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Terremoto de 1976 en Guatemala: experto explica por qué fue tan devastador y responde si pudiera repetirse

El 4 de febrero de 1976 marcó la historia de Guatemala por el terremoto de 7.5 grados que causó tremendos daños. Casi cinco décadas después, el geólogo Jorge Girón explica cuáles son los puntos claves para entender más acerca de este fenómeno sísmico.

Terremoto en Guatemala

Un experto explica cuáles fueron los factores que incidieron en la magnitud del terremoto del 4 de febrero de 1976. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El reloj marcaba justo las 3 de la mañana con un minuto cuando inició el terremoto de magnitud 7.5 grados en Guatemala. El suceso resultó devastador.

Ahora, pasados 47 años un geólogo examina qué provocó que fuera un sismo tan violento y asolador y cuáles son las consideraciones que apuntan a que eventualmente pueda repetirse. Un análisis de Jorge Girón Mazariegos, geólogo del Instituto de Investigaciones de Ingeniería, Matemáticas y Ciencias Físicas (IN3) de la Universidad Mariano Gálvez.

El experto reduce a términos simples sus años de estudio sobre los eventos sísmicos. Habla de magnitud, energía liberada y cómo lo que ocurre constantemente en el interior de la Tierra tiene efectos particulares en Guatemala.

A la vista, el país subtropical cautiva con sus paisajes, privilegiado por su clima, flora y fauna. Pero al adentrarse debajo del suelo, describe sus grandes fallas tectónicas, cámaras magmáticas cercanas a su superficie y corrientes de ríos que se conducen a máximas velocidades.

Pero, además de eso, lo que asegura que hace tan singular a Guatemala es que, a diferencia de otros países, cuenta con una triple unión de placas tectónicas, mientras que otros solo tienen dos, lo que lo convierte en un territorio altamente sísmico.

Causas del terremoto de 1976 en Guatemala

La magnitud del terremoto del 76 se relaciona de manera directa con la cantidad de energía que se liberó durante el choque y movimiento de dos placas tectónicas: la placa Caribeña al Sur -que es la del Río Motagua y se extiende hasta Panamá-, y la placa Norteamericana -que traspasa a Guatemala, México, Estados Unidos y llega hasta Alaska-.

“En esa línea de contacto es precisamente la recta del Motagua, donde se dan los eventos fuertes y repetitivos, y la naturaleza acumula bastante energía que hace que las placas se muevan centímetros o metros”, indicó el experto.

Si son centímetros, las magnitudes oscilan entre los 5 y 6 grados en la escala Richter, pero cuando los movimientos son muy fuertes y alcanzan los 7.4 grados o más, tal como ocurrió en el terremoto del 76, el subsuelo se fragmenta mucho más.

El geólogo recordó que para ese evento hubo más de un metro de desplazamiento y eso fue lo que conllevó una gran cantidad de daños: unos 23 mil muertos, más de un millón de heridos, un retroceso de 10 años de desarrollo y millones en pérdidas materiales, recapituló el experto.

Centenares de viviendas, en un noventa por ciento de adobe, fueron derribadas en las zonas 2, 3 y 6 pero las consecuencias fueron mayores en las colonias de la zona 3. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

El efecto fue tal que dio lugar a una fuerte migración del área rural a la ciudad. “Por eso, tenemos hoy lo que parece un desastre de impacto lento: las comunidades rurales se quedan vacías”.

¿Podría ocurrir otro terremoto similar en Guatemala?

“Es un hecho que se va a repetir”, afirmó, pues según explica “el Río Motagua está ahí porque precisamente están activos sus dos contactos, por eso es tan recto, tan extenso y casi parte a Guatemala en dos. Las posibilidades de que ocurra es algo muy seguro. Se ha dicho que hay entre 55 a 60 años de probabilidad de repetición del evento”, según prevé.

“Ya nos empezamos a acercar a la ventana de tiempo”, sostiene el experto con base a los estudios hechos y análisis de entidades científicas de Guatemala.

De acuerdo con esta previsión, según el geólogo, la unión del Río Motagua necesita de ese periodo para la recarga de energía y podría haber un evento en la próxima década, en el mismo lugar con una magnitud similar.

Sin embargo, según el dice, en comparación a aquella época, en la actualidad la cifra de habitantes es marcadamente superior y, por lo tanto, considera que el mayor efecto podría ser que el número de heridos rebasé el millón de personas.

