¿Qué se puede esperar este 2022 en la relación bilateral Guatemala-EE. UU.?

El 2021 cerró con fricciones entre ambos gobiernos, por el desarrollo de la Cumbre por la Democracia a la que Guatemala no fue invitada.

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La administración de presidente Joe Biden ha implementado acciones que no han sido del agrado del Gobierno de Guatemala. (Foto Prensa Libre: EFE)
La administración de presidente Joe Biden ha implementado acciones que no han sido del agrado del Gobierno de Guatemala. (Foto Prensa Libre: EFE)

El 2022 se antoja como un año complejo para las relaciones bilaterales entre Guatemala y EE. UU. debido a los roces que hubo entre ambos gobiernos a lo largo de 2021, la migración de guatemaltecos que parece imparable y los procesos eleccionarios que habrá en ambos países.

Más por cuestiones de seguridad que por otra razón, Guatemala tiene una importancia geopolítica innegable para EE. UU. Es la segunda frontera hacia el sur y un país que con el tiempo se ha convertido en paso de drogas, pero también de migrantes.

Como quedó demostrado con la formación de caravanas desde Honduras, Guatemala tuvo la capacidad de impedir por la fuerza el último de estos flujos, en enero de 2021. Después, aunque hubo intentos de más migraciones masivas, ya no se produjeron más.

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Lucha contra la corrupción

Desde el inicio de la administración de Joe Biden —20 de enero de 2021—, EE. UU. anunció una lucha frontal contra la corrupción en el Triángulo Norte de Centroamérica, convencido de que esta es la causa fundamental de la migración desde estos países.

Fue así como el 1 de julio pasado divulgó un listado de personajes señalados de corrupción o de debilitar el estado de derecho, que incluía entre otros, a diputados, exfuncionarios, magistrados de las cortes de justicia y políticos en ejercicio y retirados. Un total de 20 guatemaltecos.

Dos meses y medio después añadió a esta lista a la fiscal general Consuelo Porras, en respuesta a la destitución del hasta entonces titular de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (Feci), Juan Francisco Sandoval, a quien EE. UU. había mostrado en reiteradas ocasiones su estima, pero más que todo su confianza.

Washington quiso acercarse a Guatemala, consideran algunos analistas. En la imagen, una reunión virtual entre Kamala Harris y Alejandro Giammattei, previo al viaje en persona que ella efectuara al país en junio del 2021. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

En diciembre pasado Todd Robinson, subsecretario de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley, acusó a Porras de minimizar las investigaciones “creíbles” contra la corrupción, en referencia a las que llevaba Sandoval antes de ser destituido.

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Supuestamente, el exjefe de la Feci investigaba la entrega de sobornos al presidente Alejandro Giammattei por parte de ciudadanos rusos a cambio de que este avalara la concesión a Rusia de un área de Puerto Santo Tomás de Castilla en Puerto Barrios, Izabal.

La tensión subió de tono cuando Biden celebró el 9 de diciembre pasado una reunión entre jefes de Estado y líderes mundiales llamada “Cumbre por la Democracia”, en la cual no invitó a países cuyos sistemas democráticos han sido cuestionados, como Venezuela o Nicaragua, pero tampoco invitó a Guatemala.

En respuesta el gobernante guatemalteco viajó a EE. UU. y sostuvo en Washington, D. C. reuniones con grupos conservadores y opositores al Gobierno estadounidense al cual aprovechó para desacreditar.

Entre otras cosas, Giammattei dijo que su gobierno no aceptará imposiciones y que Guatemala puede hacer mucho por EE. UU.  Además, que ambos países seguirán siendo aliados y amigos “aún a pesar” del Gobierno de Biden.

¿Cómo será el 2022?

El distanciamiento que ha ocurrido, a juicio de algunos analistas, fue propiciado por el Gobierno de Guatemala que no supo aprovechar que EE. UU. intentó acercarse al país y tenerlo como referente y conexión hacia el Triángulo Norte de Centroamérica; además, durante el año pasado le donó más de ocho millones de vacunas anticovid-19 que, en buena parte, aliviaron la crisis por la incapacidad de las autoridades guatemaltecas de adquirir el fármaco.

