Ciencia
Disparar al aire: qué ocurre con la bala y por qué es una práctica tan peligrosa
Disparar al aire es peligroso y puede ser mortal. Las balas regresan al suelo con fuerza suficiente para causar lesiones graves; estos son los fundamentos científicos que lo explican.
Una bala disparada al aire cae y puede causar lesiones graves o mortales, advierten expertos en balística y medicina forense. (Foto Prensa Libre: PNC)
Disparar armas de fuego al aire, una práctica que suele repetirse durante la época de celebraciones o eventos festivos como Navidad o Año Nuevo, representa un riesgo real y documentado para la vida de las personas, aunque no exista la intención directa de causar daño.
La Policía Nacional Civil (PNC) reportó el 30 de diciembre del 2025 la captura de dos hombres por este tipo de acciones, lo cual conlleva una pena de uno hasta cinco años de prisión, según la legislación vigente.
Autoridades de seguridad y expertos en balística advierten que cada disparo realizado tiene un destino inevitable, incluso cuando el arma se apunta hacia el cielo y se efectúan disparos al aire, lo que convierte esta acción en una conducta altamente peligrosa.
Lejos de ser inofensiva, la práctica ha estado asociada a lesiones graves y muertes de personas que se encontraban lejos del lugar donde se efectuó el disparo, sin posibilidad de prever o evitar el impacto.
Por esta razón, instituciones médicas, forenses y de seguridad coinciden en que disparar al aire constituye un uso irresponsable del arma y, en muchos países como en Guatemala, es un delito sancionado por la ley.
iCuidado!
— PNC de Guatemala (@PNCdeGuatemala) December 30, 2025
Realizar disparos al aire pone en riesgo la vida de las demás personas y puede costarle de 1 a 3 años de cárcel.#SeguridadConTransparencia #ProtegerYServir pic.twitter.com/od27sl4QGf
¿Por qué disparar al aire es tan peligroso y letal?
Una vez se aprieta el gatillo, las balas no se desintegran ni se detienen en el aire.
Desde el punto de vista físico, la explicación para comprender por qué dañan resulta de que tras perder impulso, regresan al suelo por efecto de la gravedad y pueden alcanzar velocidades suficientes para causar heridas mortales.
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Aunque existen diversas posibilidades de cuánta velocidad pueden alcanzar, dependiendo del tipo de bala, ángulo,
Básicamente es una caída libre que hace que las balas mantengan cierto grado de velocidad, por lo que pueden impactar en la cabeza y los hombros o en otras áreas corporales, lo que las hace igual de letales que un disparo directo.
Un estudio publicado en el Journal of Forensic and Legal Medicine, titulado “Análisis del potencial de lesión de balas en caída libre en el cráneo mediante el método de elementos finitos”, concluye que los proyectiles en caída libre conservan la energía necesaria para perforar el cráneo humano y provocar lesiones fatales, especialmente cuando impactan de forma vertical.
Otro análisis médico-forense, “La potencia de lesión de las balas en caída libre”, difundido en literatura científica, establece que la velocidad de impacto de estas balas supera los umbrales necesarios para penetrar piel y hueso, confirmando su alto potencial letal.
Los especialistas subrayan que el peligro se agrava porque el lugar de caída es completamente impredecible, lo que expone a personas ajenas al hecho, incluidos niños y transeúntes, a un riesgo innecesario que puede terminar en tragedia.

