Hagamos la diferencia

Importancia de datos censales

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Unas de las responsabilidades de los estados modernos es recolectar, organizar, conservar, analizar y conocer información específica sobre la población que tiene que gobernar. La demografía analiza cuantitativamente a la población y el instrumento principal para hacerlo es el Censo Nacional. Por medio del censo podemos conocer cuántos somos, qué tenemos y cuánto necesitamos. Guatemala no hacía un censo desde el 2002, que se realizó en una forma precipitada por motivos políticos, al buscar aumentar el número de diputados de cara a las próximas elecciones. Es por ello que casi nadie considera confiables esos datos. Debieron pasar 16 años para hacer  el censo.

Ante una actividad de esta magnitud, sobre todo por el presupuesto que requiere para su realización, la opinión pública se divide en cuanto a la conveniencia de hacerlo o no. Pero es importante estar claros que los censos son la única fuente de información primaria para reflejar datos actualizados a la realidad. Esto permite planificar de mejor manera las acciones gubernamentales. Debiera servir para priorizar la inversión pública en educación, seguridad y salud de forma más focalizada. Algunos servicios básicos que se proporcionan a la población deberían ampliarse en función del crecimiento población, por ejemplo: agua potable, energía eléctrica, transporte, vías de comunicación, internet, telefonía móvil, etc. El censo también permitirá conocer características de la población como: rural y urbana, grupo étnico, religión, porcentajes de discapacidad, población económicamente activa, etc. Permitirá identificar poblaciones en estado de vulnerabilidad, zonas con desarrollo económico, fuerza laboral y realizar proyecciones poblacionales.

En el 2002 éramos 11,237,196 habitantes. El Instituto Nacional de Estadística (INE) proyectó que a finales del 2017 aumentaría a 16,924,190, con aproximadamente 50% de incremento. Según esta información, al mes de julio superamos los 17 millones de habitantes. Sin embargo, hay datos divergentes con el Registro Nacional de las Personas, las municipalidades, etc. Por lo que el censo permitirá tener un mejor dato, que ayudará a planificar adecuadamente las actividades a realizar en el país.

Los datos que proporcione el censo apoyarán para hacer comparaciones entre poblaciones, tanto a lo interno como a escala internacional. Sabemos que Guatemala está desperdiciando el bono poblacional por el que atraviesa y esta será una buena oportunidad de evidenciarlo para que el futuro gobierno lo tome en cuenta, pues es el “espacio temporal demográfico” en el que se puede acumular riqueza es cuanto la población mayoritaria está económicamente activa.

Después de recolectada la información, deberá organizarse, analizarse y ponerla a disposición para tomar decisiones adecuadas. Esperamos que los datos fluyan con la mayor rapidez posible y que tenga la menor cantidad de errores para que se convierta en un instrumento fundamental para la planificación. El censo se convertirá en un marco de muestreo para las encuestas sociales, económicas, y poblacionales que se llevarán a cabo en los próximos años, antes de que volvamos a tener otro censo, que esperamos sea dentro de diez años.

El INE debería de empezar la planificación del próximo censo, para que no suceda lo que pasó en este, al dejar pasar tanto tiempo para conocer la realidad poblacional. Solo anticipándonos a los hechos, podemos encontrar soluciones.

samreygo@yahoo.com