escenarios económicos
|

Petróleo caro, fertilizantes y clima irregular elevan riesgos para la economía guatemalteca

Guatemala se encuentra en una posición moderada por el conflicto geopolítico internacional, que ha provocado un cambio “abrupto” en las previsiones macroeconómicas, cuyos efectos podrían concretarse en el 2027.

El incremento del precio internacional del barril de petróleo, derivado del conflicto geopolítico, junto con los eventuales impactos del fenómeno de El Niño, son factores que preocupan y que podrían tener consecuencias en la economía, según analistas. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

El incremento del precio internacional del barril de petróleo, derivado del conflicto geopolítico, junto con los eventuales impactos del fenómeno de El Niño, son factores que preocupan, y sus efectos podrían acentuarse a finales de este año y en el 2027.

Se prevé un aumento en productos como los fertilizantes, insumo utilizado en la producción agrícola. Este ajuste coincide con la posible prolongación de la sequía. El pasado 1 de mayo comenzó en Guatemala el ciclo agrícola, con el inicio de las lluvias en las diferentes zonas productoras, en medio de estas condiciones.

Durante una conversación con periodistas y editores de Prensa Libre, los analistas Sergio Recinos, expresidente del Banco de Guatemala (Banguat); Maynor Cabrera, de la Fundación Economía para el Desarrollo (Fedes), y Hugo Maul, del Centro de Investigaciones Económicas (Cien), brindaron escenarios económicos.

“La duración del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos profundizará la escala que pueda alcanzar; marcará el futuro de este año y probablemente del 2027”, resaltó Recinos.

CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES

Guatemala y Estados Unidos mantienen una correlación estrecha en varios indicadores, ya que están integrados al “ciclo” económico y también se ven impactados por los precios del petróleo.

Por ello, existe el riesgo de que, si cae la economía estadounidense, se genere un impacto en Guatemala y Centroamérica por la vía de las exportaciones, que ya están afectadas por los aranceles, sobre todo en el sector agrícola no tradicional.

Proyecciones advierten impacto en la economía

Cabrera remarcó que la situación de la economía para los siguientes meses debe analizarse con base en los indicadores observados hasta ahora, y que Guatemala, al igual que el año pasado, cuando se presentaron “turbulencias” por la política arancelaria y migratoria en Estados Unidos, no vio afectada su producción nacional; en el 2025, esta fue muy positiva, a pesar de los pronósticos negativos.

En un inicio, señaló que la crisis no “agarra” a Guatemala en términos macroeconómicos, lo cual es favorable: las exportaciones van en aumento y las importaciones registran una leve baja, sin que ello resulte pesimista. Sin embargo, sí hay una reducción en la importación de bienes de consumo y de insumos para el sector agrícola.

“Aquí es cuando se comienza a ver que hay algunos de los sectores que no entran tan bien y que eso va a afectar. Las proyecciones están cambiando y es muy probable que la economía tendrá cierto golpe este año y habrá una moderación”, afirmó.

Recuperación energética no será inmediata

Cabrera explicó que ya se observa un debilitamiento en la agricultura, pero “todavía faltan algunos golpes que pueda sufrir este sector, al igual que la industria va a sufrir por el mayor costo de la energía”.

“La duración del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos profundizará la escala que pueda alcanzar; marcará el futuro de este año y probablemente del 2027”.

Sergio Recinos, expresidente del Banguat

Expuso que, a pesar de que existe un escenario optimista en el que se logre un acuerdo en el conflicto geopolítico internacional, este no se resolverá de inmediato, ya que se destruyó infraestructura clave para la producción de fertilizantes y gas natural, además de que se requerirá el desminado de la zona. Por ello, “esto no será inmediato y el costo de la energía no será el mismo del año pasado, sino más alto en los primeros meses y luego irá bajando”.

El relajamiento de esta “presión” ocurrirá entre noviembre y diciembre, agregó Cabrera.

Precios del petróleo no bajarán pronto

La posición de Maul es que, mientras no se resuelva el conflicto en Oriente Medio, el precio internacional del barril de petróleo estará sujeto a perturbaciones, y no hay razón para indicar que los precios del crudo puedan bajar.

CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES

Aclaró que el paso de buques por el estrecho de Ormuz no se ve “tan sencillo”, sobre todo porque no hay una solución rápida al conflicto, y todo dependerá de una decisión política internacional. Sin embargo, el problema fundamental es que las grandes navieras y compañías productoras a escala mundial enfrentan la misma duda: mover petróleo desde esas zonas en conflicto o desde otros territorios.

“A mediano y largo plazo veo que los precios, cuando todo esto termine, tendrán que caer, con un exceso de oferta que los lleve a niveles similares a los que se tenían; pero, por ahora, un escenario positivo no se ve por ningún lado”, precisó.

El analista del Cien reconoció que en los últimos años se ha demostrado que el incremento del precio del petróleo en un período afecta el crecimiento del período posterior, al explicar el impacto para Guatemala.

