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Industria del plástico urge más técnicos y contener la migración de jóvenes

Las empresas manufactureras de plástico enfrentan dificultades para contratar personal técnico joven. La migración y la rotación laboral son algunos de los principales retos. Expertos coinciden en que es necesario mejorar la formación de los jóvenes para responder a la demanda del sector.

Las empresas de plásticos en el país requieren de personal capacitado para atender las demandas de la industria. La migración y la alta rotación laboral son parte de los desafíos a los que se enfrentan el sector. (Foto Prensa Libre: Luis Carlos Moreno)

En una fábrica de productos plásticos, ubicada en Amatitlán, se elaboran empaques y artículos de uso diario, como bolsas de gabacha, empaques para alimentos y etiquetas para bebidas. El proceso inicia con la compra de polietileno —materia prima importada— que luego se mezcla para definir las propiedades del plástico. La mezcla pasa por extrusoras, donde se funde y se transforma en láminas o estructuras. Posteriormente, se imprime, corta y sella el producto final. Para cada fase interviene personal técnico, encargado de operar y supervisar las máquinas.

De acuerdo con el Informe del Empleador 2024, la industria del plástico en el país generó alrededor de 17 mil 557 puestos de trabajo. De estos, el 80% corresponde a hombres y el 20% a mujeres. El 47.2% de los trabajadores se desempeñan como operadores de instalaciones, máquinas y ensambladores; un 15.4% pertenece al personal de apoyo administrativo y un 10.5% a técnicos y profesionales de nivel medio. El informe también detalla que el 67.8% de los empleados posee nivel diversificado completo, el 14.3% cuenta con educación básica y el 6.5%, con formación universitaria.

Pero uno de los desafíos que enfrenta la industria está relacionado con la rotación del personal y los efectos de la migración. Olga Orellana, presidenta del sector nacional de plásticos, indicó que el cambio generacional ha influido en la permanencia de los trabajadores en las empresas. “El cambio generacional nos está entregando personal un poco más inquieto, que no permanece mucho tiempo en su puesto y luego busca algo diferente”, explicó.

Agregó que la migración también ha impactado la disponibilidad de trabajadores, especialmente desde el inicio de la pandemia. “Fue un asunto bastante difícil de manejar. Muchas personas valiosas para nuestras empresas, por todo su conocimiento, optaron por irse a buscar otros horizontes”, señaló.

El director de Estadísticas del Ministerio de Trabajo Julio Hernández explicó que el fenómeno migratorio afecta a distintos sectores económicos, particularmente al industrial, debido a la especialización que requieren sus trabajadores. “Varias empresas mencionaron que les representaba altos costos capacitar a las personas y que estas, posteriormente, se retiraban, lo que genera una alta rotación en estos puestos y costos de capacitación onerosos para algunas compañías”, afirmó.

Añade que el sector requiere una formación académica más específica. “Esto demanda capacitación para el manejo de maquinaria especializada utilizada en esta industria”, comentó.

Hernández indicó que el sector ha mostrado crecimiento en la cantidad de empleados durante los últimos años. En 2023, la industria empleaba alrededor de 16 mil 300 personas y en 2024 generó 1 mil 257 puestos nuevos. Entre 2014 y 2015, las tasas de crecimiento de la actividad económica del sector oscilaron entre 14% y 16%. Posteriormente, entre 2016 y 2018, el crecimiento fue de entre 3.1% y 3.4%.

Orellana afirmó que esta industria atiende una amplia variedad de mercados. “Estamos atendiendo alrededor del 92% de las actividades económicas identificadas por la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT)”, dijo.

Agregó que el sector ha incrementado su participación en las exportaciones. “En 2024 generamos exportaciones equivalentes al 4% del total nacional, y en 2025 llegamos al 5%”. También resaltó que los puestos laborales suelen mantenerse en el tiempo. “Cada empleo generado por el sector, por lo general, es permanente y no transitorio”, explicó. Según Orellana, la industria paga alrededor de Q2 mil 500 millones anuales en salarios.

Avances en la industria

Para Marcos Arimany, vicepresidente de la Gremial de Plásticos, el sector ha experimentado transformaciones tecnológicas significativas en las últimas décadas. “Diría que en unos 20 años, la industria ha cambiado de forma agigantada en cuanto a tecnología”, afirmó.

Indicó que los procesos actuales son más automatizados y precisos. “Antes, las máquinas funcionaban con botones, interruptores y algunos sensores. Hoy los sistemas son más computarizados y con controles más exactos”.

Según un estudio reciente de brechas de talento elaborado por la Fundación para el Desarrollo (Fundesa), el 76% del personal en este sector se concentra en funciones operativas, el 19% en cargos técnicos o administrativos y el 5% en puestos directivos.

Arimany advirtió que estos avances tecnológicos exigen mayores inversiones y personal más capacitado. “El valor de inversión es más alto porque se trata de sistemas más sofisticados, lo cual requiere personal con nuevas habilidades”.

