Pluma invitada

Habitantes pacíficos del mundo rechazan guerra

Cuando los guatemaltecos esperamos ansiosos el principio del tan anhelado y radical cambio para el país con la llegada del nuevo gobierno, encabezado por el doctor Alejandro Giammattei, sepultando repudiables aberraciones políticas, sociales, criminales, corruptas, violentas, pillaje del dinero del pueblo, abusadores del poder, despotismo, desvío de recta aplicación de justicia y demás abundantes inconstitucionalidades, surge de pronto una terrorífica amenaza de guerra mundial impulsada por poderosos jerarcas de Irán y Estados Unidos, a quienes, por intereses mezquinos, les importa un comino la paz humana.

Este arrebato criminal no puede borrar el sufrimiento de ciudadanos conscientes por numerosas tragedias viales y criminales que ensangrientan diariamente su corazón, como el reciente dantesco accidente cometido por el piloto de tráiler Mynor Paolo Girón, en la ruta al Atlántico, quien por conducir a excesiva velocidad y manoseando a dos mujeres semidesnudas chocó contra una camioneta conducida por Fausto López y mató impunemente a 22 inocentes pasajeros, incluyendo niños y jóvenes con futuro frustrado, e hiriendo a otros 13 que luchan por sus vidas en hospitales. Ambos están presos, sujetos a determinar culpabilidad.

La legislación califica estos delitos como homicidios culposos, pero en realidad son asesinatos. Hace años, autores de graves crímenes eran condenados a muerte, pero ahora casos similares o diferentes con muertes violentas son resueltos pronto por tribunales y empresarios, con seguros que cubren multas, pagos económicos a familiares de víctimas que nunca recobrarán su existencia y pilotos insensatos que recobran en corto tiempo su libertad, como si nada hubiese pasado, para continuar manchando de sangre humana calles y carreteras del país. Ojalá que solamente ellos perecieran, porque sepultados no causarían más daño humano.

Animales, particularmente perros, respetan y atienden a sus amos, contrario a choferes irracionales de diversos vehículos, peculiarmente buses del servicio colectivo y tráileres sobrecargados, que conducen a excesiva velocidad, borrachos, desvelados, drogados u obligados por sus patrones para imponer menor tiempo, irrespetando leyes de tránsito, sus vidas y las ajenas, ante la insensata indiferencia de las autoridades, empresarios y policías comprometidos en prevenir tragedias en tan desordenado movimiento vial, que dejan por tiempo indefinido luto, dolor y sentimiento familiar, así como protesta, ira y desaliento en ciudadanos conscientes.

Delicado trabajo para el nuevo mandatario, ilusionado en borrar tan cruda realidad actual, entre abundantes acontecimientos negativos, por lo que debe contar con el digno y responsable apoyo de los poderes Legislativo y Judicial; funcionarios y diputados, suyos y ajenos, responsables de su deber patriótico; jueces y magistrados probos, aplicando recta justicia para borrar indigno accionar de muchos de sus colegas que mancharon tan especial función, y guatemaltecos responsables que anhelan vivir en paz, trabajar y ser partícipes del buen desarrollo de esta sufrida nación.

Suman más agravantes que beneficios recibidos por los guatemaltecos honrados durante largo recorrido en tan repudiable calvario, sin que exista también de su parte valiente protesta y lucha por alcanzar conquistas ciudadanas: libertad, respeto, democracia, fortalecimiento institucional y demás laureles, como sucede en otros países, posiblemente para evitar mayor terror, daño o muerte.

Anhelamos de todo corazón que no continúen las amenazas de guerra y movimiento de misiles y que haya paz, bendiciones y éxitos a todo el mundo durante este nuevo año.