Carreteras, las venas enfermas de Guatemala

La falta de mantenimiento y atención a la red vial pone en riesgo el sistema logístico. La infraestructura se encuentra en un punto crítico que impacta en la competitividad del país.

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Dos hundimientos representan peligro para los automovilistas, en San Felipe, Retalhuleu. (Foto Prensa Libre: Rolando Miranda)
Dos hundimientos representan peligro para los automovilistas, en San Felipe, Retalhuleu. (Foto Prensa Libre: Rolando Miranda)

En cualquier país, las carreteras son las venas que alimentan el comercio  y  actividades productivas, pero si están en mal estado se corre el riesgo de que el cuerpo colapse.


La situación de la infraestructura vial impacta en la competitividad de manera directa.

“Guatemala es un país que está enfermo logísticamente”, resumió Mariano Díaz, consultor para varias empresas en temas de transporte y logística, sobre el diagnóstico del sistema.

Baches, hoyos, agujeros, túmulos, escasa señalización, taludes mal diseñados y puentes a punto de sufrir daños por el exceso de lluvia. La competitividad del país peligra en un equivalente a que el cuerpo esté a punto de colapsar.

Para sanar se necesita recapear los tramos, afirmó Juan Carlos Tefel, presidente de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG).


“El primer remedio es recuperar la red vial con bacheos y mantenimiento antes de que finalice el invierno, y si no existe un plan agresivo, no se podrá hacer nada con el paciente y se corre el riesgo de perderse”, explicó.

Tefel agregó que en este momento está en duda la competitividad, que provoca preocupación a todos los sectores, porque se está en un punto crítico y que es sistémico —que podría acarrear otras consecuencias—.

Guatemala está lejos de alcanzar una velocidad promedio a escala internacional de 60 kilómetros para el transporte de mercancías o personas hacia los puertos u otros destinos.

Las carencias también se reflejan en otras puertas de ingresos o egresos, que son los puertos y aeropuertos, que complementan la red vial.

Además, desde hace más de 15 años el sistema ferroviario en Guatemala dejó de funcionar.

La falta de competitividad tiene un costo, el cual se traslada a los consumidores en los precios unitarios.

Tefel recordó que, de acuerdo con sus análisis, el costo interno terrestre de un contenedor es, en promedio, US$600 a US$800, y un traslado marítimo desde Perú para Estados Unidos, US$800.

El puente Los Mixcos, en Los Amates, Izabal, colapsó por las fuertes lluvias, lo que afectó a unos cinco mil vecinos. (Foto Prensa Libre: Conred)

Mantenimiento

Héctor Fajardo, directivo de la Federación de Transportistas Centroamericanos, afirmó que existen rutas que necesitan mantenimiento, que son vitales para el comercio, las cuales ya no están en condiciones “buenas” para poder transitar.

Los problemas de tránsito en el país ya no deben tratarse aislados, sino integralmente, como una política nacional. No se pueden colocar túmulos en rutas interamericanas por las personas que construyeron a orillas de las carreteras y no respetaron el derecho de vía.

El transportista mencionó la CA2 Occidente —Escuintla hacia la frontera con México y El Salvador—, la CA1 hacia Huehuetenango, la antigua ruta de Palín a Puerto Quetzal y de Guatemala hacia la frontera San Cristóbal.

“Aunque exista una cantidad de hoyos, pero si demuestran que ya están trabajando con bacheo, mejora la posibilidad de circular, pero es algo que no está ocurriendo”, aseguró.

En el caso de la carretera al Atlántico, hay trabajos de ampliación de Sanarate a El Rancho, pero en general, dijo, es un tramo que se puede circular.

¿Qué se necesita?

De acuerdo con la capacidad productiva del país, medida por el producto interno bruto (PIB), Guatemala necesita una infraestructura que opere en doble sentido, con eficiencia, suficiente y ágil, para anclar las grandes inversiones económicas extranjeras y que a su vez se multiplique en la generación de trabajo.

Eso significa que la competitividad del país depende en estos momentos de su capacidad de disponibilidad para el desarrollo del comercio y el turismo.

“La cara del país son los puertos, aeropuertos, carreteras, y eso los inversionistas lo saben. Si estos están bien equipados y son suficientes, son excelentes herramientas para el desarrollo de las actividades productivas; pero si no, difícilmente se podrá atraer capitales frescos”, expuso Díaz.

Afirmó que un traslado de la ciudad de Guatemala hacia la Empresa Portuaria Quetzal, en Escuintla, y viceversa, de un contenedor con mercancías, tarda cinco horas, cuando debería ser un promedio de dos a tres horas.


El experto afirmó que Guatemala debería tener conexiones a los puertos con autopistas de cuatro y seis carriles, así como libramientos. Si el comercio demanda mayor inversión, se debería de ejecutar, ya que los ciudadanos y las personas jurídicas —empresas— están cumpliendo con sus obligaciones en el pago de los impuestos, recordó.

Los consultados por Prensa Libre van más allá y proponen que el mantenimiento de las carreteras ya no sea exclusivo de una institución rectora, sino que debe trascender a escala nacional.