Fútbol Internacional
El partido que nadie quiere jugar: Francia e Inglaterra buscan el tercer lugar del Mundial
Doce años después de que Louis van Gaal cuestionara el partido por el tercer puesto, Francia e Inglaterra llegan a disputarlo con la misma sensación: preferirían estar jugando la final.
El entrenador de Francia Didier Deschamps (i) dirige el entrenamiento este viernes 17 de julio, en Fort Lauderdale, Florida (Estados Unidos). El sábado 18 juegan ante Inglaterra por el bronce del Mundial 2026. EFE/ Alberto Boal
Francia e Inglaterra disputarán el tercer lugar del Mundial 2026 este sábado 18 de julio, a las 15.00 horas de Guatemala, en el Hard Rock Stadium de Miami, escenario del penúltimo partido del torneo.
Ambas selecciones llegan después de quedarse a un paso de la final. Francia cayó ante España e Inglaterra fue eliminada por Argentina, pero todavía tienen motivos deportivos e históricos para cerrar el campeonato con una victoria.
Pocas veces un partido genera tanta contradicción como el que define el tercer lugar de una Copa del Mundo.
Quienes lo disputan suelen hacerlo con la frustración de haber perdido la semifinal apenas unos días antes. La final quedó fuera de su alcance y el premio ya no es el trofeo, sino una medalla de bronce que rara vez figura entre los grandes objetivos de las potencias del fútbol.
No es una idea nueva.
Tras la semifinal del Mundial de Brasil 2014, el entonces seleccionador de Países Bajos, Louis van Gaal, lanzó una crítica que desde entonces acompaña cada edición del torneo.
"Este partido nunca debería jugarse".
Su argumento era sencillo: obligar a un semifinalista a despedirse con dos derrotas consecutivas, apenas unos días después de perder la oportunidad de disputar la final, resulta una carga difícil de justificar desde el punto de vista deportivo.
Doce años después, los protagonistas del Mundial 2026 volvieron a expresar el mismo sentimiento.
El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, fue el primero en hacerlo tras la derrota frente a Argentina.
"Ninguno de estos jugadores, ninguno de los jugadores franceses quiere jugar este partido. Ellos quieren jugar la final. Todo el mundo juega para ganar la Copa del Mundo, pero es lo que es".
Didier Deschamps compartió esa visión.
"Tengo un deber para con este partido. No es un amistoso... El equipo inglés no quiere jugar. Nosotros tampoco. Pero hay un objetivo".
Las declaraciones reflejan un debate que reaparece cada cuatro años: si el partido por el tercer puesto sigue teniendo sentido.
Cómo llegan Francia e Inglaterra
Francia afronta el encuentro después de perder 2-0 contra España en las semifinales. Antes había eliminado a Suecia, Paraguay y Marruecos durante la fase de eliminación directa.
Inglaterra, por su parte, cayó 2-1 frente a Argentina tras superar a República Democrática del Congo, México y Noruega.
El reducido margen de recuperación y el desgaste acumulado podrían provocar rotaciones en ambos equipos. Sin embargo, el tercer lugar, los registros individuales y el deseo de cerrar el Mundial con una victoria mantienen el interés competitivo.
Un momento irrepetible para Francia
Más allá del resultado, el partido representa un momento irrepetible para Francia.
Será el último encuentro de Didier Deschamps como seleccionador nacional después de más de una década al frente de Les Bleus.
Campeón del mundo como jugador en 1998 y como entrenador en Rusia 2018, cerrará uno de los ciclos más exitosos en la historia del fútbol francés.
Además, alcanzará un registro histórico.
Con este partido llegará a 27 encuentros dirigidos en Copas del Mundo, la mayor cifra para un seleccionador en la historia del torneo.
La despedida de Deschamps convierte un partido de consolación en el cierre de una época para Francia.
Mbappé persigue la Bota de Oro y la historia
El principal atractivo individual del encuentro estará en los botines de Kylian Mbappé.
El delantero francés llega empatado con Lionel Messi como máximo goleador del Mundial 2026, ambos con ocho tantos. Sin embargo, el argentino lidera provisionalmente la clasificación de la Bota de Oro gracias al criterio de desempate, ya que suma cuatro asistencias frente a las tres del francés.
Como Francia jugará un día antes de la final, Mbappé tendrá la primera oportunidad de romper esa igualdad en goles y trasladar la presión a Messi.
Pero la Bota de Oro no es el único objetivo que persigue.
Mbappé acumula 20 goles en Copas del Mundo, la segunda mejor marca de todos los tiempos. Solo lo supera Messi, con 21.
Si marca frente a Inglaterra, llegará a nueve tantos en esta edición, una cifra que ningún futbolista alcanza en un mismo Mundial desde que Gerd Müller anotó diez en México 1970.
Un doblete lo igualaría precisamente con el alemán y lo dejaría únicamente por detrás de Sándor Kocsis (11, Suiza 1954) y Just Fontaine (13, Suecia 1958).
Inglaterra busca algo más que una medalla
La decepción por no disputar la final domina el ambiente inglés, pero el encuentro también ofrece un incentivo competitivo.
Será el último partido del primer gran torneo de Thomas Tuchel como seleccionador de Inglaterra y una oportunidad para cerrar el campeonato con una victoria antes de comenzar el camino hacia la Eurocopa 2028.
Para futbolistas como Jude Bellingham, Harry Kane y Bukayo Saka, el encuentro representa la posibilidad de despedirse del Mundial con un triunfo y un lugar en el podio.
El partido que nadie quiere, pero termina importando
Cada cuatro años, el partido por el tercer puesto vuelve a abrir la misma discusión: si realmente debería seguir existiendo.
Las palabras de Louis van Gaal siguen encontrando eco entre entrenadores y futbolistas que llegan a este compromiso con la frustración todavía reciente de una semifinal perdida.
Sin embargo, el encuentro conserva argumentos para ser recordado.
Para Francia será la despedida de Didier Deschamps y una nueva oportunidad para que Kylian Mbappé persiga registros históricos.
Para Inglaterra será el cierre del primer gran torneo bajo el mando de Thomas Tuchel y la posibilidad de abandonar el Mundial con una victoria.
Los futbolistas seguirán diciendo que este partido sobra. La historia de los Mundiales, en cambio, demuestra que casi siempre termina dejando algo para el recuerdo.

