A 50 años del asesinato de Isidoro Zarco, el crimen sigue impune

Este 28 de enero se cumplen 50 años del ataque armado en contra del subdirector de Prensa Libre, a inmediaciones del puente de La Barranquilla.

Isidoro Zarco era subdirector de Prensa Libre al momento en que fue asesinado. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Isidoro Zarco era subdirector de Prensa Libre al momento en que fue asesinado. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El periodista Isidoro Zarco Alfasa, uno de los fundadores de Prensa Libre, se dirigía a almorzar a su vivienda, en la zona 9 capitalina, cuando a eso de las 13.15 horas fue ultimado a balazos en la 10a. avenida, de la zona 1, en las cercanías del puente de La Barraquilla, frente al ahora Estadio Doroteo Guamuch Flores, antes conocido como Mateo Flores.

Don Chilolo, como era conocido, se trasladada a su vivienda cuando fue rebasado por otro vehículo sobre el lado izquierdo, desde el que dispararon y le acertaron cuatro balazos.

Zarco Alfasa falleció en su automóvil, mientras los atacantes huyeron sin rumbo. Pocos minutos después de ocurrido el hecho llegó una unidad de los bomberos Municipales, quienes con su vehículo detuvieron el de la víctima y le brindaron los primeros auxilios, sin éxito.

El atentado fue condenado por familiares, amigos, el gremio periodístico y el Gobierno de ese entonces. A la fecha se desconoce quiénes fueron los atacantes y el motivo del crimen, pero en su momento se señaló a guerrilleros de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).

Hijo de Alberto Zarco y Ester Alfasa de Zarco. Nació el 4 de abril de 1912 en Panamá. Vino a Guatemala a los 16 años con sus hermanos, Jacobo, Sara, Victoria y Alegre, y luego se nacionalizó guatemalteco. Contrajo matrimonio con Teresa Bolaños con quien procreó a Manuel, José Eduardo y Teresita.

Se inició en el periodismo en 1935, escribió ensayos y comentarios de fondo político y social y de carácter económico en El Imparcial y en Nuestro Diario, dirigidos en esa época por los periodistas Alejandro Córdova y Federico Hernández de León, respectivamente. En 1944 publicó el libro Esto no lo aprendí en la escuela.

En 1951 fundó Prensa Libre con los periodistas Pedro Julio García, Mario Sandoval Figueroa, Álvaro Contreras Vélez y Salvador Girón Collier y durante los primeros años ejerció el cargo de gerente general de este matutino.

Egresado de la Escuela Centroamericana de Periodismo, de la Facultad de Humanidades, de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Durante varios años participó como periodista en reuniones presidenciales internacionales. En 1962 fue condecorado con la Orden del Quetzal en el grado de comendador.

Su columna Problemas y Soluciones fue un referente en la sección de opinión de este matutino, la cual escribió hasta su último día.

Destacó en el periodismo y de forma discreta hizo obras de beneficencia como la construcción de una escuela en la aldea Los Guates, San Juan Sacatepéquez. Además, dotó con becas a varios estudiantes de escasos recursos. Dejó pendiente la construcción de un hospital de hidratación infantil por medio de la Liga Pro Salud del Pueblo, entidad que presidió varios años.

Como periodista fue ágil narrador y sagaz entrevistador. Uno de sus grandes logros fue la entrevista al expresidente Juan José Arévalo, cuya presencia en el país fue prohibida en 1963, lo cual   obligó a este a llegar a escondidas, por tierra, de El Salvador. Los sectores radicales de derecha temían que el exgobernante volviera a ganar la Presidencia.

Aquel 29 de marzo, Zarco lo entrevistó en un lugar que no reveló, por seguridad. Arévalo le dijo que no aparecería en público para no crear “roces”. Afirmó: “Nunca he sido comunista, no me gusta el comunismo, ni jamás seré comunista”.

“Durante mi campaña electoral no me referiré a ninguno de mis contendores, y si el pueblo me elige, todos los excandidatos vivirán en su patria sin molestias”, añadió Arévalo.

Sin embargo, dos días después asumió el poder el coronel Enrique Peralta Azurdia, luego de darle golpe de Estado a Miguel Ydígoras Fuentes. El conflicto armado recrudeció y ocho años más tarde Zarco ofrendó su vida por una patria mejor.