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¿Donald Trump se prepara para gobernar sin el Congreso? Qué pasaría si los demócratas ganan
El presidente Donald Trump enfrenta una votación que podría modificar el equilibrio de poder en EE. UU. durante los últimos dos años de su mandato.
Trump se retira tras pronunciar su discurso final junto al estanque reflectante del Monumento a Lincoln, en Washington D. C, EE. UU. (Foto Prensa Libre: EFE)
Este martes 3 de noviembre se decidirá la nueva composición del Congreso de EE. UU. en unas elecciones de medio mandato en las que están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio (35) de los 100 escaños del Senado, y que representan un referéndum sobre los primeros años del mandato de Donald Trump.
Conforme a lo expuesto por la cadena de televisión estadounidense CNN, las últimas encuestas dan por seguro que el opositor Partido Demócrata conseguirá la mayoría de los escaños de la Cámara de Representantes y asumirá el control de la Cámara Baja, mientras que el futuro del Senado sigue siendo una incógnita en los Estados Unidos.
Por consiguiente, lo que en enero del 2026 parecía una victoria cantada para el Partido Republicano ahora está en disputa debido al rápido desgaste de la imagen del magnate neoyorquino, que se encuentra bajo mínimos desde el estallido de la guerra en Irán y el aumento de los precios del combustible en todo el país norteamericano.
Sin embargo, los republicanos se apoyan en el hecho de que el margen de error de las encuestas suele favorecerlos, especialmente en los estados en disputa, y en que, ocurra lo que ocurra, Donald Trump seguirá siendo presidente de los Estados Unidos y tendrá la facultad de vetar cualquier proyecto de ley presentado por un demócrata.
¿Apunta Trump a gobernar sin el Congreso?
El presidente Trump enfrenta una votación que podría modificar el equilibrio de poder en EE. UU. durante los últimos dos años de su mandato, ya que los estadounidenses elegirán a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes y a 35 senadores, en unos comicios que determinarán si los republicanos conservan el control del Congreso.
De acuerdo con la cadena de televisión estadounidense Univisión, el resultado tendrá consecuencias para la agenda legislativa de la Casa Blanca, las políticas migratorias, el presupuesto federal y los nombramientos de funcionarios y jueces. Sin embargo, una eventual derrota republicana no significaría que Trump perdiera todas sus facultades.
Actualmente, los republicanos tienen una mayoría de 218 contra 214 escaños en la Cámara de Representantes y de 53 contra 47 en el Senado. Por lo tanto, los demócratas necesitan una ganancia neta de 4 escaños en cada cámara para cambiar el control de ambas, de modo que los comicios definirán quién podrá impulsar o frenar iniciativas.
Dadas las circunstancias, existen tres escenarios principales sobre cómo podría cambiar la relación entre el presidente estadounidense Donald Trump y el Congreso de los Estados Unidos: que los demócratas recuperen solamente la Cámara de Representantes, que conquisten el Senado o que consigan el control de ambas cámaras del país.
Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes:
Los demócratas podrían encabezar los principales comités de la Cámara Baja y utilizar sus facultades de supervisión para investigar las decisiones de la administración republicana, lo que abriría la posibilidad de organizar audiencias, solicitar documentos y emitir citatorios para que funcionarios federales comparezcan ante los legisladores.
Si los demócratas conquistan el Senado:
Con una mayoría demócrata en el Senado, el presidente Donald Trump podría enfrentar mayores obstáculos para conseguir la aprobación de sus candidatos a puestos estratégicos del gobierno y para cubrir eventuales vacantes judiciales. Además, los demócratas tendrían mayor influencia sobre la agenda legislativa de la Cámara Alta.
Si los demócratas consiguen la mayoría en las dos cámaras:
La oposición demócrata tendría mayor capacidad para investigar al gobierno del mandatario republicano, controlar la agenda legislativa, negociar el presupuesto federal y bloquear iniciativas impulsadas por la Casa Blanca o por el presidente Donald Trump, quien conservará la facultad de vetar proyectos aprobados por el Congreso del país.

