Escalar volcanes: Una aventura retadora y persistente

Escalar volcanes es una actividad que genera positivismo y ayuda a entrar la mente a no darse por vencido.

Escalar volcanes está asociado a alcanzar el éxito por los obstáculos que se presentan en el camino. (Foto Prensa Libre: cortesía Gabriela de Rivera).
Escalar volcanes está asociado a alcanzar el éxito por los obstáculos que se presentan en el camino. (Foto Prensa Libre: cortesía Gabriela de Rivera).

Para Gabriela de Rivera, el 3 de septiembre de 2013 cambió su vida porque fue la primera vez que escalaba un volcán y descubría su pasión por el montañismo. Esta experiencia la describe como “agridulce” porque la falta de preparación tanto física como mental la hicieron cuestionarse si llegaría a la meta. Sin embargo, cuando estuvo en la cima del Volcán de Agua determinó que su vida había cambiado.

Al estar en lo más alto del volcán, ver la naturaleza, las nubes, el paisaje y sentir el viento en su rostro se dijo a sí misma que no sería la última vez que lo haría. Este pensamiento la llevó a buscar ayuda profesional, por lo que en compañía de una agencia de viajes su regalo del cumpleaños 40 fue subir otro volcán porque quería agregarle nuevos retos a su vida.

“Mi segundo volcán fue el de San Pedro Atitlán, cuando subíamos el guía comentó los retos de montañismo que había, como el de las 37 Cumbres de Centroamérica, el del Lago de Atitlán que son 4 volcanes en un mes, la trilogía del volcán de Fuego, Agua y Acatenango en 2 días y expediciones en México. Lo primero que pensé fue que yo no podría hacerlos, pero siete años después los he completado todos”, comenta.

Para de Rivera el montañismo es su pasión de vida. Es una actividad que practica por placer porque la ha llevado a conocer nuevos lugares alrededor del mundo y a hacer amigos para toda la vida, ya que “los compañeros en montaña son amigos para siempre”. Además, le ha ayudado a ser más persistente, paciente y agradecida.

De acuerdo con el psicólogo Keneth Romero, todas las personas necesitan en estímulo en la vida. Tener una meta o un objetivo les da sentido a las acciones del día a día. “Lo ideal es que esas metas sean nuestras y no una copia de las de alguien más, para que las acciones sean más auténticas y realmente nos motiven a alcanzar lo que queremos y no terminemos frustrados porque no las pudimos lograr”, dice.

Beneficios

Escalar montañas y volcanes genera varios beneficios físicos que se resumen en dar resistencia y fuerza al cuerpo, además de optar por opciones saludables de comida porque la hidratación y buena alimentación son importantes para lograr la meta.

Escalar volcanes da beneficios psicológicos como relajación y compañerismo. (Foto Prensa Libre: Servicios).

De Rivera opina que no es necesario tener una buena actividad física para hacer montañismo. “Cuando comencé no tenía entrenamiento físico, solo caminaba 30 minutos diarios. Conforme fui avanzado en los retos sí hice más ejercicio, pero no como alguien profesional. Aumenté mi tiempo de caminata y lo alternaba con ejercicios como correr, subir gradas o natación para aumentar mi aire en los pulmones. Al final, el entreno no garantiza la culminación del ascenso”, relata.

Relajación y reflexión

Cada montaña y volcán tienen algo especial, “un poco de magia”. Los senderos de cada uno, que llevan a la cima, son diferentes e implican retos distintos. Sin embargo, comparten la característica que invitan a la reflexión porque cuando va subiendo tiene tiempo para pensar acerca de sus problemas, prioridades o de su felicidad.

Según la psicóloga Carolina Velásquez, quien ha practicado montañismo, las subidas, en su mayoría se convierten en un momento personal. Muchos caminan con la cabeza baja, concentrados en su camino e inmersos en sus pensamientos. Además de pensar en que pronto llegarán a la cima y animarse ponen en relatividad su vida y decisiones.

El paisaje ayuda a despejar la mente y como método de relajación. (Foto Prensa Libre: cortesía Gabriela de Rivera).

