Empresas tomarán en cuenta a Mipymes que estén dentro de una cadena de valor

Durante un foro organizado por Centrarse se abordó el tema de la importancia de las cadenas de valor como una forma de descentralizar los modelos económicos industriales, con el objetivo que las empresas volteen a ver desde la lógica de valor compartido cómo pequeños empresarios pueden convertirse en sus proveedores.

Existen cientos de encadenamientos rurales que ya venden sus productos a grandes empresas promoviendo así de forma directa e indirecta las exportaciones de productos y servicios guatemaltecos. (Foto Prensa Libre: Agexport)
Existen cientos de encadenamientos rurales que ya venden sus productos a grandes empresas promoviendo así de forma directa e indirecta las exportaciones de productos y servicios guatemaltecos. (Foto Prensa Libre: Agexport)

Juan Pablo Morataya, director ejecutivo de CentraRSE explicó a los socios la importancia de las cadenas de valor desde el punto de vista empresarial, y lo dividió en tres grandes áreas: Económica, Social y Ambiental.


La economía de escala que brinda sostenibilidad y crecimiento económico a los países comienza a fijarse en modelos no únicamente que privilegian grandes corporaciones o empresas multinacionales porque generan brechas económicas que no son sostenibles.

La apuesta es cómo generar economías de base que generen modelos inclusivos para que la economía no dependa únicamente de grandes empresas sino de ampliar esa base empresarial.

El tema económico-social en la generación de empleo, se analizó que a futuro por la tecnificación las grandes industrias están dependiendo menos de las personas e incorporarán más tecnología.

En ese sentido, las cadenas de valor crean más autoempleo, microemprendimientos y otro tipo de modelos que permitan obtener un ingreso.

“Es una forma de generar economías alrededor de las empresas y produzcan un impacto, porque se reduce riesgos de delincuencia, se generan polos de desarrollo y las empresas se venden de una manera más amplia”, dijo Morataya.

En el aspecto social, el modelo de cadenas de valor tiende a cerrar brechas de desigualdad y en atacar la pobreza, porque las personas necesitan oportunidades de empleo formal y llevarlo a otra dimensión.

El autoempleo es positivo, pero si no está apalancado en una cadena de valor tampoco llega al crecimiento, en los últimos cinco años hubo un boom de emprendedores sociales, pero no logran la permanencia en el tiempo, “porque no tienen escalas de venderle a un grande y poder acceder a un mercado más permanente”, resaltó el ejecutivo.

Ivan Buitron Cisneros, director del Proyecto de Cadenas de Valor Rurales USAID-Agexport, Juan Pablo Morataya, director ejecutivo de Centrarse y Rafael Merchan de Catholic Relief Service (CRS) (Foto Prensa Libre: Natiana Gándara)

El director de la División de Desarrollo de Agexport, Iván Buitrón, ejemplificó que solo en Totonicapán, 10 Mipymes generan 85 mil jornales, lo que equivale a 329 empleos directos permanentes.

En temas ambientales los beneficios comprobados son que las cadenas bien manejadas en el caso de las agrícolas, la empresa grande transfiere tecnología e innovación a la mediana, y de la mediana a la pequeña, en temas como manejo del agua, mejor uso de fertilizantes que tengan menor impacto ambiental.

John Briggs, director de programas de Catholic Relief Services (CRS) opinó que para la institución que representa la creación de alianzas estratégicas con actores del sector privado es esencial para el desarrollo de cadenas inclusivas y sostenibles.

“Son precisamente estos actores los que tienen la capacidad de ofrecerle distintos servicios a los productores para que sus cadenas de valor sean más rentables y duraderas”, dijo Briggs.

Empresas adoptan modelo

Según Morataya las empresas multinacionales que compran principales productos agrícolas poseen certificaciones específicas que les exigen sus compradores, además de auditorías y cumplimiento de estándares.

La tendencia es que las grandes empresas se interesan en comprar a otras que cuenten con este tipo de políticas, es decir, que incluyan a pequeños productores y que eleven el nivel de cumplimiento.

“La gestión responsable de la cadena de valor es el único mecanismo que tenemos actualmente para romper la informalidad”, enfatizó el director de CentraRSE.

Contenido relacionado:

> Mipymes agrícolas de siete países de Latinoamérica podrán acceder a financiamiento del BID
> 371 mil Mipymes aportan el 35% del PIB en Guatemala
> Brindarán coaching empresarial para las Pymes