Fútbol Internacional

Neuer apaga el Bernabéu y el Bayern Múnich deja al Real Madrid al borde del abismo

El Real Madrid confirmó su momento delicado con una derrota ante el Bayern (1-2) en el Bernabéu, superado en fútbol y claridad por un rival liderado por Kane y Luis Díaz.

MADRID, 07/04/2026.- El delantero del Real Madrid Vinicius Junior (d) chuta ante el portero Manuel Neuer, del Bayern, durante el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones que Real Madrid y Bayern Munich disputan este martes en el estadio Santiago Bernabéu. EFE/Juanjo Martín

El delantero del Real Madrid Vinicius Junior dispara ante el portero Manuel Neuer, del Bayern.(Foto Prensa Libre: EFE).

Echada a perder la Liga ante el Mallorca, el Real Madrid dio otro paso hacia una temporada en blanco con una derrota frente al Bayern (1-2), que desnudó al equipo de Arbeloa, falto de fútbol y con un exceso de épica que no bastó para contrarrestar una actuación estelar de Neuer, coronada con los goles de Luis Díaz y Kane.

A los muy dados a buscar señales, la tormenta que descargó sobre el Santiago Bernabéu una hora antes del partido no fue casualidad: fue un prólogo. El cielo avisaba de que lo de Son Moix no había sido un tropiezo aislado, sino el inicio de una cuesta abajo. Afuera caía el diluvio; dentro, bajo techo, el Madrid vivía en una burbuja tibia, como si los problemas pertenecieran siempre al exterior, a un mundo que no termina de entrar en Chamartín.

Sonó “Enter Sandman”, de Metallica, antes de las alineaciones y el estadio se dejó envolver por ese presagio de pesadilla. No era música, era atmósfera. “Sleep with one eye open…”. Convenía tomar nota, porque enfrente estaba un Bayern con vocación de ogro, moldeado por Vincent Kompany en una máquina de hacer goles: 300 en 99 partidos. Una cifra que exigía rigor, oficio y temple, justo lo que hoy le falta a este Madrid.

Álvaro Arbeloa apostó por un bloque medio-alto que le había funcionado en marzo: Valverde, Tchouaméni, Pitarch, Güler y Vinícius. Quitó a Brahim para dar entrada a Mbappé, que siempre promete desequilibrio. En el otro lado, Kane, con el tobillo renqueante, no quiso perderse la cita y el Real Madrid lo pagó caro con un gol del británico.

Pero el Madrid es hoy un equipo sin director de orquesta. Las ausencias de Modric y Kroos pesan como una losa. Sin ellos, el equipo vive al día, a la carrera, al error del rival. No hay pausa ni brújula, solo vértigo, y así es difícil gobernar partidos grandes.

Aun así, el Madrid amagó. Dos intentos de Mbappé y una aparición de Vinícius toparon con Neuer, que respondió con intervenciones decisivas. Fue un espejismo, porque el partido tenía dueño y hablaba alemán.

Kimmich se adueñó del centro del campo con naturalidad. Se movía por la frontal del área de Lunin con libertad, esperando el momento de golpear. A su alrededor, el Bayern fue cercando al Madrid con paciencia.

Los avisos se sucedieron. Upamecano falló lo increíble bajo palos. Gnabry no aprovechó un error de Pitarch en una cesión a Lunin. Y hasta Alexander-Arnold erró una ocasión clara. El Madrid sobrevivía como podía.

Pero el fútbol no perdona. Cuando el descanso parecía cercano, un pase de Gnabry dejó solo a Luis Díaz ante Lunin. Esta vez no falló. Gol del Bayern y confirmación de la pesadilla.

Tras el descanso, Arbeloa no realizó cambios y el partido mantuvo la misma dinámica. Al inicio, Kane encontró espacio fuera del área y marcó el segundo con un disparo preciso que dejó sin opciones a Lunin.

Quedaba tiempo, y en Europa el Real Madrid suele aferrarse a los milagros. Buscó reaccionar más con corazón que con juego. Vinícius tuvo una clara, pero Neuer ganó el mano a mano.Aparecieron entonces Militao y Bellingham en busca de soluciones. El inglés asistió a Mbappé, pero nuevamente Neuer evitó el gol con una gran intervención.

El portero alemán se erigió como figura, aunque a falta de veinte minutos Mbappé logró descontar. Neuer incluso alcanzó a desviar el remate contra el larguero, pero el balón terminó dentro y el Madrid se ilusionó con la remontada.

Sin embargo, no hubo reacción final. Los fantasmas de otras remontadas europeas no aparecieron. La efectividad de Kane y Luis Díaz, sumada a la actuación de Neuer, sellaron la derrota en el Bernabéu y dejaron al equipo de Arbeloa al borde de la eliminación en la Liga de Campeones.

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