Fútbol Nacional
¿Por qué los clubes guatemaltecos no compiten en Centroamérica? La Copa vuelve a exhibir sus falencias
Xelajú MC, Antigua GFC y Mixco han decepcionado en la Copa Centroamericana, dejando a Municipal como la única esperanza de Guatemala en el torneo.
Guatemala pierde terreno en Centroamérica: tres clubes al borde del fracaso y Municipal sostiene la esperanza.(Foto Prensa Libre: EFE).
El futbol guatemalteco atraviesa uno de sus momentos más preocupantes en el plano internacional. La Copa Centroamericana está dejando en evidencia, una vez más, las enormes carencias de los clubes nacionales cuando salen de casa y se enfrentan a rivales de la región.
De los cuatro equipos que representan a Guatemala, tres —Xelajú MC, Antigua GFC y Deportivo Mixco— están prácticamente fuera de la competencia y ocupan el último lugar de sus respectivos grupos.
Ninguno ha sido capaz de ganar un partido y, después de la pasada jornada, entre los tres recibieron 11 goles, una cifra que retrata la fragilidad de un futbol que hace mucho dejó de ser protagonista en Centroamérica.
El único que todavía mantiene con vida las esperanzas es Municipal, vigente campeón nacional. Los rojos tienen opciones de avanzar, pero todavía deben confirmarlo en sus próximos compromisos. Si también terminan cayendo, el futbol guatemalteco habrá firmado una debacle internacional difícil de maquillar.
Completo desconocido
Atrás y muy en el olvido quedó aquel Xelajú MC que fue capaz de competir por los primeros puestos del torneo anterior. Sin deslumbrar necesariamente por su futbol, el equipo quetzalteco encontraba resultados, sabía competir y consiguió alcanzar un histórico subcampeonato.
Por eso se esperaba mucho más en esta Copa Centroamericana. Xela estaba llamado a ser uno de los protagonistas, pero hasta ahora solo ha quedado en promesas y expectativas incumplidas.
Con Roberto Hernández al frente, los quetzaltecos han sido incapaces de sostener resultados y corregir errores que hoy los tienen contra las cuerdas. Dejaron escapar un valioso empate como visitantes frente a Liga Deportiva Alajuelense y terminaron perdiendo sobre la hora. Después, contra Plaza Amador, se pusieron en ventaja, pero su juego inoperante, la falta de orden y los errores defensivos terminaron convirtiendo una oportunidad de sumar en una goleada dolorosa.
Xelajú tiene todavía dos partidos para intentar corregir el desastre, pero actualmente es último del grupo A y está en cero puntos. Si no consigue avanzar, será un fracaso para un equipo que llegaba con la obligación de competir y terminó convertido en una sombra de aquel conjunto que sorprendió la temporada anterior.
intrascendente
Antigua GFC tampoco encuentra respuestas. El equipo colonial ha sido uno de los clubes más competitivos del futbol guatemalteco en los últimos torneos y alcanzó un bicampeonato que lo colocó como una de las principales fuerzas del campeonato nacional.
Pero esa fortaleza doméstica vuelve a quedarse corta cuando llega el escenario internacional.
Antigua ha vuelto a quedar en deuda. Un plantel renovado, con contrataciones que hasta ahora no han marcado diferencia, se encuentra al borde de una nueva eliminación en la primera ronda.
En tres presentaciones, dos de ellas jugando como local, los coloniales no han conseguido sumar un solo punto. Han recibido siete goles y apenas han marcado uno, números que explican por sí solos la crisis de un equipo que nuevamente no logra trasladar al ámbito internacional lo que consigue en Guatemala.
No es un accidente ni un episodio aislado. Es otra muestra de que los buenos resultados en el torneo local no necesariamente significan capacidad para competir fuera del país.
AMARGO DEBUT
Deportivo Mixco llegó a la Copa Centroamericana como una de las novedades del certamen y terminó pagando un precio muy alto por su inexperiencia.
Los chicharroneros tuvieron aspectos rescatables en su debut frente a Olimpia. Compitieron, generaron oportunidades y por momentos mostraron argumentos para pensar que podían dar pelea, pero la falta de definición y los desórdenes defensivos terminaron condenándolos.
Después llegó la derrota en Costa Rica frente al Saprissa y con ella el equipo de Fabricio Benítez quedó instalado en el último lugar del grupo C.
A Mixco todavía le quedan dos encuentros, pero la realidad es contundente: sus posibilidades de clasificación son escasas y necesitaría una reacción extraordinaria para evitar que su primera experiencia internacional termine siendo solamente un breve paso por la competencia.
La ilusión del debut terminó chocando con las mismas limitaciones que han acompañado históricamente al futbol guatemalteco: poca contundencia, errores defensivos y una enorme dificultad para sostener el nivel cuando la exigencia aumenta.
SIN MARGEN DE ERROR
Municipal es el único club guatemalteco que todavía está metido de lleno en la pelea por alcanzar los cuartos de final. Los rojos tienen cuatro puntos y dos partidos pendientes, pero tampoco pueden darse el lujo de confiarse.
El margen de error es mínimo. Necesitan mejorar considerablemente su rendimiento y aprovechar cada oportunidad en la recta final de la fase de grupos para evitar que el último representante guatemalteco termine siguiendo el mismo camino de Xelajú, Antigua y Mixco.
Porque si Municipal también fracasa, el balance será lapidario: cuatro equipos, ningún avance y una nueva demostración de que el futbol guatemalteco está lejos de competir al nivel que exige Centroamérica.
Y ahí está el problema de fondo. Guatemala cuenta con una de las ligas que mejor paga en la región, pero el dinero no se está traduciendo en calidad. La Liga Nacional está inundada de futbolistas extranjeros que, en muchos casos, terminan ocupando plazas sin representar un salto de calidad, mientras varios jugadores nacionales parecen instalados en una peligrosa zona de confort.
El resultado se refleja dentro y fuera de las fronteras. Los clubes fracasan internacionalmente y la Selección Nacional tampoco consigue dar el salto de calidad que se espera. Son problemas distintos, pero nacen de una misma realidad: un futbol local que lleva demasiado tiempo conformándose con poco.

