Crédito bancario al sector privado crece 7.6% en el 2025, pero pierde dinamismo

Sectores empresariales y consumo impulsan cartera de crédito, aunque puede estar regresando a niveles de crecimiento registrados en la prepandemia del covid-19.

Créditos bancarios persona atendiendo a usaurio bancario HPL

Los créditos bancarios son clasificados diferentes tipos de deudores y actividades económicas. (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).

El crédito bancario al sector privado continúa registrando un comportamiento positivo, aunque se ha desacelerado su dinamismo de crecimiento, según el Boletín Económico de Fundesa a diciembre del 2025, que cita datos del Banguat.

Al cierre del 2025, el crédito bancario al sector privado registró un saldo de Q409 mil 087.1 millones, lo que representa un incremento interanual de 7.6%, explicó Fernando Spross, analista de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa).

Dicho crecimiento equivale a Q28 mil 765.20 millones con relación al saldo reportado en diciembre del 2024 e incluye tanto los créditos otorgados en quetzales como en dólares, añadió el analista económico.

A pesar de que no es un porcentaje de dos dígitos, como en los últimos años, es significativo y similar a los años prepandemia, refirió Spross.

Por sector

Los que impulsaron su crecimiento en el 2025 fueron principalmente los créditos empresariales mayores y de consumo, que representan el 88% de los créditos, y crecieron 7.2% y 6.6%, dijo Spross.

Sus saldos llegaron a Q193 mil 668.3 millones y Q137 mil 454 millones, respectivamente, según datos en la página electrónica de la Superintendencia de Bancos.

Los que más crecieron durante el año pasado, con 24%, fueron los denominados productivos —que incluyen microcréditos y créditos empresariales menores—, aunque representan solo el 6.6% de la cartera total. En tanto, los créditos hipotecarios de vivienda registraron un aumento de 7.8% respecto del año anterior, agregó.

¿Por qué ese comportamiento?

Aunque sigue aumentando, la tasa de crecimiento del año pasado es inferior al promedio anual de 10.6% del período del 2012 al 2025, según datos del Banguat. En ese período se presentaron picos de crecimiento en el 2012, 2014 y entre el 2021, 2022 y 2023, estos últimos luego de la pandemia del covid-19. Los años recientes con crecimientos más bajos fueron del 2016 al 2020, entre 3.8% y 7%.

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Según Fundesa, el comportamiento del 2025 también fue inferior al promedio de crecimiento del 15% observado durante el 2024 y en meses anteriores del 2025.

Consultado al respecto, Spross explicó que la pérdida de dinamismo en el crecimiento del crédito respecto de años anteriores refleja una “normalización” respecto del comportamiento prepandemia.

El investigador de Fundesa expuso que durante la pandemia hubo un aumento del crédito por diversas razones, pero en el 2023 una proporción importante de consumidores que tenía planificado aplicar a un nuevo crédito o refinanciar uno existente decidió no hacerlo, según lo reflejó la encuesta Consumer Pulse de TransUnion Guatemala.

Spross considera que también la incertidumbre internacional, especialmente la relativa a la política comercial y arancelaria de Estados Unidos, ha influido en la demanda de crédito en la banca, particularmente en sectores productivos como industria y comercio.

Al comparar las tasas de crecimiento interanual del crédito en el 2025 con otros países, se observa que en Panamá fue de 3.3% y en Costa Rica, cerca de 6%; por lo tanto, la tasa de crecimiento en Guatemala no estaría fuera de un rango “aceptable”, añadió el analista.

La SIB explicó recientemente que con la nueva Ley de Tarjetas de Crédito se reestructuró la forma de registrar las deudas de esas tarjetas y se dividieron en más rubros. Los montos reflejados en el archivo de evolución de la cartera crediticia muestran cambios a la baja en ese tipo de deudor, como consecuencia de esa modificación. Spross dijo que no conoce el cambio, pero que en la clasificación que comprende consumo, vehículos y tarjetas de crédito, estas últimas tiene un bajo peso relativo y el que representa los más altos es el de consumos personales, que aumentó 13.7%.

ESCRITO POR:

Rosa María Bolaños

Periodista de Prensa Libre especializada en medios escritos y radiales en temas de energía eléctrica, empleo, impuestos, empresas y negocios con más de 20 años de experiencia.