la velocidad de Mbappé, que desequilibró en varias ocasiones. La más clara al inicio, a la que respondió Neuer. En el otro lado, apareció Alexander-Arnold, que evitó el remate de Luis Díaz en el último instante, cuando iba a definir solo ante Lunin. Pasaban menos acciones que en la primera parte, pero la tensión era evidente.
Y así se llegó a los minutos finales, con ambos equipos a un gol de las semifinales y con temor a un error decisivo. Todo se definió en un detalle: Camavinga, señalado en los últimos días, fue expulsado por doble amonestación en el minuto 87, tras haber ingresado en el 62.
Entonces apareció Luis Díaz. Justo después, en el 87, el colombiano se sacó un potente remate desde fuera del área que sentenció el partido.
Después, Olise cerró el marcador con el 4-3 definitivo y la épica del Real Madrid se desvaneció en dos instantes, en los que quedó finiquitada la temporada: adiós a la Copa, adiós a la Liga y adiós a Europa. El equipo de Arbeloa dio la cara, pero tarde. Fin.