El presidente Giammattei acudió el 9 de diciembre pasado a la Fundación Heritage, donde ofreció un duro discurso en contra del Gobierno de Biden. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

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“Lo que sucedió el año pasado fue muy lamentable. Una historia en las relaciones bilaterales entre ambos países nunca vista por lo menos en la actual era democrática. Al Gobierno de Guatemala le tendieron la mano, pero rechazó el apoyo de EE. UU.”, apunta el internacionalista Luis Fernando Andrade.

En tal sentido, agrega que los guatemaltecos han sido testigos de la consolidación de un sistema de Gobierno que “no le importa lo que piense EE. UU. y que puede decir lo que quieran”, pero que continuará con su agenda, tratando de poner sobre la mesa temas ideológicos y de soberanía con el propósito de confundir a la ciudadanía.

De esa cuenta, EE. UU. tendrá que evaluar cuál es la mejor estrategia para relacionarse con Guatemala en pro de sus intereses. Esto podría derivar en una intensificación de la presión, para lo cual cuenta con un abanico de posibilidades, desde agregar a más personas a listas negras —lo cual no les ha dado resultado hasta el momento— hasta aplicar algún tipo de sanción económica.

Probablemente, la Fuerza de Tarea Anticorrupción, patrocinada por EE. UU. revele algún caso emblemático o de alto impacto para tratar de volcar la atención de la población hacia la corrupción y cómo esta afecta al país.

“No hay que subestimar la capacidad de EE. UU. de incidir en la política nacional”, enfatizó Andrade. “Yo esperaría que fueran escalando la presión. Tienen un gran desafío de cómo manejar a la región y yo los veo ya desesperados con el Gobierno de Guatemala”.

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Mientras tanto, Lisa Haugaard, codirectora de la organización Grupo de Trabajo para América Latina (LAWG, en inglés), con sede en EE. UU. y que trata de incidir en la política exterior de ese país, considera que las relaciones entre ambos gobiernos “van a mejorar si el presidente Giammattei toma pasos para reducir la corrupción, respetar la independencia judicial, y respetar los derechos de la ciudadanía”.

Vacunas Moderna ingresan al Aeropuerto La Aurora. EE. UU. ha donado más de 8 millones de dosis del fármaco a Guatemala, a pesar de eso los roces entre ambos gobiernos siguen. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Expuso que en EE. UU. no solo en la administración Biden, sino en el Congreso están “seriamente preocupados por la dirección que está tomando la administración Giammattei”, y que hechos como la salida de Sandoval de la Feci y la promulgación de la ley que regula a las oenegés aumentaron las preocupaciones.

No obstante, Haugaard cree que el Gobierno de EE. UU. “va a seguir tratando de cooperar con sus pares centroamericanos en temas de migración, desarrollo y cambio climático”, y que cuando no sea posible colaborar con los gobiernos centrales debido a la corrupción va a hacerlo “con la sociedad civil y gobiernos locales”.

Lazos económicos

EE. UU. también reviste una importancia trascendental para Guatemala desde el punto de vista económico. Es el principal socio comercial del país y parte del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Centroamérica y República Dominicana.

“EE. UU. tiene ambiciosos planes de inversión y cooperación con Guatemala para los próximos años que si se maneja bien podría tener un impacto positivo en la economía”, dijo Nicholas Virzi, director de análisis estratégico de la Cámara de Industria de Guatemala, y profesor universitario especializado en relaciones internacionales.

Añadió que las relaciones entre ambos países “seguirán siendo marcadas por estrechos lazos de comercio, inversión y cooperación”, y aunque las fricciones por la inclusión de la fiscal general en la lista Engel no desaparecerán en el corto plazo “no deberíamos de dejar de fortalecer los enlaces económicos entre los dos países porque benefician a ambos”.

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Aunque las elecciones para dirigir el Ministerio Público, Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) y Contraloría General son de sumo interés para EE. UU., Virzi remarcó en que tienen que importar mucho más a los guatemaltecos, ya que deben ser elecciones que cumplan con la ley, libres y transparentes.

Esos puestos deben ser llenados “en función de los intereses de nuestro pueblo”, dijo Virzi. Por ejemplo, en la PDH debe seleccionarse a alguien con perfil técnico “para evitar polémicas que no benefician al país”.

