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Monitorean nutrición y salud de niñez albergada por la erupción del Volcán de Fuego 

La comida en los albergues incluye a menudo sopas instantáneas y otras opciones que, según expertos consultados, son poco nutritivas.

Por Ana Lucía Ola / Guatemala

Los nutricionistas recomiendan en los albergues usar con verduras los fideos de las sopas y evitar el exceso de sodio. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)
Los nutricionistas recomiendan en los albergues usar con verduras los fideos de las sopas y evitar el exceso de sodio. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)

Las donaciones de alimentos continúan llegando a los albergues en Escuintla y Alotenango, donde se encuentran los damnificados por la erupción del Volcán de Fuego, el 3 de junio. Sin embargo, se carece de comida nutritiva, según Alejandra Toledo, consultora en Nutrición del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef).

En los primeros días posteriores a la tragedia, no había control de lo que las personas comían ni de las veces que ingerían alimentos al día, por lo que se reportaron casos de diarrea y congestión estomacal.

Desde el pasado 15 de junio, un equipo de casi 20 nutricionistas se ha dado a la tarea de monitorear la alimentación en los albergues oficiales y no oficiales. Han hecho medición de talla y peso en los niños para verificar su estado de salud.

Exceso de sodio

En el recorrido que han realizado las profesionales encontraron que la comida enlatada, sopas instantáneas —con alto contenido en sodio—, así como frijol y arroz es lo que más se consume, pues son los suministros que se tienen en las bodegas. Toledo señala que hace falta agregar en cada plato de comida frutas y verduras, así como proteínas —lácteos, carne y pollo— para evitar una nutrición deficiente.

“Si los niños no comienzan a ingerir alimentos de origen proteico habrá malnutrición que puede desarrollar obesidad”, indica la especialista.

Expertos en salud buscan que la alimentación en los albergues sea variada. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)
Expertos en salud buscan que la alimentación en los albergues sea variada. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)

Como parte de su labor en el campo durante ocho horas diarias, las especialistas capacitan a quienes preparan la comida para elaborar un menú balanceado, tanto para los adultos como para los niños.

Los fideos de las sopas instantáneas, por ejemplo, son usados para preparar caldo de pollo o de res. La Incaparina se usa en distintas comidas, como helados o sopas.

“No podemos desaprovechar lo que se ha donado, pero sí hay que trabajar con el servicio de alimentación para usarlas de distintas recetas. Hay que hacer una reorientación de lo que comen, ahí es donde entramos nosotros”, dijo Ana Lucía Gálvez.

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Responsabilidad

En los albergues es habitual ver a los niños comer en el plato de los adultos, y por lo tanto no tienen una alimentación diferenciada; por ello, se entregaron vajillas infantiles con plato, vaso y cubierto, para motivar a los padres a darles la comida que ellos necesitan, en las cantidades necesarias.

La población guatemalteca se ha desbordado en donar alimentos para los albergues, y no todos han sido consumidos, ya hay productos vencidos. De esa cuenta, las nutricionistas se han sumado para ayudar a retirar de las bodegas lo que ya no se puede comer.

En el regreso a clases, se detectó que los estudiantes están recibiendo como refacción escolar frituras o galletas e Incaparina.

Pero los niños prefieren panes con frijol, a lo que Toledo menciona que es necesario tomar en cuenta la pertinencia cultural para no ir en contra de los hábitos alimenticios de la población. También hubo casos de retardo en el crecimiento pero ello obedece a deficiencias alimentarias previas.

Una madre con un caso sospechoso de tuberculosis debe usar mascarilla permanentemente. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)
Una madre con un caso sospechoso de tuberculosis debe usar mascarilla permanentemente. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)

Lactancia

El estrés que ha generado la tragedia y el estar hacinados en los albergues, ha provocado que a algunas madres, como María del Rosario Ortiz, tengan baja producción de leche.

Ella dio a luz hace una semana a Miguel Ángel, quien nació el 3 de julio, exactamente un mes después de la erupción del volcán.

Parte de la labor de las nutricionistas es asesorar a las madres en el valor de la lactancia con charlas personalizadas sobre los beneficios de la práctica. 

La intención es que no dejen de amamantar a sus niños para evitar la desnutrición. Durante este mes, Toledo menciona que se identificaron seis casos, en Escuintla y Alotenango, los cuales ya están siendo atendidos por el Ministerio de Salud, que también hace monitoreos contantes en la población infantil, agrega.

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Entre las donaciones han llegado a los albergues grandes cantidades de botes de leche de fórmula y muchas mamás optaron por darle a sus hijos esta solución.

La sugerencia del equipo de nutricionistas fue entregar el producto contra receta, para que no se suspenda la lactancia materna, pues fortalece el sistema inmunológico de los niños, lo que previene enfermedades y fortalece el sistema digestivo.

Otra de las iniciativas fue ubicar un espacio en los albergues destinado especialmente para que las madres puedan amamantar en privado, pues a menudo solían hacerlo durante su vida en su residencia anterior, pero ahora se ven expuestas a los otros refugiados y se sienten cohibidas de hacerlo.

Amenaza para la salud

Hay varias situaciones que se han dado en los albergues y que amenazan la salud:

  • Brotes de piojos, pulgas y chinches.
  • Afecciones de la piel como la sarcopiosis o sarna.
  • Se han detectado casos sospechosos de tuberculosis.
  • Infecciones intestinales y diarreas se han reportado.

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