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Elecciones de medio término en EE. UU: Claves para entender qué se elige y qué está en juego
El escenario más probable de estas elecciones de mitad de mandato es uno bien conocido en la política de Estados Unidos: el estancamiento legislativo.
Las elecciones de mitad de mandato determinarán el control del Congreso y marcarán los últimos dos años del mandato de Trump. (Foto Prensa Libre: EFE)
EE. UU. celebra este 3 de noviembre sus elecciones de mitad de mandato, también conocidas como midterms, en las que los estadounidenses renuevan el Congreso: la totalidad de la Cámara de Representantes, es decir, sus 435 escaños (se necesitan 218 para obtener la mayoría), y un tercio del Senado, equivalente a 35 de sus 100 escaños.
Al celebrarse 2 años después de los comicios presidenciales, estas elecciones funcionan como un barómetro de la gestión de Trump. No obstante, además de los integrantes del Congreso, también se elegirán autoridades ejecutivas y judiciales, como gobernadores y fiscales generales, y se celebrarán referéndums en la mayoría de los 50 estados.
Esto se debe a que los republicanos mantienen actualmente mayorías tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, y en los comicios de mitad de mandato se renuevan la totalidad de los escaños de la primera y un tercio de los del segundo. Por ello, para hacerse con el control de ambas, los demócratas necesitan ganar 4 escaños.
Cada estado elige a dos senadores y el Partido Demócrata aspira a ganar escaños en cinco estados que actualmente tienen representación republicana. Por lo tanto, los estados bisagra de estas elecciones, es decir, aquellos en los que existe mayor posibilidad de un cambio de partido, son Maine, Carolina del Norte, Ohio, Texas y Alaska.
Estados clave en los que fijarse
De conformidad con la cadena de televisión estadounidense CNN, entre las contiendas más destacadas están las de Texas, donde el demócrata James Talarico aventaja por poco al republicano Ken Paxton, y Michigan, donde el demócrata Abdul El Sayed se sitúa por delante de Mike Rogers. Sin embargo, no todos están en la misma situación.
Frente a este escenario, para asegurarse la victoria, los demócratas deben mantener sus escaños en Virginia o Georgia y ganar al menos uno en Iowa, Ohio, Maine o Alaska, que se presentan como los más asequibles, o dar la sorpresa en bastiones republicanos como Kansas o Florida, donde las encuestas se han ajustado en las últimas semanas.
Ante esta situación, según la cadena de televisión estadounidense Univisión, la mayoría de las encuestas coinciden en que los republicanos perderán el control de la Cámara de Representantes, pero posiblemente mantendrán el del Senado, donde la mayoría de los 35 escaños en juego se disputan en estados "marcadamente conservadores".
Por lo tanto, el escenario más probable es uno bien conocido en la política de los Estados Unidos: el estancamiento legislativo. Si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, pero no el Senado, todas sus propuestas de ley podrían ser bloqueadas. Ahora bien, ellos también podrían hacer lo propio con las medidas republicanas.
¿Cuándo se sabrán los resultados?
En función del sistema de recuento de cada estado y de lo ajustada que sea la votación, el resultado podría tardar varias horas e incluso días, en caso de que ningún candidato obtenga la mayoría y sea necesaria una segunda vuelta. A pesar de eso, lo probable es que el 4 de noviembre se sepa quién ha logrado la mayoría en el Congreso.
Adicionalmente, es probable que los resultados parezcan positivos para los republicanos, pero se vayan equilibrando con el paso del tiempo. De acuerdo con FOX, este fenómeno se conoce como “espejismo rojo” y se produce porque los demócratas tienden a votar por correo y de forma anticipada, y esos votos se cuentan hasta el final.