“Esos pensamientos que se tienen en la subida se terminan de consolidar en la cima. Imagínese caminar por varias horas, pero después levanta la mirada y ve que el cielo está a su altura. A su alrededor hay nubes, viento fuerte y montañas que por su tamaño lo hacen ver a usted pequeño. En ese momento se da cuenta que sin importar nada, todo va a estar bien”, declara Velásquez.

Persistencia

El psicólogo Romero considera que escalar un volcán está asociado a “lograr el éxito, a llegar hacia lo que queremos, por eso tiene mucho sentido subir porque es como si estuviéramos subiendo peldaños y poco a poco alcanzamos la meta a pesar de todos los obstáculos que se presentan en el camino”.

Los volcanes siempre dan lecciones de persistencia y paciencia, porque subir no es sencillo. Se puede lograr en el primer intento o puede haber meses de preparación, cansancio físico y mental. Pero cuando se tiene la pasión, la motivación no permite desistir de su meta, así que lo continúa intentando hasta lograrlo.

Para De Rivera aprender esta persistencia con el montañismo la ha llevado a aplicarla en actividades del día a día como en su trabajo en donde comprendió que todo siempre tiene solución y a no darse por vencida ante un proyecto nuevo por muy complicado que parezca. “La mente es poderosa y le he entrado poco a poco con el montañismo. Ahora me es más fácil pensar positivamente y darme cuenta de que soy capaz de muchas cosas. Si un volcán no pudo vencerme es muy difícil que otras cosas puedan hacerlo. Todo está en que pensemos que podemos”, argumenta.

Según la profesional, así como en las montañas algunas veces el camino se complica, pero se soluciona regresando algunos pasos y analizando las opciones, en la vida diaria es igual. Por eso ahora ya no se da por vencida fácilmente También ha aprendido a ser más agradecida con los pequeños detalles y esfuerzos que pone en practica todos los días, los cuales antes pasaba desapercibido.

“Cuando se llega a la meta lo primero que se hace es agradecer, puede ser por muchas cosas, por haber llegado, por la vista, el clima, por los compañeros que nos ayudaron y por el esfuerzo que hizo que todo valiera la pena”, comenta De Rivera.

Compañerismo

Cada montaña siempre enseña algo nuevo. Puede ser desde qué equipo es el que mejor se adecúa a sus necesidades, hasta algo sentimental o emocional. Aunque sea la peor escalada que ha llevado a cabo hasta el momento, al estar arriba siempre le darán ganas de volverlo hacer.

El compañerismo se genera en el camino porque el grupo de ayuda para llegar a la meta. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Además, permite conocer y hacer amigos que son positivos, fuertes, confiables y felices de estar en un lugar lleno de naturaleza y que los hace sentir vivos. Cuando se escala en grupo se tiene la oportunidad de compartir experiencias con personas que tienen el mismo objetivo: disfrutar del paisaje y solemnidad que ofrece la cima.

“En la montaña se hacen lazos de amistad fuertes, porque entre todos nos ayudamos. Cuando vemos que alguien está pensando que ya no puede, entramos nosotros en acción para apoyarlo y decirle que sí lo logrará, que por eso vamos juntos. Incluso, hay momentos en que nos ayudamos con nuestro cargamento. En el camino nos volvemos uno solo, nos tenemos paciencia y actuamos como familia”, relata De Rivera.

Equipo necesario

De acuerdo con Gabriela de Rivera, quien ha practicado montañismo por 7 años, el equipo necesario para estas aventuras dependerá de la ubicación de la montaña. Pero el más requerido es:

  • Zapatos o botas de montaña
  • Medias de caminata
  • Suéter rompevientos
  • Chaqueta impermeable
  • Gorra o gorro de lana
  • Guantes
  • Playera de secado rápido
  • Pantalón para trekking
  • Botiquín pequeño

Actividad física recomendada

Si desea ejercitarse para escalar un volcán, las profesionales recomiendan algunas actividades para aumentar su resistencia y fuerza del cuerpo:

  • Caminar 30 minutos diarios.
  • Correr por 30 minutos.
  • Subir gradas en intervalos de 5 minutos.
  • Practicar natación dos veces por semana.