Chico Dólar asegura que banco lavó dinero

Francisco Édgar Morales Guerra, alias Chico Dólar, señalado por el Ministerio Público (MP) de dirigir una red de lavado, acusó a un banco del sistema de haber hecho transacciones ilícitas con sus cuentas en quetzales y dólares.

Francisco Morales Guerra, presunto líder de la estructura. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
Francisco Morales Guerra, presunto líder de la estructura. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Denunció también que la institución no entregó al juzgado los reportes de los movimientos completos del período que señala el MP y habría incurrido en irregularidades.

Reconoció haber movido US$105 millones de manera lícita en cuatro años —2008-2011— y que la institución bancaria en los documentos solo reportó US$89 millones.

Morales Guerra hizo la denuncia a medios de comunicación en un receso de la audiencia de fase intermedia —en la que se decide si los señalados enfrentan debate—. En esa audiencia el MP solicitó enviar a juicio a los 11 implicados en el proceso penal, petición a la que se adhirió la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).

“¿Dónde está el resto del dinero? El banco está omitiendo datos de las cuentas”, cuestionó Chico Dólar, quien dice ser víctima de un partido político y del banco que maneja las transacciones millonarias que realizó durante cuatro años, según él, de manera lícita.

Aseguró que la institución bancaria manipula la información que solicitó el ente investigador pues no remitió los montos “exactos” de las transacciones y los acusó de lavar el dinero con sus cuentas.

Textualmente dijo: “Estoy sorprendido, pero la verdad hay mucha manipulación del banco G&T Continental… Señores, hay una carta con fecha 3 de junio del 2009, que muestra que soy vendedor de divisas y que yo le vendí las divisas al banco”, dijo mientras buscaba los documentos en la mesa, en la que permaneció para oír la imputación del MP.

Mueve millones

Explicó que durante cuatro años, él supuestamente movió en el banco US$98 millones a nivel local y US$7 millones en el extranjero; es decir, un total de US$105 millones. Se quejó de que los reportes entregados a la judicatura por el banco establecen que los giros solo fueron de US$89 millones.

“También tengo una carta dirigida al gerente general del G&T, que dice que la cuenta de dólares siempre fue omitida… que los depósitos de Francisco Édgar Morales Guerra siempre los justificó. Y en la cual, señores, tanto los dólares como los quetzales en mis cuentas no están. Lo que yo hice fue una operación cambiaria bajo el artículo constitucional de la compra y venta de divisas”, agregó.

Además, señaló: “El mayor lavador es el banco y me están señalando a mí. Yo tengo la prueba, yo les voy a mostrar los extractos”, dijo, y cuestionó la acusación del MP.

“Cuando a mí me capturan me acusan de lavar 933 millones y en noviembre último solo me acusan de 59 millones. No, señores, yo no soy ningún lavador, soy un empresario de éxito”, aseveró sin especificar si hablaba de dólares o quetzales.

Prensa Libre buscó la postura del banco aludido por medio del gerente general Flavio Montenegro; sin embargo, no respondió las llamadas ni los mensajes de texto.

Petición

Luego de dos días de imputaciones contra los señalados de integrar la estructura de lavado, que operaba en Jutiapa y que era liderada por Chico Dólar, el Ministerio Público pidió al juez de Mayor Riesgo B enviar a juicio a los 11 implicados.

En su intervención dijo que la organización desarrolló actividades de lavado de activos, con la colaboración de autoridades locales y nacionales.

Aseguró que Morales Guerra recibió “grandes” sumas en efectivo de moneda extranjera. Para la realización de sus actividades ilícitas contó con la participación de familiares, particulares y funcionarios públicos.

Dijo que los integrantes de la organización recolectaban el dinero a través de personas particulares y de algunas organizaciones que ya eran investigadas en Guatemala por lavado.

Agregó que Morales Guerra introducía el dinero al sistema financiero a través de unas 200 empresas ficticias y de testaferros, quienes a su vez transferían el dinero a sus cuentas hacia diferentes países para aparentar que provenían de transacciones comerciales.

“Si él era agricultor, ¿por qué aparecen movimientos a empresas textiles?”, cuestionó el MP.