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Encuesta Libre: Por qué los guatemaltecos están cada vez menos optimistas sobre la situación del país

La sensación de cómo se encuentra el país es una muestra de que las cosas no se están haciendo de la manera más adecuada, y hacia el futuro se observa poco optimismo entre los ciudadanos.

La mayoría de guatemaltecos creen que la situación como país ha empeorado, según los resultados de la Encuesta Libre 2023 que efectuó la firma ProDatos a petición de Prensa Libre y Guatevisión, a escala nacional, del 14 al 23 de abril del 2023, la cual también tuvo como objetivo medir el índice de optimismo entre la población.

Los resultados desvelaron posiciones interesantes que reflejan el comportamiento del país y se cree que “vamos en retroceso”.

¿En los últimos tres años, cómo ha visto la situación general de país?, fue la pregunta que se formuló a los encuestados. El 82.2% respondió que cree que ha empeorado, un 14.4% considera que está igual, y el 2.8% respondió que ha mejorado.

Estos resultados se obtuvieron a pesar de que en el 2021 la economía creció 8% (el más alto) y en 2022, al 4.1%, pero en 2020, año en que hubo restricciones por la crisis sanitaria, se contrajo en -1.8%, así como recientemente hubo una mejora en las notas por parte de las agencias de calificación de riesgo-país.

Hay poco optimismo

El estudio también investigó lo que las personas piensan sobre el futuro y el resultado es que hay poco optimismo y se cree que “vamos a seguir empeorando como país”. Además, al cotejar con el registro histórico, apunta a que la tendencia del índice de optimismo es negativa.

A la pregunta de ¿cómo cree que van a estar las cosas en el país dentro de un año? el 46.1% afirmó que peor; el 24.4%, igual, y el 29.5%, mejor.

De esa cuenta, el índice de optimismo arroja un resultado de -16.6%, o sea, una visión negativa para abril de 2023, y se mantiene en esa zona gris, ya que en marzo del 2019 era de -10%, en julio de 2015 era de -1% y -2% en abril de ese mismo año, precisamente cuando salió a luz pública el caso de defraudación aduanera denominado La Línea.

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El mayor resultado histórico del índice de optimismo se obtuvo en enero del 2013, con 21% y 19% en abril del 2012.

La encuesta evidencia el poco optimismo en todos los segmentos, pero al acentuar y hacer una comparación, es notorio que hay menos optimismo entre las mujeres, las personas de más edad y, sobre todo, en el área rural.

El 49.7% de mujeres dice que la situación está peor, por lo que el índice de optimismo se sitúa en -24.1%; y por edad, 45 o más años es de -25%. En tanto que, por nivel socioeconómico en el BC1, que es el medio/alto, el índice es de -28.6%, y para el nivel D1/D2, que es bajo, el indicador es de -18.6%.

Por región, el área rural alcanzó un -20.3%; la metropolitana, -15.4%; y el interior urbano, -15.4%.

¿Cómo se interpreta?

Paul Boteo, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Desarrollo, opina que no hay sorpresa en los resultados encontrados, ya que el país se encuentra en un momento con alto nivel de inflación
-alza en los precios-, el más alto en los últimos 40 años en el mundo, y Guatemala no ha sido ajeno a la situación.

En algunos rubros ha sido de doble dígito, como alimentos, lo cual se convierte en un duro golpe para las familias, y si bien se muestra una recuperación de la actividad económica importante y una tasa de crecimiento alrededor del 4.1% en 2022, ese indicador viene acompañado de altas tasas de inflación, por lo que es difícil que se perciba ese beneficio entre las familias guatemaltecas.

“El escenario ideal es que cuente con una alta tasa de crecimiento del PIB y una baja inflación, y eso nos dice que las economías son más productivas, y la fuente del crecimiento es la mayor productividad”, explica.

El resultado de la Encuesta Libre muestra los altos niveles de inflación en los últimos años, que golpea uno de los rubros más sensibles, que son los alimentos, los cuales han tenido un acelerado crecimiento respecto de otras divisiones, recalca Boteo.

Otros factores que inciden

Además de las condiciones económicas, el directivo menciona que hay una percepción de un incremento en la inseguridad, el deterioro de servicios públicos como la infraestructura, la educación, que se vio afectada por la pandemia, la cual, “lamentablemente”, no se supo afrontar de la mejor forma, y el inicio del ciclo escolar fue accidentado, al igual que los servicios de salud. “Aunque la población crece, los servicios públicos no aumentan en cuanto a la calidad y cantidad en que se debería con el crecimiento demográfico”, añade.

Esa podría ser la causa de que muchas personas estén abandonando el país para dirigirse a Estados Unidos, y ese pesimismo de no ver futuro, de no ver oportunidades o posibilidades de crecimiento, se manifiesta en la masiva emigración de jóvenes, y hay motivos que pueden estar afectando ese pesimismo.

“Hay una sensación en el guatemalteco de que, independientemente de quién gane las elecciones, la situación del país no cambiará, y también vemos unas elecciones que no levantan el optimismo de los guatemaltecos. Hay una percepción de que no importa lo que suceda en el campo político, los grandes problemas del país van a continuar”, resalta Boteo.

“Pareciera que no hay una oferta política que pueda cambiar esa sensación en un año electoral. Se creería que habrá cierto optimismo porque se tendrá una renovación de gobierno, que podría dar cierto optimismo a la ciudadanía, pero todo parece indicar que, en estas elecciones, por lo accidentado que se ha desarrollado y por la pobre oferta política que existe, no levanta, que pudo haber motivado como se observó en elecciones anteriores”, puntualiza.

¿Se puede cambiar?

Para cambiar esa percepción de poco optimismo, Boteo indica que el ciudadano tendría que percibir que hay un proyecto político que realmente hará cambios en todos los aspectos fundamentales que afectan el día a día, reformas institucionales y en la prestación de servicios públicos.

Eso ayudaría a cambiar esa sensación “y, por supuesto, una condición económica mejor para que las personas perciban que existen oportunidades laborales en el país y que no se enfrenten a la realidad de conformarse con una economía muy precaria”, explica Boteo.

 

ESCRITO POR:

Urias Gamarro

Periodista especializado en macroeconomía, finanzas públicas e infraestructura, con 20 años de experiencia en medios radiales, impresos y digitales.