Acuerdos de Paz no se cumplen por pasividad política y falta de reformas

La agenda política establecida en los Acuerdos de Paz, firmados el 29 de diciembre de 1996, es un  horizonte que la ciudadanía ve lejano y la clase política ha relegado. Después de 21 años de suscritos, la discusión sobre la necesidad de un  nuevo pacto social y político resurge entre algunos sectores.

Unas 200 mil víctimas mortales dejó el conflicto armado interno, según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Unas 200 mil víctimas mortales dejó el conflicto armado interno, según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

“Los acuerdos  eran líneas generales para que el país llegara a un régimen democrático esencial”, considera Carlos Aníbal Martínez, experto en Socioeconomía y autor del estudio A 10 años de los acuerdos de paz, Otra Guatemala es posible.


Los desafíos que condujeron al conflicto armado y también a los Acuerdos, persisten en la actualidad:  reducción de la pobreza,   vulnerabilidad social,   derechos de los pueblos indígenas, “cuestiones que no se pueden negociar, que son una cuestión de humanidad y de derechos sociales”, comenta Martínez.

Aunque no fue posible localizar a la jefa de la Secretaría de la Paz (Sepaz), Lourdes Xitimul, para hablar acerca de los retos pendientes y rezagos señalados por algunos sectores, por medio del departamento de Comunicación la entidad compartió varios aspectos sobre el tema.

El primero es el fortalecimiento de la institucionalidad pública para el cumplimiento de los acuerdos de paz. Además, se reconoce que la voluntad política es un desafío.

“Voluntad política de los tomadores de decisión para reencauzar los acuerdos de paz”, informó la Sepaz.

Los retos de implementación

En junio último, instituciones del Estado y organizaciones de la sociedad civil entregaron al vicepresidente Jafeth Cabrera la Agenda Política de la Paz 2017-2026, que contiene una hoja de ruta de los compromisos pendientes de cumplir.

“Estos acuerdos de paz no funcionaron y por eso estamos relanzando esta agenda”, dijo el vicegobernante en esa oportunidad, pero no hubo acciones posteriores que lo refrendaran.

Continuar con las reformas estructurales y legales para el cumplimiento, así como la “territorialización” de dicha agenda de compromisos pendientes son otros desafíos, según la Sepaz.

También  resalta la necesidad de un pacto social para el impulso de la Agenda Política de la Paz.

Para Martínez “hay una necesidad de tener un Estado fuerte y sólido, con políticas públicas y visión de futuro. Es importante crear esos puntos de reactualización de los acuerdos de paz en la memoria colectiva, como un referente histórico que nos sirve para planificar el futuro”.

Frente a esta visión, otros sectores son críticos con los Acuerdos y resaltan que la gran deuda de estos es la búsqueda  de una verdadera reconciliación nacional. Para el coronel en situación de retiro y abogado, Juan José Recinos, “el objetivo de lograr la reconciliación nacional no se ha logrado. Hay una búsqueda de culpables únicamente dentro de los NACgrupos que estuvieron en el Estado”.

El abogado, consultor del diputado Fernando Linares Beltranena en la redacción de una iniciativa de ley de Reconciliación Nacional, asegura que las discusiones por reformar la Constitución, en la línea de los acuerdos de paz, no tienen relación con  la reconciliación del país.

“No considero que la  creación de una Asamblea Constituyente Plurinacional sea el camino a la paz. Primero cumplamos con nuestra Constitución”, exhortó  Recinos.

Por otra parte, Martínez opina que los acuerdos son  “sencillamente  puntos que no tienen cara ideológica, que invitan a trabajar y avanzar; es decir, los acuerdos de paz como marco están vigentes pero necesitan ser reevaluados y reactualizados a las nuevas realidades”.

Retroceso en 12 años

Los acuerdos de Identidad y Derechos de Pueblos Indígenas, el convenio Socioeconómico y Situación Agraria y el Global de Derechos Humanos han tenido retrocesos desde el 2005, cuando ya se habían registrado algunos avances, aseguró Daniel Pascual, dirigente del Comité de Unidad Campesina (CUC).

“El de Identidad quedó suspendido y podríamos decir que sufre un retroceso, ya que había tenido una dinámica antes del 2005 muy interesante, con 12 comisiones de diálogo para que pudieran legislarse varios derechos indígenas, como los temas socioculturales, económicos, de tierras, de reformas a la educación, entre otros”, explicó.

Pedro Ixchíu, analista en Pluralismo Jurídico, afirmó que existe una serie de aspectos de los acuerdos de paz  que no se han cumplido y  siguen siendo una deuda, entre ellos “la tenencia de la tierra, los compromisos en materia de educación y la pobreza”. “En este aspecto podemos ver que solo en Guatemala a nivel regional se han incrementado”, expuso.

Agregó: “Pareciera que existe la intención de que el Estado no funcione, incluso ahora los centros de educación y universidades han caído en la trampa de creer que lo público no funciona”.

El experto indicó que también hay una deuda en materia de legislación, derechos laborales y en aspectos de pueblos indígenas. “No se ha podido entender que somos un país diverso y no se quiere entender que no hay programas que nos tracen la ruta y que enseñen que este país es diverso”, puntualizó Ixchíu.

Reformas estructurales

Uno de los firmantes de los Acuerdos,  el comandante guerrillero Jorge Ismael Soto,  alias Pablo Monsanto, explicó que estos convenios aún no han sido superados pero deben ser complementados.

“La crisis política de los últimos años ha puesto en evidencia que el sistema ya está caduco, que ya colapsó y que no es suficiente con la depuración de los corruptos mediante la vía judicial”, señaló.

Monsanto defiende la puesta en marcha de una Asamblea Nacional Constituyente, dentro de los márgenes de la Constitución, para emprender esta reforma que considera necesaria.

Pascual también criticó que los derechos económicos y sociales de la población rural no se reflejen en los presupuestos, debido a que la inversión se prioriza para los “lugares urbanos”, así como en censos, en los cuales, agregó, “no hemos estado representados en la cantidad que somos”.

“Para nosotros, los acuerdos de paz fueron abandonados y se dejaron de usar como un plan de país”, subrayó el dirigente campesino.

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