Eutanasia en mascotas: un adiós cargado de amor

La eutanasia tiene como fin evitar el sufrimiento de la mascota, una decisión de los dueños con ayuda del veterinario.

Todas las mascotas merecen una vida digna y sin sufrimiento hasta el final. (Foto Prensa Libre: Laula Co en Unsplash).
Todas las mascotas merecen una vida digna y sin sufrimiento hasta el final. (Foto Prensa Libre: Laula Co en Unsplash).

Hablar de la muerte de una mascota es difícil, porque   durante años es una fiel  compañía que entrega amor incondicional y es causante de muchas alegrías. Sin embargo, la vida es un ciclo y en algún momento hay que decirle adiós. Por el cariño y agradecimiento que se le tiene, es importante evitar su sufrimiento hasta el final.

La eutanasia es un tipo de muerte inducida, en la que se utilizan procesos químicos, farmacéuticos o anestésicos. Se considera una opción cuando se presentan enfermedades, en su mayoría terminales, que hacen que la mascota sufra.

“Los animales llegan a ser miembros de la familia y uno no quisiera decirles adiós. Nunca se está preparado para una despedida. Sin embargo, en algunas ocasiones, se entiende que la mejor opción es ponerlos a dormir para que ya no sufran, porque no lo merecen. Después de todo el amor y felicidad que nos han dado, lo que menos se desea es ver que tienen dolor y sentirse impotente al saber que no hay cómo curarlos”, comenta la psicóloga Irma Castellanos, quien hace cinco meses tuvo que practicar la eutanasia a su perro debido a que padecía cáncer.

La decisión de cuándo es el momento correcto para dejar partir al animal es dura, porque un diagnóstico terminal no basta como motivo. De acuerdo con la veterinaria Jennifer Ponce, cuando se ha diagnosticado algún problema en la salud y se recurre a medicamentos y tratamientos para curarlo, pero no se obtiene éxito, se puede recurrir a la eutanasia.

Sin embargo, cuando el animal todavía come y defeca bien puede ser un indicio de que  tiene ánimos de vivir. Por ello, la decisión final siempre la tendrán los familiares de la mascota, el médico únicamente hará las observaciones respecto a su salud.

Aunque, la eutanasia es más conocida en perros y gatos, se practica en cualquier animal, como las vacas o caballos, cuando sufren alguna fractura y pierden la movilidad, ya que su recuperación es muy difícil y poco probable.

La despedida

Si la mascota no está grave, come y defeca, podría programarse la eutanasia para otro día y así la familia puede prepararse para la  despedida. Será el veterinario el que recomiende el tipo de actividades que puede tener el animal debido a su enfermedad.

Según Castellanos, es importante pensar en el tipo de despedida que se le quisiera dar a un integrante de la familia que ha dado mucho amor. Puede incluir un paseo en los lugares favoritos de la mascota, sus juguetes, su comida preferida y la compañía de las personas que lo aman.

Compartir con la mascota y hacer sus actividades favoritas puede ser una opción previo a llevar a cabo la eutanasia. (Foto Prensa Libre: Sheri Hooley en Unsplash).

“A mi perro le encantaba el mar, así que la eutanasia la programamos para la tarde. Queríamos que uno de nuestros últimos recuerdos fuera en su lugar favorito. En la mañana fuimos a Monterrico. Corrió en la playa y fue feliz, así como siempre. Eso a mi familia nos reconfortó y nos dio fuerza para afrontar el doloroso momento”, relata la psicóloga.

Los dueños de la mascota deben prepararse y ser fuertes. Pensar que la decisión tomada es por el bien del animal y para evitar sufrimiento. Cuando el día llegue, la familia debe tratar de mantenerse calmada y prestar atención a sus necesidades, en concreto la cercanía.

Los animales son conscientes de su entorno, del comportamiento y sentimientos de sus dueños. Si su mascota fue apegada a todos los miembros de la familia, se debe procurar que la  mayoría lo acompañe.

El destino del cuerpo

Luego del momento más doloroso, queda decidir el destino del cuerpo. La veterinaria Anne Gamalski recomienda, en el caso de los gatos, llevar el cuerpo a casa, si hay más gatos. Porque los otros se despiden   hasta por cuatro horas. Es considerado un proceso importante para su psique. Otros animales no adoptan esta conducta.

Algunas personas deciden dejar el cuerpo en la clínica y, la mayoría de las veterinarias, los entierran en una fosa común. Otros dueños piden enterrar a sus mascotas en el jardín para tenerlos cerca. Ante esta opción, Ponce recomienda que el agujero sea de más de un metro de profundidad y, antes de introducir el cuerpo, se coloque gran cantidad de cal, para evitar mal olor.

¿Dónde enterrar a mi mascota?

En Guatemala existen cementerios para mascotas, así como lugares que ofrecen el servicio de cremación, para que los dueños guarden las cenizas en casa o las entierren en el jardín. Las opciones son disponibles para cualquier tipo de mascota doméstica, como perros, gatos, conejos, iguanas, etc.