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Cinco señales tempranas de cataratas que pueden aparecer entre los 40 y los 50 años

Los expertos señalan que las cataratas suelen comenzar a formarse entre los 40 y los 50 años, cuando las proteínas de los ojos empiezan a descomponerse y provocan la opacidad del cristalino.

El examen de la vista después de los 40 años puede ayudar a detener el avance de enfermedades en los ojos. (Foto Prensa Libre: Freepik)

El examen de la vista frecuente después de los 40 años puede ayudar a detener el avance de enfermedades en los ojos. (Foto Prensa Libre: Freepik)

Christopher Peterson usaba anteojos desde los 21 años, pero cuando se acercaba a los 50 notó que algo andaba mal con su visión. Su vista empeoraba de forma progresiva y había comenzado a percibir una opacidad que antes no tenía.

Era el 2020, en plena pandemia de covid-19, y Peterson se resistía a acudir a un centro médico a menos que fuera indispensable. Finalmente, decidió buscar ayuda. "Llegó un momento en que pensé: 'Tengo que hacerme revisar esto'", contó.

Peterson se sorprendió cuando le diagnosticaron cataratas en ambos ojos. Su padre las había desarrollado después de los 70 años, por lo que suponía que era una enfermedad que solo afectaba a las personas mayores. "Tengo 50 años. No soy un anciano", recordó haber pensado. En el 2021 se sometió a una operación para extraer la catarata más avanzada del ojo derecho, pero pudo posponer la intervención del izquierdo hasta este año.

Las cataratas son una enfermedad ocular frecuente, relacionada con la edad, que provoca la opacidad del cristalino. A medida que este pierde transparencia, la visión se vuelve borrosa, nublada y menos colorida, o adquiere un tono amarillento.

Aunque solemos pensar que las cataratas afectan a las personas mayores, el proceso comienza antes de lo que muchos creen, explicó Sonia Yoo, profesora de Oftalmología del Instituto Oftalmológico Bascom Palmer, de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami.

De hecho, las cataratas suelen comenzar a formarse entre los 40 y los 50 años, cuando las proteínas de los ojos empiezan a descomponerse y provocan la opacidad del cristalino.

Como estos cambios pueden ocurrir de manera muy lenta, es fácil confundir los primeros síntomas con alteraciones normales de la visión relacionadas con la edad, explicó Isa Mohammed, director de Cirugía Refractiva y director adjunto del programa de residencia en Oftalmología del Instituto Oftalmológico Wilmer, de Johns Hopkins Medicine.

Para muchas personas, las cataratas no llegan a ser lo suficientemente graves como para necesitar tratamiento sino hasta una edad avanzada, si es que alguna vez lo requieren, señaló Mohammed. Sin embargo, no ocurre lo mismo en todos los casos.

Estas son cinco de las señales más frecuentes de cataratas que pueden confundirse con otros problemas de visión.

1. Dificultad para conducir de noche

La dificultad para ver de noche, especialmente al conducir, es una queja frecuente entre las personas con cataratas, explicó Mohammed.

Las luces de los vehículos pueden parecer más intensas de lo habitual y es posible percibir halos a su alrededor. Esto ocurre porque la opacidad del cristalino provoca que la luz se disperse, en lugar de formar una imagen nítida, explicó el especialista. Aunque también es cierto que las luces de los vehículos son más intensas que en el pasado.

Peterson no había tenido problemas para conducir de noche hasta el año pasado, cuando empeoró la catarata del ojo izquierdo.

"Conducir de noche se volvió realmente muy aterrador", contó. Las luces de los vehículos que circulaban en sentido contrario comenzaron a parecerle múltiples faros. "Trataba de evitar conducir de noche siempre que podía", agregó.

Mohammed atiende con frecuencia a pacientes que han dejado de conducir de noche porque no soportan el deslumbramiento. Muchos desconocen que el problema se debe a las cataratas y no al envejecimiento normal ni a la mayor intensidad de las luces de los vehículos, explicó.

2. Visión borrosa o pérdida de nitidez

Yoo explicó que algunos de sus pacientes todavía pueden leer la línea correspondiente a una visión de 20/20 durante un examen oftalmológico, pero sienten que ya no ven con la misma nitidez.

Es como si su visión "hubiera pasado de ser de alta definición a tener un enfoque suave", describió.

La visión borrosa es uno de los síntomas de las cataratas, pero también puede deberse a otras afecciones, como el ojo seco, frecuente en la mediana edad debido a la disminución de la producción natural de lágrimas y a los cambios hormonales durante la perimenopausia y la menopausia.

Una señal que permite distinguir las causas es determinar si la visión borrosa aparece y desaparece.

Cuando el problema se debe al ojo seco, la visión suele mejorar al parpadear. En cambio, la visión borrosa causada por cataratas tiende a ser más constante, explicó Christine McGowan, jefa del Servicio de Cataratas y Atención Oftalmológica Primaria del Hospital Oftalmológico Wills y profesora adjunta de la Facultad de Medicina Sidney Kimmel de la Universidad Thomas Jefferson.

El ojo seco también puede provocar otros síntomas, como enrojecimiento, escozor y ardor.

La pérdida progresiva de nitidez también puede deberse a la presbicia, otro cambio relacionado con la edad que suele comenzar después de los 40 años.

La presbicia aparece cuando el cristalino pierde flexibilidad, lo que dificulta enfocar los objetos cercanos.

