Justicia

“La marca en el cuello lo dice todo”: analistas cuestionan versión de posible suicidio en el caso Eleonora Max Icó

Durante el programa Impacto Directo, de Guatevisión, panelistas analizaron el caso de Eleonora Max Icó y advirtieron que los indicios forenses obligan a descartar que su muerte sea asumida de forma automática como un suicidio.

Durante el programa Impacto Directo, de Guatevisión, especialistas analizaron el caso de Eleonora Max Icó, extrabajadora de la Municipalidad de Cobán, cuyo fallecimiento es investigado por el Ministerio Público. A partir de los elementos conocidos del caso, los expertos expusieron aspectos legales, criminalísticos y sociales que, según indicaron, deben ser evaluados con rigor para esclarecer las circunstancias de la muerte.

El abogado y médico experto en criminalística Jorge Granados explicó que, en Guatemala, el suicidio no constituye delito; sin embargo, subrayó que la inducción al suicidio sí está tipificada penalmente.

El suicidio es un acto voluntario, pero la inducción, esa presión psicológica que lleva a una persona a quitarse la vida, puede ser castigada hasta con 15 años de prisión”, señaló.

Añadió que expresiones reiteradas de desvalorización o rechazo, especialmente en relaciones cercanas, pueden configurar ese delito.

Indicios criminalísticos bajo análisis

Granados indicó que una escena en la que una persona aparece suspendida no debe asumirse automáticamente como suicidio. “Un criminal puede simular una escena suicida cuando en realidad se trata de un asesinato premeditado”, afirmó. Detalló que la criminalística permite evaluar si la escena es compatible con un acto voluntario o si existen elementos que indiquen intervención de terceros.

Entre los aspectos técnicos mencionó la posición del cuerpo, la longitud del lazo o cincho, la altura de la viga o punto de suspensión y la correspondencia con la estatura de la víctima.

Muchas veces, al medir la cuerda, la pared y la estatura, los datos no coinciden, y eso ya genera dudas”, explicó.

También destacó la importancia de las marcas en el cuello, al señalar que “una marca ascendente, que pasa detrás de las orejas, es característica de un suicidio; una marca circular indica estrangulamiento”.

Granados advirtió que incluso una escena con marcas aparentemente compatibles con suicidio puede haber sido manipulada. “Una persona puede ser asfixiada en el suelo y luego colgada para simular un suicidio”, indicó, al insistir en que el Ministerio Público debe descartar de forma técnica tanto la inducción al suicidio como la posibilidad de un femicidio o asesinato.

Señales previas y entorno emocional

La periodista y comunicadora Roxana Sánchez centró su análisis en el contexto emocional previo al fallecimiento. Señaló que, según datos generales, muchas personas que se quitan la vida lo hacen tras un proceso prolongado de sufrimiento. “La mayoría no aguanta más el dolor y cree que esa es la única salida”, expresó. Añadió que, en muchos casos, las personas emiten señales de alerta que no siempre son atendidas.

Muchas veces la familia escucha, pero responde con frases como ‘no les hagas caso’ o ‘no es para tanto’, sin dimensionar el impacto emocional”, dijo.

También consideró relevante que se investiguen los señalamientos de acoso denunciados por la víctima, y que, de confirmarse, se establezcan responsabilidades.

Indiferencia y presión social

El actor y comediante Jairón Salguero abordó el impacto de la indiferencia social frente a denuncias de acoso, especialmente en jóvenes. “Cuando alguien se atreve a contar que está siendo acosado, muchas veces no le creen”, afirmó. Señaló que esta falta de credibilidad se repite en distintos contextos familiares y sociales.

No es que las personas quieran morir, sino que la presión mental, incluso desde la familia, las empuja a esa decisión”, dijo.

Añadió que expresiones de rechazo reiterado pueden incidir directamente en conductas suicidas, lo que, según lo explicado en el programa, podría constituir inducción al suicidio.

Contexto del caso

Eleonora Max Icó, de 24 años, fue localizada sin vida el 30 de enero en el cuarto que alquilaba en la zona 1 de Cobán, Alta Verapaz. Según el Instituto Nacional de Ciencias Forenses, la causa de muerte fue asfixia por suspensión. En el lugar fueron localizados un teléfono celular, un cincho de tela y una botella de licor. La joven había manifestado a su pareja y familiares que enfrentaba situaciones de acoso y desgaste emocional. El Ministerio Público mantiene abierta la investigación para esclarecer los hechos.

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ESCRITO POR:

Erick Gutiérrez

Periodista de Prensa Libre con tres años de experiencia en periodismo impreso, digital y multimedia. Fotógrafo e integrante del equipo de Inmediatez y Tendencias.