Pluma invitada

Giammattei asume pétreo compromiso

El doctor Alejandro Giammattei, nuevo presidente electo de Guatemala, concluidas las elecciones ajetreadas en su primera etapa con abundantes bretes, incertidumbre, amenazas y crueles asesinatos de candidatos, y un período final también empañado con crímenes de aspirantes y funcionarios edilicios y fracasados baches, promete cumplir sus muchas promesas, ejecutando inmediatos cambios contra la corrupción, inseguridad, violencia, criminalidad y demás lacras sociales y políticas que azotan a la ciudadanía honesta que anhela vivir segura, en paz, trabajar y contribuir el desarrollo del país.

El nuevo mandatario, consciente de tan cruda realidad, con apoyo de su vicepresidente Guillermo Castillo y su Gabinete, ha anunciado el urgente inicio de numerosos programas importantes al posesionar en enero, con prioritarios programas de seguridad, salud, educación, nutrición y otros en beneficio del pueblo, pero especialmente de niños, adolescentes y jóvenes adultos encerrados en pobreza, con futuro incierto y amenazados e involucrados en graves ilícitos por pandilleros.

Combatir con severidad la diaria matanza de gente honrada ejecutada por criminales sanguinarios, en sus casas o rutas hacia sus trabajos, estudios y demás compromisos, a pie, en autobuses del servicio colectivo u otros vehículos. Enfrentar el tradicional poder de estructuras dominantes, poderosas, económicas y hasta criminales, que han mandado y quebrado cada año el mejor futuro del país.

Soslayar con sabiduría mayoritaria la oposición de diputados que su gobierno enfrentará en el Congreso y antagonismo de políticos y partidos adversos inconformes con resultados eleccionarios. Solución al compromiso económico millonario con personas e instituciones que lo apoyaron para llegar al poder y otras adversidades que su gobierno encontrará en sus cuatro años de administración.

Concluido el proceso electoral, marcado con elevado abstencionismo en sus dos etapas por electores indiferentes, sin fe y tradicional ingobernabilidad y apatía de jóvenes obligados a cumplir con un deber ciudadano, como futuros responsables del destino de la patria. Surge de pronto el proyecto Guatemala, tercer país seguro, impuesto por Estados Unidos, que fastidia a la ciudadanía que considera debió bautizarse con otro nombre, surgido, suponemos, por el conflicto preelectoral entre sus dos Parlamentos, uno que apoya al actual presidente, cuya oposición amenaza injustamente al envío de remesas a familiares por compatriotas honrados y trabajadores que contribuyen al desarrollo de esa gran nación, motivando inclusive la llegada a Guatemala de personajes opositores, como Nancy Pelosi, líder demócrata y presidenta de la Cámara de Representantes.

La migración hacia EE. UU. data de muchos años y merece inmediata atención y solución favorable, combatiendo además la ilegal participación de líderes secretos y coyotes que debieran ir a prisión por engañar a las personas, cobrarles elevadas sumas de dinero y obligarlas a llevar niños como medida estratégica. Tan criticado programa esperamos sea beneficioso, sin aumentar nueva carga al país, porque decentes e indecentes de muchos países se quedarán aquí.

Finalmente lamento la desatención a diarias llamadas preventivas que hacen medios de comunicación y periodistas de opinión, acerca del peligro criminal y vial provocado por irresponsables que causan constantes tragedias. Incumplimiento de la iniciativa de ley que fija velocidades mínimas a buses del servicio colectivo, aprobada hace años por el Congreso, y cuando anhelamos el respeto a la libre emisión del pensamiento y libertad de prensa, amenazadas anteriormente, cuyo compromiso integral exigirá siempre información veraz.