Los mayores daños materiales y en vidas ocurrieron en la zona 3 (o antiguo barrio el Gallito), y en las zonas 5 y 6. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

La mejor forma de enfrentar un desastre así es enseñarle al guatemalteco de que está expuesto a sismos y de que si ocurre algo, debe salvarse primero, a su familia y luego salvar al vecino y al barrio. Debe tener en mente: mantener su supervivencia las primeras 24 horas en lo que llega la ayuda. Necesitamos llevar ese mensaje sobre la cultura de prevención”, aseguró.

Guatemala siempre está propensa a la actividad tectónica mundial porque forma parte del Cinturón de fuego del Pacífico, la parte oceánica en donde ocurre el 90% de la actividad sísmica del planeta.

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Ciclos repetitivos

Otra manera en que el planeta libera la energía es por ciclos repetitivos de los sismos, como por ejemplo los episodios de sismos que han sido sensibles en Guatemala y El Salvador.

“Este evento generalmente es cada 20 a 25 años en que la carga se libera y se conduce por una de las fallas superficiales que vienen del Océano hacia El Salvador y luego atraviesa parte de Guatemala hasta llegar casi cerca de Santa Rosa, la cual se conoce como la falla de Jalpatagua”, explicó Girón Mazariegos.

“No hay un evento sísmico fuerte, pero hay lo que sucede es una cantidad de eventos repetitivos que se les conoce como enjambres sísmicos”, dijo.

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Epicentro del terremoto de 1976 y otros datos

De acuerdo a los archivos oficiales, el terremoto duró tan solo 35 segundos, pero generó una de las mayores tragedias del país.

Tuvo una magnitud de 7.5 grados y su epicentro tuvo lugar cerca de Los Amates, en Izabal, en la parte de la falla del Motagua. Su hipocentro tuvo una profundidad de cinco kilómetros, desde donde se escaparon las ondas sísmicas que llegaron a la superficie.

La ruptura por el movimiento de placas que como mencionó el experto fue bastante amplia, se extendió por más de 200 kilómetros a lo largo de Izabal hasta Chimaltenango.

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Cómo fue el terremoto de 1976 y cuál fue su clasificación 

Sobre la magnitud del terremoto, el geólogo explicó los términos generales de clasificación que existen:

  • Microsismos: eventos muy pequeños que se producen en el interior de la tierra por el movimiento del magma sobre las placas tectónicas. Generalmente van de 1 a 3 grados en la escala de Richter.
  • Sismicidad natural del suelo: ocurren por la vibración natural del suelo ante el movimiento de ciertas capas terrestres y están también relacionadas con el movimiento de la civilización sobre el planeta. Se encuentran en la escala entre 3 y 4 grados.
  • Sismicidad propia: Se divide en movimientos de interplacas e intraplacas.
    Interplaca: son movimientos fuertes en zonas de contacto de la corteza terrestre, es decir en el límite entre dos placas.
    Intraplacas: movimientos secundarios que se dan en las fallas que están en el interior del continente, como cuando una placa por debajo de otra se corre. Como ejemplo, menciona que este tipo de fallas están en Mixco o Santa Catarina Pinula, donde se ha sentido sismicidad hacia la frontera con El Salvador. Ambos movimientos se clasifican entre 4 a 5.5 grados en la escala de Richter.
  • Sismicidad fuerte: Grandes terremotos entre los 5.5 a 7.5 grados, donde entra el terremoto de 1976 en Guatemala.
  • Cataclismos: Los de mayor categoría que van del 7.5 al 8.5 y raras veces al 9 y son llamados cataclismos. Son sismos tan fuertes que modifican la topografía de ciertas partes del mundo.

En el caso de los cataclismo, según el experto “lo han exagerado en las películas de Hollywood”, pero asegura que pasando del 7.6 “ya es algo destructivo”. Aquí entran eventos registrados en Japón, China y aquellos que ocurrieron hace un millón de años en todo el mundo.

Sobre el IN3

En apuesta al desarrollo científico en Guatemala, el Instituto de Investigaciones de Ingeniería, Matemáticas y Ciencias Físicas (IN3) comenzó a funcionar en la Universidad Mariano Gálvez desde 2010.

Un complejo de laboratorios de estudios avanzados que se instauró por el gran entusiasmo por la rama de la investigación del guatemalteco e ingeniero Rolando Torres, actual decano de Facultad de Ingeniería de esa Universidad y director general del IN3.

ESCRITO POR:

Sandy Pineda

Periodista de Prensa Libre especializada en política y temas sociales con 7 años de experiencia. Parte del programa International Women's Media Foundation (IWMF) en 2019, y del proyecto Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP) 2023.