¿Cómo apoyar a organizaciones que buscan acabar con la desnutrición?

Combatir la desnutrición es una responsabilidad que debe iniciar en cada persona. A nivel nacional, se puede accionar mediante el apoyo a varias iniciativas que buscan una mejoría social y alimentaria.

Una dieta llena de componentes energéticos son la base de una buena nutrición. (Foto Prensa Libre: Unsplash)
Una dieta llena de componentes energéticos son la base de una buena nutrición. (Foto Prensa Libre: Unsplash)

Este viernes 16 de octubre se conmemorará el Día Mundial de la Alimentación; fecha que coincide con el 75 aniversario de la Organización de las Naciones Unidas par la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

La entidad, que durante las últimas décadas ha promulgado una buena alimentación, y, en consecuencia, ha procurado tratar la desnutrición alrededor del mundo, se encuentra en un “punto de inflexión” respecto al Decenio de acción; plan que busca alcanzar distintos objetivos a propósito de la salubridad.

Estos consisten en la erradicación de la pobreza y el hambre, así como proteger el planeta y garantizar la prosperidad.

A la vez, se adscriben a los Objetivos del Desarrollo Sostenible que pretenden poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible.

Los motivos son más urgentes que nunca. En el mundo, alrededor de 135 millones de personas en 55 países padecen hambre aguda y requieren asistencia alimentaria, nutricional y vital de manera urgente.

Además, alrededor del 80 por ciento de las personas en extrema pobreza viven en zonas rurales, y la mayoría dependen de la agricultura para subsistir, según datos de la FAO.

En Guatemala, el escenario es igual de desalentador, ya que, el 49.8 por ciento de niños sufre desnutrición crónica y cada media hora un niño menor de 5 años cruza el umbral a la desnutrición aguda. Además, el país ocupa el primer lugar en cuanto a desnutrición infantil en Latinoamérica y el sexto en todo el mundo.

A nivel mundial, otra de las instancias que la FAO ha evaluado en referencia a la desnutrición se relaciona al trabajo de los agricultores que, a la vez, viven en situaciones económicas limitadas y viven de los cultivos para la subsistencia.

“Para mejorar vidas de manera sostenible, debemos transformar la forma de producir, procesar, comercializar, consumir y desperdiciar alimentos, para garantizar que podamos satisfacer nuestras necesidades futuras sin degradar y agotar la biodiversidad, y otros recursos naturales (…)”, establece la FAO.

Crear conciencia

Ante dicho escenario, solo queda preguntarse ¿Cómo puedo ayudar a combatir la desnutrición? Previo a buscar una solución, es pertinente entender el problema.

Rocío Urrejola, nutricionista que se ha dedicado a la coordinación académica y en la actualidad, a la administrativa de la Escuela de Nutrición en la Universidad Francisco Marroquín, insiste en hablar de la diferencia entre desnutrición y malnutrición.

La última mencionada se da cuando a pesar de la disponibilidad de recursos económicos y alimenticios, las personas no consumen productos que proporcionan nutrientes. La escogencia de alimentos es equivocada y suele provocar obesidad.

Por otro lado, la desnutrición es la carencia de nutrientes energéticos (que contienen proteínas, carbohidratos y grasas) y puede catalogarse en kwashiorkor, caquexia y marasmo.

Con esto en cuenta, para la especialista “es vital” hablar del tema de desnutrición, ya que en la actualidad -con el acceso a Internet- se puede encontrar mucha información que no suele explicar bien la contraparte de lo que es una buena nutrición.

Urrejola explica que la importancia de conmemorar una fecha como el Día Mundial de la Alimentación radica en preocuparse por el proceso de alimentación. A la vez, esto implicaría una mayor conciencia en cada persona que puede llegar a prevenir e informar sobre las repercusiones de una deficiente alimentación.

“Debemos recordar lo importante que es llevar el conocimiento de la alimentación a toda la población”, expresa.

Aún así, la nutricionista hace hincapié en que la transformación de un espacio con desnutrición va más allá del poder de cada persona.

En Guatemala, donde el escenario alimentario es brutal, es importante ser responsable con la información que las personas manejan, dice.

Es pertinente que las personas repliquen buenos hábitos alimenticios para empezar un cambio de mentalidad social cara a la desnutrición. (Foto Prensa Libre: FAO)

“Se debe empezar con accionar desde áreas con más información del tema. Estos son pequeños cambios que empiezan a transformar”, agrega. Se puede prevenir por medio de educación hablada o escrita, con talleres, acercándose a personas líderes en comunidades vulnerables que puedan influir.

Se trata de conocer bien lo que se va a recomendar. Urrejola menciona que, por esa razón, es importante ser consecuente: entender cuáles productos tienen nutrientes, cuáles hacen daño, además de replicar estos hábitos en el entorno. Si la dinámica se repite, incluso se puede llegar a un pequeño cambio poblacional, infiera la especialista.