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¿Cuándo y por qué se celebra el Día Internacional de la Felicidad?
La felicidad, considerada una aspiración universal, es el eje del Día Internacional de la Felicidad, que Naciones Unidas propone.
La felicidad tiene un Día Internacional que invita a buscar el bienestar. (Foto Prensa Libre: Freepik)
Naciones Unidas celebra el Día Internacional de la Felicidad como reconocimiento del importante papel que esta desempeña en la vida de las personas.
La Asamblea General de la ONU decretó en la resolución 66/281, del 2012, que el 20 de marzo se celebrara este día para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de incluirlos en las políticas de gobierno.
La resolución fue impulsada por Bután, un país que desde principios de la década de 1970 reconoce el valor de la felicidad nacional por encima del de los ingresos nacionales y que prioriza la Felicidad Nacional Bruta sobre el Producto Nacional Bruto.
Muchas personas conciben la felicidad como un estado emocional positivo asociado con sonreír, reír y sentirse bien (por ejemplo: «Hoy me siento feliz»). Sin embargo, también se utiliza para describir valoraciones o juicios (por ejemplo: «En general, estoy contento con mi vida»). Ambos aspectos son relevantes, pero suelen abordarse con terminología científica distinta.
La coordinadora de investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, Ingrid Vargas Huicochea, refirió que definir la felicidad es una tarea compleja, ya que está en constante evolución y cada ser humano la percibe a su modo.
“Históricamente hemos tenido distintos conceptos de felicidad. Sócrates mencionó que esta se encuentra en ayudar a los demás; Platón enfatizaba que se es feliz en la medida en que uno adopta virtudes de alguna deidad; Aristóteles decía que está en uno mismo. Entonces pienso que es un estado subjetivo, porque cada uno de nosotros entiende la felicidad de forma diferente. Pero podríamos decir que es un estado subjetivo placentero, satisfactorio e intenso que cada persona percibe de distinta manera, respetando la visión del otro”, explicó la académica en un artículo publicado en la página de la UNAM.
¿Qué pasa cuando llegan los momentos difíciles?
Especialistas señalan que cierta dosis de frustración es necesaria para un desarrollo saludable de la personalidad.
“Nadie, absolutamente nadie nos maneja como marionetas para que hagamos las cosas en nuestra vida: trabajar, estudiar, comer, movilizarnos, tolerar aquello que no nos gusta… ser felices”, dice la psicóloga Tuti Furlán en su libro Vivir a colores.
La psicóloga Furlán, en un artículo publicado en Prensa Libre, describe que todos podemos gozar de la libertad de ver las opciones que tenemos delante y hacernos cargo de ellas. Sin embargo, es más fácil no asumir responsabilidad cuando las cosas no van bien. Por ejemplo, si se trabaja en un lugar que no gusta, es más fácil pensar que no hay otra opción e ir aunque no se sienta plenitud.
“Cuando me enfrento a la verdad cuestiono mi actuar: ¿cómo que no me gusta y aun así decido ir a ese lugar?… y mil preguntas más. Si empezamos a responder, podemos empoderarnos”, explica.
En general, se podría tomar la decisión de no ir más o bien plantear cambios, pero reconocer que hoy la mejor opción es ir.
Es preciso ser conscientes de que, aunque estemos en un momento difícil, no quiere decir que sea permanente, porque han existido otros espacios felices y volverán a presentarse.