Orellana coincidió en que la industria avanza hacia procesos más innovadores. “Somos un sector altamente innovador que requiere grandes inversiones en maquinaria, tecnología y, por lo tanto, mano de obra técnica”.

Más personal capacitado

Uno de los principales retos que enfrentan las empresas que elaboran productos plásticos en el país es encontrar personal con conocimientos técnicos especializados. Orellana explicó que muchas compañías deben capacitar a sus trabajadores desde su ingreso. “La mano de obra que se necesita es bastante técnica y usualmente no la encontramos en el mercado”, señaló.

Agregó que las empresas implementan procesos estructurados de formación para desarrollar las habilidades que la industria requiere. “En muchas compañías existe un proceso de inducción, pero los dos meses de prueba que establece la ley no suelen ser suficientes para que la persona domine todas las habilidades necesarias”, comentó.

El proceso formativo suele representar altos costos para las empresas contratantes. “Es una inversión que nos toca hacer porque no se consigue mano de obra con procesos bien desarrollados como para decir que se contrata a personas ya capacitadas”, explicó.

Arimany indicó que la experiencia y la formación técnica influyen en los tiempos de capacitación. “Nos toca capacitar a alguien interno y que avance dentro de nuestros procesos. Si viene alguien sin formación específica, la curva de aprendizaje supera los seis meses, y convertirlo en experto puede tomar más de un año”, explicó.

Añadió que los procesos de contratación también pueden alargarse. “Hemos tenido casos en los que un proceso de contratación se ha extendido hasta tres meses. Los costos de formación y desarrollo de personal capacitado son altos, sobre todo por el tiempo que toma”, indicó.

Según Arimany, es frecuente la movilidad laboral entre empresas del sector. “Normalmente, lo que sucede es que la gente rota entre las mismas compañías. Que alguien nuevo se incorpore al ciclo de operación es poco común. Lo que ocurre es que hay una cantidad limitada de empresas en la industria y una cantidad similar de personas que dominan estos procesos”, afirmó.

Migración y rotación laboral

Hernández añadió que la escasez de mano de obra también incide en la movilidad laboral dentro del sector. Indicó que, cuando los trabajadores adquieren experiencia y capacitación, pueden recibir mejores ofertas laborales. “Muchas personas pueden trasladarse a otro puesto, ya sea mejor remunerado o con mejores condiciones laborales”, explicó.

Según el estudio de brechas de talento, el 64% de las empresas utiliza recomendaciones personales o redes de contacto como principal mecanismo de contratación; un 21% recurre a portales de empleo y un 15% utiliza bases de datos internas o ferias laborales.

Para Arimany, la disponibilidad de mano de obra calificada se ha vuelto más limitada en los últimos años. “La migración fue un problema serio en años anteriores, y la rotación del personal también ha ido en aumento”, señaló. Agregó que la salida de trabajadores ha representado un reto para las empresas debido al tiempo necesario para formar nuevos colaboradores.

Desde el sector privado, Ricardo Rodríguez, gerente de la División Macroeconómica del Central American Business Intelligence (Cabi), señaló que el comportamiento migratorio ha mostrado cambios en los últimos años. Entre 2020 y 2024 se registró un aumento en la migración hacia Estados Unidos, mientras que en 2025 las cifras reflejan una disminución en los intentos de cruce fronterizo. “Las cifras muestran 90% menos arrestos en puntos fronterizos del sur de Estados Unidos, lo que indica que menos personas están intentando cruzar la frontera”, apuntó.

El representante agregó que este contexto podría influir en la decisión de migrar. “Hoy existe un desincentivo a migrar, debido a que la situación migratoria en Estados Unidos es más compleja. Eso podría ayudar a evitar nuevas migraciones”, afirmó.

Hacen falta más técnicos

La industria del plástico reporta dificultades para cubrir puestos operativos especializados y cargos de supervisión media. Según Orellana, estos niveles concentran los principales riesgos de contratación. “El mayor problema está en el nivel operativo. Hay procesos bastante sencillos y repetitivos que no presentan mayor dificultad, pero también hay procesos más especializados”, explicó.

Añadió que, en el caso de los supervisores, se requieren tanto habilidades técnicas como capacidad para manejar personal, sin necesidad de llegar a niveles de ingeniería. “Estos puestos de nivel medio son los que cuesta un poco más desarrollar”, afirmó.

Orellana también señaló que existen vacíos en conocimientos básicos cuando los trabajadores ingresan al sector. Entre ellos mencionó el manejo de cálculos simples, porcentajes, medidas y equivalencias de peso. “Son aspectos bastante elementales dentro del conocimiento general”, indicó, además de resaltar la necesidad de capacitación en el uso tecnológico de maquinaria.

Arimany, representante del sector industrial, indicó que los procesos productivos han incorporado desarrollos tecnológicos que exigen nuevas competencias. “La capacitación específica de cada proceso es muy importante, pero hemos avanzado hacia tecnologías donde la electrónica es cada vez más relevante”, señaló.