Distintos intereses 

“Condicionamientos de EE. UU. hay muchos”, afirma Alexander Sandoval, licenciado en Relaciones Internacionales, quien coincide en que se se podrían engrosar los listados de sospechosos de corrupción.

Ambos gobiernos tienen intereses en la forma como se relacionan. Washington, como ya lo ha expresado, ve la inestabilidad de las instituciones guatemaltecas como un atentado a la democracia, mientras que Guatemala desea que no exista injerencia en sus funciones.

Por lo tanto, considera Sandoval, una eventual mejoría de las relaciones bilaterales dependerá de que en EE. UU. “haya una política más flexible hacia los migrantes y que la administración Biden no influya tanto en las elecciones de fiscal general, contralor o procurador de los derechos humanos”.

En cualquier caso, añade, las relaciones bilaterales seguirán su curso con una evidente oposición, pero no confrontación ya que a EE. UU. tampoco le conviene que Guatemala sea su enemigo puesto que “después de México, geopolíticamente es uno de los principales países de la región”.

Además, EE. UU. debe de actuar con cautela y mantener el equilibrio ya que países como Costa Rica, Nicaragua o El Salvador fortalecen cada vez más sus vínculos con China continental, mientras que Guatemala aún apoya a Taiwán, un factor de sumo interés para Washington porque está en juego el acceso al Mar de China.

“Guatemala podría volcar sus intereses hacia países como Rusia, y es algo que no le conviene a EE. UU. Entonces debe propiciar ese equilibrio”, enfatizó el analista, quien recordó que la administración de Giammattei ha manifestado estar en contra de los regímenes de Nicolás Maduro en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua, en sintonía con la administracion Biden, pero pareciera que no lo han valorado.

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Elecciones de medio término

Otro evento que captará la atención del mundo y por supuesto la de Guatemala, son las elecciones de medio término en EE. UU. que se celebrarán el 8 de noviembre y en donde se elegirá a 435 miembros de la Cámara de Representantes y a 34 de los 100 senadores.

La fiscal general Consuelo Porras fue incluida en la lIsta Engel de acusados de debilitar los estados de derecho, lo que no cayó en gracia a las autoridades guatemaltecas. (Foto HemerotecaPL)

Haugaard expuso que, aunque los republicanos tomaran el control del Congreso no va a representar ningún cambio en la política de la Biden hacia Centroamérica, y lo que sucedería es que se bloquearía cualquier intento de una reforma migratoria en EE. UU.

El senado y la Cámara de Represenantes conforman el poder legislativo de EE. UU., actualmente son dominados por el Partido Demócrata, pero un giro en el mando, podría ser una tomado como una victoria para los gobiernos que rivalizan con la administración Biden.

Aparte, el resultado podría ser tomado como un preludio de las elecciones presidenciales del 2024, en donde Biden ya ha anunciado su intención de reelegirse.

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Virzi coincide en que un cambio en la dirección del legislativo estadounidense no necesariamente tendría que cambiar la política exterior de la administración Biden, ya que en el sistema político de EE. UU. se le da amplia discreción al organismo Ejecutivo para el manejo de la política exterior.

Incluso, si hubiera un cambio de presidente fruto de las elecciones de 2024 “la política exterior de EE. UU. no cambiaría radicalmente”. “Lo que podría pasar es que se ponga más atención a las preocupaciones externadas por políticos de EE. UU. sobre la creciente presencia de China en nuestra región”, subrayó.

Postura

Ante una solicitud de comentarios, la Cancillería guatemalteca destacó que existe una “sólida relacio´n bilateral desde hace 172 años” con EE. UU. y que ese país es un “socio estratégico y aliado de Guatemala”.

En una comunicación con Prensa Libre, destacó la visita a Guatemala de la vicepresidenta de aquel país, Kamala Harris, y de otros altos funcionarios de EE. UU. y que para 2022 “se proyecta la continuidad del abordaje de los temas de interés común” como migracion, seguridad, combate al crimen transnacional, comercio e inversión.

En materia económica “el 2022 brinda un contexto propicio para impulsar más la reactivación economica del país”, después de que durante 2021 EE. UU. reafirmó “el valor prioritario que da a Guatemala”.

“Guatemala y EE. UU. han reconocido en el 2021, la valiosa asociación de nuestros países y lo anterior sin duda se potencializará en el 2022”, precisó la Cancillería.

 

 

 


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