Alianza para la Prosperidad no está en riesgo por Trump

Las cancillerías del Triángulo Norte no creen que Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos implique un giro en materia de cooperación, especialmente en cuanto al Plan de la Alianza para la Prosperidad, el cual será financiado principalmente por esa potencia del norte.

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El Programa Nacional de Competitividad (Pronacom), tiene a su cargo el Plan Alianza para la Prosperidad. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El Programa Nacional de Competitividad (Pronacom), tiene a su cargo el Plan Alianza para la Prosperidad. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

De hecho, Guatemala, El Salvador y Honduras enviaron a EE. UU. altas expresiones de felicitación y buenos deseos.
Ante la victoria de Trump en las elecciones del martes, el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Raúl Morales, consideró que las relaciones entre ambos países no tendrían por qué cambiar, ya que son políticas de Estado.

“Una cosa es la campaña política de un país, en donde los candidatos se venden según sus intereses, y otra cosa es gobernar y ser presidente. Para cambiar algunos de los acuerdos vigentes, el nuevo presidente necesitará la aprobación del Congreso y del Senado estadounidense, y el Senado aún está en manos demócratas”, explicó Morales.

Además, hizo ver que Trump, al momento de pronunciar su primer discurso como presidente electo, llamó a la unidad y se vio un cambio en el tono, por lo que ahora tendrá que conocer los compromisos que Estados Unidos tiene en materia internacional.

El Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte recibirá, en varios años, US$700 millones de EE. UU., fondos que comenzarán a erogarse a partir de febrero del 2017 en municipios priorizados por cada país, explicó el jefe diplomático guatemalteco.


El canciller salvadoreño, Hugo Martínez, afirmó a medios de su país que los recursos de la Alianza para la Prosperidad no corren riesgo, porque fueron aprobados con votos de demócratas y republicanos.

“El llamado es para mantener la calma, y el Gobierno de El Salvador trabajará con toda su energía por sus derechos”, indicó el funcionario del vecino país.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras, dirigida por María Dolores Agüero, emitió un comunicado en el que felicita a Trump por haber resultado electo.

Otro panorama

El abogado experto en migración Pedro Solares explicó que si bien será más difícil modificar acuerdos comerciales firmados con otros países, Trump tendrá cierta facilidad para impulsar legislación en cualquiera de las direcciones cuando de migrantes se trate.

“Ya sea para que salgan del país todas las personas que están en una situación irregular o para que exista otra reforma migratoria, que es lo que algunas facciones del Partido Republicano han estado tratando de hacer”, precisó Solares.

“El presidente —electo— Trump está en una situación donde si no realiza acciones para que salgan las personas indocumentadas del país va a estar en un incumplimiento de promesas de campaña, y es una situación política con la que no va a querer lidiar”, analizó el profesional.

Ruta legal en EE. UU.

Cambiar o vetar tratados ya aprobados por el Congreso y el Senado de EE.UU. no es tan sencillo.
Esta es la vía.

Un proyecto de ley es presentado y remitido a un comité, que lo revisa, concede audiencias y emite un informe.

Pasa a un programa de legislación antes de llegar a la Cámara de Representantes: normas especiales, suspensión de las normas o asunto privilegiado

Senado: acuerdos unánimes de consentimiento o mociones para proseguir
Luego hay debate en plenaria y posibles enmiendas para pasar al voto de aprobación final.

Hay una fase de reconciliación de diferencias entre la Casa de Representantes y el Senado y se presentan enmiendas entre ambas cámaras. En caso contrario, negociaciones en el comité de conferencias.

Debate en plenaria sobre el informe de la conferencia

Votación en plenaria sobre el informe de la conferencia y esta versión es presentada al presidente.

El presidente promulga la ley o permite que sea apruebe sin su firma; también puede vetarla.

Si la veta hay una votación en la primera cámara para aceptar o rechazar el veto. Después viene  el voto de aceptación o rechazo del senado.

El proyecto se convierte en ley, a pesar de un veto presidencial,  si 2/3 de los congresistas votan para anular dicho  veto en ambas cámaras.

El proyecto no es promulgado si una de las cámaras no logra anular veto.