Según Arimany, los operadores deben adaptarse a sistemas más automatizados y sofisticados. “Dejamos atrás muchos procesos mecánicos y manuales para tener controles más precisos, y ahí es donde hay una oportunidad”, afirmó.

El empresario indicó que la industria requiere tanto ingenieros como personal técnico, aunque destacó que la mayor demanda se concentra en este último grupo. “Pensaría que es más importante el área técnica, porque necesitamos mayor cantidad de gente. Son ellos quienes están al pie de la máquina y al mando de la ejecución del día a día. Es ahí donde debemos enfocar más esfuerzos”, explicó.

Poco interés de jóvenes

Representantes del sector académico y de la formación técnica señalan que, pese a la demanda laboral, hay una baja participación de jóvenes interesados en carreras vinculadas con la manufactura y la industria del plástico.

Ingrid de León, directora de Ingeniería Industrial de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), indicó que el país cuenta con profesionales capaces de asumir roles de liderazgo en la industria, aunque considera que la cantidad es insuficiente frente al crecimiento del sector. “Hay líderes, pero el potencial que tenemos en la industria es muy grande y nos quedamos cortos”, afirmó.

Explicó que la demanda empresarial por estudiantes en estas áreas ha aumentado en los últimos años, especialmente en carreras relacionadas con ingeniería. “En tercero, cuarto y quinto año, vemos a las empresas solicitarnos estudiantes y, a veces, tenemos que decirles: ‘Ya no tengo’. Los estudiantes que pueden estar colocados ya están colocados”, señaló.

Según la académica, la industria requiere tanto personal técnico como profesionales especializados para su desarrollo. “Necesitas mano de obra técnica que te permita operar desde el punto de vista de la operación diaria, pero también necesitas especialistas que traigan nueva tecnología”, explicó. Añadió que el desarrollo del sector depende de la combinación de ambos perfiles.

Los jóvenes se interesan cada menos en puestos dentro de la industria de manufactura y prefieren emplearse en otros sectores. (Foto Prensa Libre: Erick Ávila).

De León indicó que una de las principales dificultades es el bajo número de jóvenes que optan por estudiar carreras relacionadas con la ingeniería. “Nos falta que los chicos quieran estudiar ingeniería, que no le tengan miedo. Es una carrera que permite desarrollar muchas habilidades y generar cambios”, afirmó.

En el caso de la formación técnica, el Instituto Técnico de Capacitación (Intecap) también ha identificado limitaciones en la participación estudiantil. Martha Pozuelos, gerente de la División señaló que se han impulsado programas específicos para la industria del plástico, aunque algunos han sido suspendidos por falta de inscritos. “Para la industria del plástico hemos tenido programas específicos, pero se tuvieron que cerrar en algún momento porque no había interés en participar en este tipo de formación”, indicaron.

Cambios educativos

Pozuelos, explicó que el Intecap trabaja con la industria mediante programas formativos estandarizados. “Nosotros colaboramos con la industria del plástico de diferentes maneras. Contamos con programas generalizados que se imparten a nivel nacional, donde definimos, a través de perfiles profesionales, cuáles son los puestos específicos en los que las personas pueden insertarse laboralmente”, indicó.

El Mintrab también cuenta con programas dirigidos a la inserción laboral. Julio César, representante de esa cartera, explicó que uno de ellos es Beca Mi Primer Empleo, orientado a jóvenes que buscan adquirir experiencia. “Este programa busca dar a los jóvenes la oportunidad de tener experiencia laboral. El Ministerio absorbe el 51% del costo de la mano de obra, y el resto lo cubre la empresa”, señaló.

El funcionario añadió que, desde 2025, se implementó la Encuesta de Demanda Laboral, la cual permitió identificar los puestos considerados clave dentro del subsector plástico. “Las empresas mencionaron como principales cargos a los gerentes, operarios de producción y personal encargado de compras”, afirmó.

De acuerdo con Arimany, el país enfrenta un gran desafío en materia educativa. “Desde la educación primaria existe una carencia en la formación de nuestra juventud. Ni hablar de lo que sigue: la capacitación técnica es muy escasa. Deberíamos empezar desde nuestras bases a preparar y capacitar a nuestra gente desde niveles más básicos, para que puedan desarrollarse en procesos técnicos”, expresó.

Orellana también indicó que es necesario orientar la educación hacia contenidos más técnicos. “Como sociedad necesitamos un cambio hacia un pensum más técnico. Hay contenidos que no son funcionales al momento de incorporarse al trabajo”, afirmó.

Por su parte, Arimany señaló que la formación técnica enfrenta limitaciones desde los niveles educativos básicos y que los procesos industriales del sector requieren conocimientos especializados. Añadió que la coordinación entre centros educativos, instituciones técnicas y empresas es un factor relevante para alinear la formación con las necesidades del sector productivo.

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ESCRITO POR:

Mauricio Álvarez

Periodista en colaboración con el proyecto Guatemala No Se Detiene.