Pluma invitada

Prensa Libre marca 68 años de historia

Cinco inquietos, visionarios y valientes jóvenes periodistas decidieron fundar un periódico sin mayores recursos económicos, con apretada época publicitaria y existencia de otros medios escritos con reconocida trayectoria. Un 20 de agosto de 1951 salió a luz pública la primera edición de Prensa Libre, manteniendo hasta la fecha su hegemonía, trayectoria y aceptación de fieles lectores y anunciantes diferentes al pasado, por tantas reconocidas razones, incluyendo la actual tecnología, con cobertura nacional e internacional.

Profundamente emocionados, preocupados y con tímida alegría, por el incierto futuro de un nuevo medio escrito en Guatemala, una feliz madrugada sonrieron sus creadores, periodistas Pedro Julio García, director general, ponderado, objetivo, estricto, palabra precisa, discurso profundo; Mario Sandoval Figueroa, serio, respetuoso, poeta y famoso por su correcto uso del idioma español; Álvaro Contreras Vélez, altruista, compositor, humorista, autor de la columna Cacto; Isidoro Zarco Alfasa, visionario, empresario y columnista de Problemas y Soluciones; Salvador Girón Collier, humilde, trabajador, amante del deporte, bautizado como Cronista Deportivo del Siglo XX. Todos fallecidos, García y Contreras fueron secuestrados y don Chilolo, asesinado, por sus ideales democráticos.

Recordada primera casona de un nivel, sala de ventas, estrechas oficinas de directivos, pequeña sala de redacción y taller en su parte interna, sustituida por el moderno edificio que ocupa actualmente. Tuve el honor de laborar en esta empresa durante 30 años, en la cual ocupé varios cargos y fui autor de la columna Lente Callejero, con textos y fotos insólitas.

Fue el periodista José Santa Cruz Noriega (+), entonces jefe de Redacción, quien me invitó a trabajar en Prensa Libre, valiosa oportunidad que acepté nervioso y temeroso. Mis alumnos de tercer grado Primaria de la Escuela Centroamérica, de la Escuela Normal Rural Pedro Molina, me despidieron con emotivo acto preparado por ellos. Con llanto final dejé mis periódicos El Lorito Mensajero y Gaceta Tejareña.

Algunas de mis anécdotas sobresalientes. Haber provocado que el diario saliera con dos carátulas, por el incendio que consumió el Mercado de la Terminal, hace más de 40 años, noticia que cubrí a las dos de la mañana, luego de haber salido de un turno a las 12 horas. Mario Antonio Sandoval, entonces reportero, me apoyó para que el
jefe de talleres, Oswaldo Alegría, parara la rotativa, con  más de la mitad impresa del periódico, previo documento firmado, para evitar consecuencias en adelante.

La caída del Muro de Berlín, en la República Federal de Alemania, fue otra exclusiva de Prensa Libre a nivel mundial. Viajé a esta nación con cooperativistas, diputados y bancarios, logrando entrevistar al presidente del Senado de Berlín, Wolfan Fubib, quien me aseguró tal increíble información, aunque aquí fui calificado de loco por colegas de otros medios.

También fue nota privilegiada de tribunales la relacionada con millonarias deudas en dólares en varios bancos de Europa adquiridas y no pagadas por el gobierno del general Romeo Lucas García. Militares llegaron a las cinco de la madrugada, amenazando con dinamitar el edificio y obligar al juez a firmar un documento para desmentir la noticia. No fui despedido porque la información era verídica.

Hay tantas escalofriantes anécdotas que el espacio me impide relatar.