“Este golpe seguro lo vamos a sentir, probablemente con mayores precios y revisión de expectativas; pero en el 2027 podríamos ver el impacto”, aseguró.

El modelo prevé que para el 2027 habría un impacto negativo por lo ocurrido este año, sumado a problemas en Estados Unidos, y que las exportaciones se verían afectadas en su crecimiento.

Costos de insumos presionan alimentos

Maul anticipó que algunos actores han reaccionado “asustados” por los cálculos relacionados con el problema del petróleo, que inciden en el precio de los fertilizantes inorgánicos, lo cual afectará directamente la producción de alimentos en Guatemala.

Recordó que en Guatemala el ciclo agrícola implica que actualmente se consume lo cosechado tres o cuatro meses antes; sin embargo, cuando comienza el invierno, con los nuevos precios de los fertilizantes, este efecto se observará posteriormente. Señaló que es un factor “muy importante” que debe analizarse no solo por la seguridad alimentaria, sino también por el impacto que pueda tener en los precios a futuro.

Inflación y clima presionan la economía

Recinos explicó que este conflicto traerá un problema inflacionario, debido al aumento en los precios del petróleo y del gas propano, así como al impacto en los fertilizantes, lo cual afectará al sector primario de la economía, con repercusiones importantes, sobre todo en el segundo semestre del 2026 y el próximo año.

“Esto no será inmediato y el costo de la energía no será el mismo del año pasado, sino más alto en los primeros meses y luego irá bajando”.

Maynor Cabrera, analista Fedes

Maul aseguró que también hay una cuestión que se presenta este año y que está relacionada con el clima, ya que un ciclo de lluvias irregular podría agravar la situación, al acumularse varios problemas.

Citó, por ejemplo, que en la producción de energía habrá mayor necesidad de termoeléctricas, con precios elevados, lo cual representa un impacto al que en la actualidad no se le presta atención.

Por otro lado, ante el aumento en los precios del petróleo, las personas recurrirán más a la leña, lo cual, si bien no tiene un impacto directo en el traslado o en la pérdida del poder adquisitivo, sí implica un costo ambiental.

El Niño presionará precios y energía

Cabrera remarcó que, aparte de la geopolítica, el clima será un factor que puede afectar la economía este año, y los pronósticos indican que el fenómeno de El Niño volverá a afectar, con días de menos lluvias, aumento de días secos, altas temperaturas, baja nubosidad y mayor radiación solar.

CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES

“Hay una alta probabilidad de que se presente, lo cual estaría impactando directamente en el costo de alimentos como el maíz, el frijol y otros productos de exportación. También puede incidir en la generación adicional de electricidad. Ahí tenemos un tema muy delicado: un mayor costo en el nivel de vida para la población, pero también para las comunidades que dependen de lo que cosechan para su autoconsumo, lo que podría comprometer la seguridad alimentaria”, agregó Cabrera.

Clima representa riesgo para los precios

En la reciente revisión de la tasa líder de interés de política monetaria de abril, se explicó la relación del impacto del fenómeno de El Niño en los precios para este año.

Johny Gramajo Marroquín, gerente económico del Banco de Guatemala (Banguat), al ser consultado sobre los escenarios económicos con esa variable, indicó que se ha observado la posibilidad de que se presente un Niño fuerte en términos climáticos, lo cual conllevaría períodos de sequía en los cultivos del país y, por lo tanto, el aumento en los precios de varios productos de origen agrícola.

Sin embargo, aclaró que los análisis indican la presencia de un Niño normal, lo que significa que habría un período de calor sin que eso genere una sequía.

En todo caso, se observa como un riesgo en la proyección.

“Es un riesgo en la trayectoria de la inflación, no necesariamente en la inflación de fin de año, porque cuando se observa cualquier choque de oferta, cuando ocurre un efecto climático que termina dañando cultivos, una vez normalizada la producción y distribución del bien afectado, los precios regresan a los niveles que se tenían. Esta es una característica de los productos agrícolas y no sucede en otros precios que, cuando aumentan, no suelen bajar”, señaló.

Remarcó que, una vez el shock pasa, como ocurre con los combustibles, los precios vuelven a bajar y a normalizarse.

Inflación se mantiene baja, pero con riesgos

En el boletín oficial de la Junta Monetaria, que mantuvo en 3.5% la tasa líder de interés, se indica que siguen prevaleciendo condiciones de baja inflación y que los pronósticos y las expectativas continúan apuntando a que esta se ubicará en la meta tanto en el 2026 como en el 2027.

Sin embargo, se menciona que dichas proyecciones siguen estando condicionadas a riesgos al alza, particularmente por la eventual intensificación y prolongación del conflicto geopolítico en Oriente Medio, lo cual podría provocar presiones inflacionarias importadas, que deberán evaluarse oportunamente conforme evolucione el mercado mundial de energéticos.

ESCRITO POR:

Urias Gamarro

Periodista especializado en macroeconomía, finanzas públicas e infraestructura, con 20 años de experiencia en medios radiales, impresos y digitales.

'; $xhtml .= '