Si una persona comienza a necesitar anteojos para leer de cerca, debe alejar el libro o el teléfono del rostro para distinguir las palabras o experimenta mayor cansancio visual al final del día después de leer durante mucho tiempo, podría tener presbicia en lugar de cataratas, explicó Yoo.

La dificultad para leer puede ser una señal de alarma. (Foto Prensa Libre: Freepik)

3. Necesidad de más luz para leer

Si una persona ha comenzado a encender lámparas adicionales para leer, aumentar el brillo de su teléfono o tiene dificultades para distinguir el menú de un restaurante con poca iluminación, las cataratas podrían ser una de las causas, explicó Yoo.

Sin embargo, necesitar más luz para leer también puede ser una señal de presbicia.

¿Cuál es la principal diferencia? La presbicia suele corregirse con anteojos para lectura, mientras que la visión borrosa provocada por cataratas empeora de forma gradual hasta alcanzar un punto en el que los anteojos dejan de ser útiles, agregó.

A medida que el cristalino se vuelve más opaco, llega menos luz a la parte posterior del ojo, lo que dificulta la visión en lugares poco iluminados.

Las personas con cataratas leves pueden notar que necesitan una iluminación más intensa para sus actividades cotidianas o que tienen dificultades para leer letras pequeñas con poca luz, aunque todavía puedan desenvolverse con normalidad en la mayoría de las situaciones, explicó Yoo.

4. Cambios frecuentes en la graduación de los anteojos

Necesitar una nueva graduación de los anteojos no es extraño entre los 40 y los 50 años, especialmente porque la presbicia aumenta la necesidad de utilizar anteojos para leer.

Sin embargo, los cambios frecuentes en la graduación para ver de lejos pueden ser una señal de que se está desarrollando una catarata, explicó Yoo.

Algunas personas con determinados tipos de cataratas experimentan una mejoría inesperada de la visión cercana, lo que les permite leer sin los anteojos que antes necesitaban, señaló la especialista.

Este fenómeno, conocido como "segunda vista", indica que la catarata en desarrollo está modificando la manera en que el cristalino enfoca la luz.

5. Los colores parecen más apagados

Las cataratas pueden afectar la percepción de los colores y el contraste.

Es posible notar que los objetos ya no se distinguen con tanta claridad de su entorno, que los colores parecen más apagados o que todo luce menos intenso y adquiere tonalidades amarillentas o marrones, explicó Mohammed.

Peterson recordó que, cuando se sometió a la operación para extraer la catarata más avanzada del ojo derecho, su visión tenía un tono ámbar.

Cuándo consultar al médico

No existe una frecuencia universal para los exámenes oftalmológicos de las personas entre los 40 y los 50 años.

La periodicidad de las consultas depende del estado general de salud, los antecedentes médicos y los factores de riesgo.

Por ejemplo, las personas con diabetes deben someterse a un examen oftalmológico cada año.

Otros factores de riesgo son los traumatismos oculares previos, el uso prolongado de corticosteroides, la miopía elevada, la exposición a la radiación ultravioleta de las camas de bronceado o del sol, los antecedentes familiares de cataratas a una edad temprana y el tabaquismo, explicó Yoo.

Mohammed recomienda acudir al oftalmólogo cada dos años después de los 40.

Sin embargo, ante cualquier cambio persistente en la visión, conviene someterse a una evaluación médica en lugar de asumir que se trata simplemente de una consecuencia del envejecimiento.

Esto es especialmente importante cuando las alteraciones afectan actividades cotidianas, como conducir, leer o trabajar, señaló.

Un oftalmólogo puede examinar los ojos para determinar si los síntomas se deben a una catarata o a otra enfermedad.

Aunque el oftalmólogo puede efectuar una evaluación médica integral, un optometrista también puede examinar los cambios en la visión y remitir al paciente a un oftalmólogo si es necesario, explicó McGowan.

Si las cataratas son leves, una nueva graduación de los anteojos puede ser suficiente para mejorar la visión.

Si la catarata ha avanzado hasta el punto en que los anteojos ya no ayudan y los problemas visuales interfieren en la vida cotidiana, la cirugía puede ser una opción, agregó.

La cirugía de cataratas es uno de los procedimientos más seguros y frecuentes en Estados Unidos. Según Mohammed, tiene un riesgo muy bajo.

Durante la operación se extrae el cristalino opaco y se sustituye por una lente artificial transparente.

El procedimiento dura entre 10 y 20 minutos por ojo, y cada uno requiere una intervención independiente.

Es probable que la visión mejore pocos días después de la cirugía, aunque la recuperación completa del ojo puede tardar hasta dos meses.

Sin embargo, la cirugía no es inevitable. Algunas personas viven durante años con cataratas leves sin necesitar tratamiento, mientras que otras podrían no requerir nunca una operación.

Lo más importante es prestar atención a los cambios en la visión, aunque ocurran lentamente, explicó Mohammed.

Si una persona tiene entre 40 y 50 años y los problemas visuales le impiden llevar la vida que desea, las cataratas podrían ser la causa y vale la pena buscar atención médica, señaló.

Peterson aseguró que siente alivio por haber buscado ayuda y haber podido mejorar su visión.

"Enfrentarse a una cirugía de cataratas puede resultar un poco abrumador e incluso aterrador, pero una vez que se ha pasado por ella, se siente un gran alivio".