El asma sí se puede controlar y vivir bien

El asma es una enfermedad respiratoria crónica que causa la inflamación de los bronquios, pero que puede controlarse con medidas preventivas y con tratamiento adaptado a la sintomatología de cada paciente, para que este lleve una vida normal.

La persona con asma puede tener una buena calidad de vida, si se adhiere al tratamiento y lleva un estilo de vida saludable.
La persona con asma puede tener una buena calidad de vida, si se adhiere al tratamiento y lleva un estilo de vida saludable.

Una  de cada 10 personas desarrolla asma en algún momento de su vida. La Organización Mundial de la Salud calcula que en el mundo viven 235 millones de individuos con esta afección, y en las próximas décadas podría aumentar a 300. En Centroamérica, hay 5.2 millones de pacientes, y muchos no lo saben o no llevan un correcto control del asma.

Gur Yehuda Levy, neumólogo venezolano con maestría en Trasplante de Órganos y Tejidos con mención pulmonar, y  Aldo  Navarro, especialista peruano  en Neumología Pediátrica, estuvieron de visita en el país el mes pasado para ofrecer recomendaciones para aprender a controlar el asma.

Neumólogos Aldo  Navarro —peruano— y Gur Yehuda Levy —venezolano— visitaron el país, para hablar sobre los mitos del asma.

El asma puede comenzar a cualquier edad pero los niños  están más predispuestos a desarrollarla a los 10 años. Tienen mayor riesgo si tienen antecedentes familiares —padres atópicos o alérgicos—, padecieron infecciones respiratorias,  viven en entornos con contaminación ambiental  o sus padres estuvieron expuestos al humo de tabaco, refirieron los especialistas. 

Para su tratamiento, los expertos recomiendan los corticoides inhalados, que llegan directamente al área de las vías respiratorias que se tratan, por lo que son más eficaces y de fácil uso, con solo  tres pasos: inhalar, abrir y cerrar. La dosis, prescrita por el médico, varía según la sintomatología del paciente.

Por lo general, cuando la persona no controla la enfermedad, al abandonar el tratamiento y se producen crisis asmáticas, recurre al uso de esteroides orales o inyectados,  los cuales incrementan el riesgo de efectos adversos como obesidad, aumento de azúcar,  presión alta,  cataratas, hirsutismo y osteoporosis. “Antes tratábamos las consecuencias, que era el cierre del bronquio, ahora, se trata la inflamación”, dijo. 

Además de una buena adherencia al tratamiento y el correcto empleo de los inhaladores, los síntomas se controlan  mejor cuando se adopta un estilo de vida saludable, que incluye mantener un peso adecuado, adoptar una alimentación balanceada y hacer ejercicio.

 “Los pacientes pueden decir ‘sí puedo hacer mi vida normal’, con medicación y seguimiento”, dicen los neumólogos.

Mito 1: No hacer ejercicio

Falso. Muchos padres creen que sus hijos con asma no podrán  hacer actividad física, al pensar que esto agravará sus síntomas. Lo cierto es que  deben fomentar que los menores hagan deporte como futbol o natación, como cualquier niño, siempre y cuando la enfermedad esté debidamente controlada.

Mito 2: Dejar de medicarse

Falso. Muchos pacientes creen que al  remitir los síntomas pueden dejar de medicarse. Lo cierto es que deben continuar con las dosis prescritas para que no se produzca una crisis que podría llevarlo a hospital. Esto significaría mayor gasto médico, mayor ausentismo y menor calidad de vida.

Mito 3: Mantener el peso

Verdadero. Si el niño es sedentario y lleva una mala alimentación tendrá sobrepeso, lo cual impide que mejoren los síntomas. Cuando crece el abdomen, se dificulta la respiración, movilización y hay fatiga. El aumento de peso está considerado una comorbilidad del asma, así como la rinitis y sinusitis recurrente.

Mito 4: El asma se cura

Falso. El paciente debe comprender que esta es una enfermedad crónica y  de por vida, pero con un buen manejo   puede llevar una  vida normal. Eso no significa que estará con medicación todos los días, cuyas dosis pueden reducirse o eliminarse, según cada paciente, pero estas indicaciones deben venir del médico.