Internacional
Qué implica el plan de Donald Trump para rescatar a Spirit Airlines y qué recibiría el Gobierno a cambio
Trump evalúa otorgar un préstamo de US$500 millones a Spirit Airlines a cambio de una participación estatal que podría alcanzar hasta el 90% de la empresa.
El Gobierno de Estados Unidos analiza un posible rescate financiero de Spirit Airlines mediante un préstamo millonario a cambio de participación estatal. (Foto: Prensa Libre: Shutterstock)
La Administración de Donald Trump analiza intervenir la aerolínea de bajo costo Spirit Airlines con un préstamo de US$500 millones, a cambio de una participación estatal, en medio de su crisis financiera y proceso de bancarrota. El posible rescate se perfila como una nueva acción de intervención económica del Gobierno de Estados Unidos en sectores estratégicos.
La medida, según reportes de NBC, The New York Times y The Wall Street Journal, implicaría que el Gobierno obtenga una participación significativa en la aerolínea con sede en Florida, en un contexto en el que la industria aérea enfrenta presiones financieras y operativas a nivel internacional.
¿En qué consiste el plan de rescate de Spirit Airlines?
El plan en análisis contempla que el Gobierno estadounidense conceda financiamiento a la compañía con garantías respaldadas en acciones, lo que abriría la posibilidad de que el Estado adquiera hasta un 90% de participación en Spirit Airlines una vez que la empresa supere su proceso de bancarrota.
Este mecanismo implicaría una forma de intervención directa en la estructura accionaria de la aerolínea, en línea con otras decisiones recientes del Ejecutivo en empresas consideradas clave para la economía.

Trump adelantó la posibilidad de esta medida al declarar a CNBC que la aerolínea “está en problemas” y que una eventual ayuda federal podría justificarse por los 14 mil empleos vinculados a la compañía.
Crisis financiera y factores que afectan a la aerolínea
Spirit Airlines, que opera vuelos de bajo costo en Estados Unidos, Latinoamérica y el Caribe, se acogió en agosto pasado por segunda vez en menos de un año a la ley de quiebras, tras un fallido intento de reorganización. Su primera declaración de bancarrota ocurrió en noviembre de 2024.
A la situación financiera se suma el incremento en los costos operativos. El precio del combustible ha aumentado más de un 50% desde el inicio de la guerra en Irán en febrero, lo que ha impactado de forma directa en la rentabilidad de las aerolíneas de bajo costo.
El eventual rescate de Spirit Airlines se enmarca en una serie de acciones recientes de la Administración Trump que han implicado participación estatal en empresas privadas.
Entre ellas, destaca el acuerdo con el fabricante de semiconductores Intel, en el que el Gobierno obtuvo una participación del 10% valorada en US$10 mil millones. Asimismo, la tecnológica Nvidia acordó el pago del 15% de las ventas de su chip H20 destinadas a China.

En el sector industrial, Trump también planteó una “acción de oro” en U.S. Steel como condición para autorizar su adquisición por parte de la japonesa Nippon Steel, lo que otorgaría al Gobierno un control relevante en la empresa.
La Casa Blanca no ha confirmado ni desmentido las negociaciones en torno al rescate de Spirit Airlines, aunque sí se refirió al contexto que rodea la situación de la compañía.
Un portavoz indicó que el Gobierno mantiene vigilancia sobre la industria aérea de Estados Unidos, considerada esencial para millones de ciudadanos.
Además, la Administración actual señaló que decisiones previas, como el bloqueo en 2024 de la fusión entre Spirit y JetBlue durante el Gobierno de Joe Biden, forman parte del contexto que llevó a la crisis actual.
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