Kensy López y su hijo de 3 años, el rostro de la caravana de migrantes que cruza Guatemala

Miles de centroamericanos buscan a toda costa llegar a Estados Unidos, pues aseguran que sus países están inmersos en la violencia y la pobreza.

Kensy López viaja junto a su hijo en busca de una oportunidad laboral en Estados Unidos. (Foto Prensa Libre: Elizabeth Hernández)
Kensy López viaja junto a su hijo en busca de una oportunidad laboral en Estados Unidos. (Foto Prensa Libre: Elizabeth Hernández)

Más de tres mil migrantes hondureños de una nueva caravana que busca llegar a Estados Unidos huyendo de la pobreza y violencia avanzaban este jueves 16 de enero por Guatemala, en medio de controles policiales y la supervisión de funcionarios migratorios estadounidenses en zonas aledañas a los pasos fronterizos.

Entre la multitud avanza Kensy López, de 22 años, quien, junto a Kevin, su hijo de 3, huyen de la violencia que azota a San Pedro Sula y van en “busca de mejores oportunidades” en Estados Unidos”.

 

Como Kensy, en la nueva caravana que avanza por las carreteras del país y en la que se deben sortear peligros propios de un periplo de esa naturaleza, van muchas mujeres y niños que se convierten en el rostro de un fenómeno -la migración- que pareciera agudizarse pese a las medidas que los gobiernos toman para detenerlo.

 

Kensy y su bebe salieron la noche del martes 14 de enero desde la terminal de buses de su tierra natal, donde se despidió de su primogénita, Kaily, 6, y su madre, quien les deseó suerte en su camino y quedó con la esperanza de algún día volverlos a abrazar.

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Un año ha pasado desde Kensy fue despedida de la maquila donde trabajaba, en la que apenas ganaba cuatro mil lempiras, el equivalente a unos Q1 mil 200, los cuales invertía en la alimentación y el estudio de sus hijos.

 

Ante la desesperación de no encontrar trabajo y ver que su familia aguantaba hambre, tomó la decisión de emprender el viaje hacia Estados Unidos, donde espera encontrar trabajo y darle una mejor calidad de vida a sus hijos y su madre.

Kensy López Salió desde San Pedro Sula, donde dejó a su hija mayor y su madre. (Foto Prensa Libre: Elizabeth Hernández)

 

La joven migrante no puede evitar llorar al recordar a su pequeña hija Kaily, pues desde que nació padece problemas respiratorios y ya fue operada de los pulmones y ahora padece asma crónica. Tiene la esperanza de llegar a Estados Unidos y solicitar asilo y luego reunirse con su hija, a quien le gustaría que atendieran médicos especialistas.

 

Este mediodía salió rumbo a Ciudad de Guatemala, para luego emprender su viaje hacia la frontera con México y trasladarse hasta Estados Unidos.

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En el puesto fronterizo de Agua Caliente, Esquipulas, Chiquimula, más de un millar de migrantes evadieron los controles y rompieron un cerco policial, según la agencia de noticias AFP.

 

Decenas de agentes de las PNC fueron desplegados en zonas cercanas a las fronteras para verificar que los hondureños que avanzaban en el territorio hubieran pasado por el control migratorio, requisito para entrar al país, según acuerdos regionales.

 

Igualmente, controlan que los niños estén acompañados por alguno de sus padres o un tutor.

 

Por lo previsto en un acuerdo, el control de la caravana recibe apoyo de Estados Unidos, que desplegó “al campo” un “número limitado” de funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), informó un vocero de la embajada estadounidense en Guatemala.

 

El apoyo y capacitación de agentes fronterizos de Guatemala es parte de un convenio surgido tras el paso de las primeras caravanas en el 2018, para combatir el crimen y el tráfico de personas, detalló el vocero.

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Antes del paso de la nueva caravana, Guatemala y Estados Unidos hicieron operativos en carreteras de identificación de migrantes bajo este acuerdo, que incluye la asesoría para la detección de pandilleros.

 

La caravana salió desde la noche del martes 16 de enero de San Pedro Sula, 180 km al norte de Tegucigalpa, y empezó desde el miércoles a ingresar a Guatemala, donde se ha dispersado.


Miles de hondureños buscan llegar a Estados Unidos de manera ilegal y su paso por Guatemala es obligatorio. (Foto Prensa Libre: Elizabeth Hernández)

 

El instituto migratorio guatemalteco informó que, entre la noche del miércoles y este jueves, mil 612 hondureños han pasado con su documentación reglamentaria por Agua Caliente y otros 662, por El Cinchado. Un total de dos mil 274 personas.

 

“Aquí vamos para adelante, al sueño americano”, dijo Kelvin Ramos, quien espera encontrar empleo pintando casas en Estados Unidos, donde asegura “pagan bien”.

 

“Es mejor caminar, huir del país”, lamentó Mariano de Jesús, que esperaba pasar a Guatemala.

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Unos 200 migrantes se encontraban la tarde del jueves en Petén, cerca de la frontera con México, indicó Diego González, delegado de la Procuraduría de los Derechos Humanos en el área.

 

Otro centenar llegó al paso de Tecún Umán, colindante con México, siguiendo la ruta de caravanas anteriores.

 

Pero este nuevo grupo tiene la advertencia de que no se le permitirá entrar en México, reiteró este jueves el presidente Alejandro Giammattei.

Con información de AFP

 

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