Catalejo

Debacle del FCN-Nación

Mario Antonio Sandoval

Muchas razones explican la debacle del pseudopartido FCN-Nación, confirmada con la orden del Tribunal Supremo Electoral de cancelarlo, e iniciada con la aceptación de varios empresarios nacionales, quienes hace pocos días pidieron disculpas públicas por haber caído en el delito de financiamiento ilícito, ante lo cual hay pocos temas de discusión, al saberse luego de la decisión del partido de no informar a donde debía porque eran anónimos en ese momento. Si bien el cierre definitivo tomará unos tres meses, ya no hay remedio y las declaraciones de una vulneración del derecho a elegir es, como mínimo, absurda.

Las leyes guatemaltecas en muchos casos no solo son correctas, sino tienen serias penalizaciones. Pero a causa de la tradicional actitud generalizada de escapar de su alcance, se ha llegado a una desobediencia de éstas sin darse nadie cuenta o considerarlo como natural. En el caso de los partidos, el dinero recibido de hecho siempre ha sido bajo la mesa o escondido en el otorgamiento de beneficios en especie. El nacimiento del FCN ocurrió en medio de ese marco, aceptado por los personajes oscuros y cuestionables, igualmente inmersos en la mentira descarada como forma de convencer a los votantes.

La desaparición del FCN-Nación conviene al país, como es beneficiosa también la de toda una serie de grupúsculos entre los cuales destaca el Partido Unionista, único caso talvez en el mundo de un partido unipersonal presidiendo un Congreso. Los miembros de la tribu oficial quedarán independientes, sin poder optar a ningún cargo ni a integrar comisiones, lo cual sólo puede ser bueno. Son leyes severas pero lógicas. Ante su soledad próxima, Jimmy Morales debe decidirse a actuar según las sugerencias de ciudadanos probos, a fin de no verse obligado a una renuncia, inconveniente a la larga.

Los “partidos” guatemaltecos actuales fracasan por no saber para qué quieren el poder, por lo cual hay pillaje; la falta de educación, así como pensar en proyectos a largo plazo, no solo ganar una elección. Por eso en Guatemala duran apenas una elección o, si se mantienen, salen sus lacras. Nadie piensa en buscar el bien común, ni en formación de políticos, y la multiplicación de estas hordas termina de dañar lo poco de democracia existente. Al analizar a los presidentes, algunos dan pena y otros mucha pena, no ajena sino nuestra, como ciudadanos. La recepción de dinero bajo la mesa, al ser común, debería provocar la salida de la totalidad de las agrupaciones participantes en los comicios.

LA CANCILLER Y SU ADOPCIÓN. Supe ayer de la decisión de reabrir un juicio por adopción ilegal a la canciller Sandra Jovel. No debo reiterar mi opinión de ella como funcionaria pública, pero en este caso, a mi juicio, lo más importante es actuar pensando en el beneficio del niño, de su psiquis. Al leer los periódicos de la época, fue posible considerar un acto de amor, la adopción, como algo delictivo a causa de no haberse llenado los debidos requisitos. Al parecer, el niño fue regresado al Consejo Nacional de Adopciones y después entregado a otra familia. No abogo por ella, pero creo entender sus intenciones. Reitero: lo primordial es el niño. Sandra Jovel viene siendo una persona secundaria.

JUSTICIA ESPAÑOLA. La decisión de la más alta corte española de no extraditar al exembajador guatemalteco Julio Ligorría Carballido tiene a su favor la buena imagen del sistema de Justicia de España, si bien no perfecta, sí despertadora de confianza en los fallos. Obviamente, ha provocado alegría entre sus familiares y amigos, sobre todo porque ya es definitiva en España. A mí siempre me llamó la atención porque la orden de captura internacional presentada por Guatemala no fue retirada cuando ocurrió en Madrid la captura del acusado. Sobre esto sin duda será necesario realizar algunas investigaciones.