Escenario
Reconocimiento San Óscar Arnulfo Romero es otorgado a la memoria de Fray Augusto Ramírez Monasterio previo a su beatificación
El Parlacen otorgó el reconocimiento San Óscar Arnulfo Romero, post mortem, a fray Augusto Ramírez Monasterio por su labor en derechos humanos. Orden franciscana y familia del fray lo reciben en su nombre.
El martes 24 de marzo, en la sede del Parlamento Centroamericano (Parlacen), a través de la Comisión de Derechos Humanos, se entregó el reconocimiento San Óscar Arnulfo Romero, post mortem, a fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio, quien próximamente será nombrado beato.
Este reconocimiento honra la memoria del mártir guatemalteco en el día en que se conmemora la muerte del también mártir San Óscar Romero.
Este es el segundo año en que se entrega y busca que centroamericanos sean distinguidos por su labor en derechos humanos. Karla Gutiérrez, presidenta de Parlacen explica que este organismo no solo se dedica a temas políticos o económicos sino sociales también. "Esta es una integración que tiene una fase social y humana", agrega y expresa que es un momento para destacar a los ciudadanos de cada uno de los países miembros.
Por su parte, Socorro Reyes, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Parlacen, explicó que la figura de Óscar Arnulfo Romero continúa iluminando el camino de nuestros pueblos. Destacó su valentía pastoral y que su martirio recuerda la fe auténtica.
"Se tenían más personas en el listado, pero se decidió dar el reconocimiento a al historia de Fray Augusto Ramírez Monasterio. No conocía su historia y me impresiona porque representa una historia valiosa que ha dado su vida por los demás", detalló Ricardo Calderón Lam de El Salvador y vicepresidente del organismo.
"Desde este fundamento reconocemos que cada ser humano que habita este planeta, que habita aquí en Guatemala, es imagen de Dios. Con este fundamento es que fue formado fray Augusto Ramírez Monasterio en la Orden de Frailes Menores (OFM). Por eso podemos comprender por qué la importancia y competencia de la Iglesia en materia de defensa de aquello que atente contra la dignidad de la persona y el por qué fray Augusto fue capaz de ser solidario, poniendo hasta en riesgo su vida en aquel contexto guatemalteco", expresó fray Edwin Alvarado, rector de San Francisco El Grande, en Antigua Guatemala.
"Este honorable Parlamento Centroamericano tiene a bien conferir hoy la condecoración “San Óscar Arnulfo Romero” a fray Augusto. Y agradecemos tal reconocimiento, ya que estos dos hermanos, imágenes de Dios, reconocieron el trabajo por los derechos humanos como encargo de Dios", agregó en su discurso Alvarado.

El líder de la OFM explicó que, en el caso de monseñor Romero, la defensa de los derechos humanos era parte de su vida: "una defensa que quiere motivar al mundo cristiano y no cristiano a ser consuelo y esperanza para aquellos que sufren el atropello del don supremo de la libertad y su dignidad".

"Es hermoso que hoy estemos a las puertas de reconocer públicamente que con fray Augusto Ramírez hemos tenido de cerca a Dios, porque se preocupó por el pobre, por el sufriente, por los desaparecidos, por los torturados. Qué hermosa lección nos recuerda fray Augusto en esta época a nuestra tierra guatemalteca, a nuestra tierra centroamericana", dijo Alvarado, también vicepostulador de la causa de fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio.

"Su vida fue, en esencia, una predicación constante del Evangelio hecho compromiso social. Allí donde había exclusión, él llevó consuelo; donde había injusticia, alzó su voz; donde había desesperanza, sembró fe y dignidad", dijo Rudy Girón, de la bancada de Guatemala.
Que el ejemplo de fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio continúe iluminando a Guatemala, Centroamérica y República Dominicana, concluyó Girón.


