Salud y Familia

¿La voluntad es suficiente? Claves para convertir deseos en resultados

Tener voluntad no garantiza resultados. Conozca qué recomiendan especialistas para fortalecerla y cumplir sus metas.

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La construcción de vida es a través de acciones diarias que requieren de la voluntad, pero qué hacer cuando no es suficiente con querer hacer las cosas. (Foto Prensa Libre: cortesía Freepik)

La palabra voluntad tiene múltiples significados. Su origen viene del latín voluntas, -ātis, que significa querer, desear, o la facultad de decidir y ordenar la propia conducta.

La Real Academia Española ofrece varias definiciones para explicar esta fuerza que nos impulsa a actuar. La voluntad es, entre otras cosas, la capacidad de tomar decisiones, el libre albedrío o la determinación consciente para hacer algo. También se vincula con sentimientos como amor, cariño, afición o benevolencia.

Pero alcanzar objetivos por voluntad propia no siempre es un camino sencillo o resuelto. Desear algo no garantiza su cumplimiento; se necesita un sistema, afirma la psicóloga Julissa Martínez.

¿Falta de voluntad o falta de estrategia?

Muchas personas abandonan sus objetivos en las primeras semanas. Se suele culpar a la falta de disciplina, carácter o fuerza de voluntad. Sin embargo, estas no siempre son las verdaderas causas.

La voluntad va más allá del simple “quiero o no quiero”. Se trata de una decisión firme y constante. “Es mantenerme firme tanto el día que me siento bien como el día que me siento mal. No hay concesiones para el éxito. Uno sabe lo que quiere y va hacia ahí”, explica la psicóloga Claudia Cuyún.

Martínez agrega que el entorno también puede influir. A veces no basta con decir “si quiere, puede”. Por ejemplo, alguien puede proponerse bajar de peso y tener toda la voluntad, pero para lograrlo se requiere disciplina, dieta, ejercicio, y una alimentación balanceada. Si, además, no se cuenta con los recursos necesarios, el proceso se complica. Es decir, la voluntad necesita condiciones externas que la acompañen.

Un caso cercano que ella recuerda es el de su hijo de nueve años, quien decidió comer más sano y bajar de peso. “Lo acompañé”, relata. En familia, mejoraron los hábitos alimenticios. El niño alcanzó su objetivo y esto lo motivó a otras decisiones, como hacer deporte e incluso federarse. “Él se enfocó en su meta y nos dio ese ejemplo a todos en casa”.

Lo más admirable era su determinación. Si le ofrecían una hamburguesa o pizza, decía: “No, gracias, prefiero mi verdura”. Ya contaba con autoconocimiento: conocía sus debilidades y fortalezas, y aplicaba su voluntad con estrategia.

Cuando la voluntad no basta

Existen factores emocionales que pueden bloquear la voluntad. Uno de ellos es la depresión, especialmente aquella de baja energía, donde no hay ánimo ni para levantarse, bañarse o realizar tareas mínimas. En esos casos, la voluntad está presente, pero el cuerpo no responde.

La ansiedad también interfiere. Una persona ansiosa tiende a ser impulsiva, errática y se dispersa fácilmente, incluso si tiene una meta clara. Por eso es clave mantener un buen estado de ánimo y claridad mental para alcanzar objetivos.

"Si sientes que no avanzas, autoevalúate: ¿cómo ha estado tu ánimo en los últimos quince días?, ¿has sentido nerviosismo?, ¿cómo están tus relaciones personales? Estas preguntas ayudan a detectar si hay una condición emocional afectando tu capacidad de actuar", comenta Cuyún.

Una tristeza constante podría ser distimia, una forma leve pero persistente de depresión, explica Cuyún. Si es su caso, es recomendable buscar ayuda profesional para evitar que evolucione a un cuadro mayor.

También es útil atender las observaciones de personas cercanas que desean nuestro bienestar. Escuchar con apertura puede ayudarnos a ver puntos ciegos y retomar el rumbo.

Lo que otros digan de nosotros no debe pesar más que lo que sabemos de nosotros mismos. No se trata de ilusiones, sino de procesos reales: saber qué puedo hacer, qué debo aprender y qué debo mejorar para avanzar.

En una columna publicada en Prensa Libre, Samuel Berberián, doctor en Religiones de la Newport University, California, hacía una reflexión y decía que desde muy temprano en la vida, todo niño debe ser orientado y ejercitado para que pueda hacer uso correcto de la voluntad. Muchas veces debemos entender que debemos negar muchos de nuestros gustos y también muchos de nuestros intereses, los cuales pueden dañar de una manera irreversible nuestra voluntad.

"Cuando entendemos que la voluntad es parte formativa, entonces la disciplina en ella será la que hará la diferencia de nuestro alcance. Claro está que el modo en el cual proyectamos nuestra voluntad describe la madurez que hemos alcanzado, porque cada vivencia del pasado nos ha enseñado cómo tomar decisiones y a saber cuándo nos quieren llevar a lo que nuestra voluntad no está dispuesta a ir. Es común que ciertos asuntos me llamen la atención y algunas cosas que nos interesan pueden dañar nuestra voluntad", describía.

La voluntad es determinante, pero no basta sola: necesita estructura, claridad, apoyo y estrategia. Solo así podemos transformar nuestros deseos en logros concretos, concluye Martínez.


Potenciar la voluntad con acción

A continuación, algunos consejos prácticos para fortalecerla según Jeanette Hidalgo, psicoterapeuta holística y coach ontológico; Julissa Martínez, psicóloga, y Claudia Cuyún, psicóloga.

1. Elogie el esfuerzo, no solo el resultado

No todo saldrá perfecto siempre. Reconocer el esfuerzo ayuda a valorar el camino, no solo la meta. Fracasar es parte del aprendizaje. Si el plan A no funciona, es momento de intentar con el B o crear el C.

2. Defina con claridad sus metas

El primer paso es saber exactamente qué se quiere lograr. Elija una o dos metas específicas: ¿comprar una casa, concluir los estudios, mejorar relaciones? Al establecer un plazo y una descripción concreta, el deseo se vuelve alcanzable.

3. Diseñe un plan de acción y ajuste hábitos

Trace un plan con metas pequeñas y alcanzables. Lleve un diario de objetivos y evalúe su progreso diariamente. Antes de dormir, pregúntese qué hizo bien y qué puede mejorar.

4. Visualice su meta cumplida

Imagínese el resultado: Si desea escribir un libro, piense cómo será la portada. Visualícelo impreso o en formato digital, y piense en las personas leyéndolo. ¿Cómo se vería en sus manos? Ahora pregúntese: ¿qué necesita hacer para crearlo y darle forma desde hoy? ¿Cuántos días necesita para escribirlo? ¿Qué ambiente requiere para concentrarse? ¿Y cuál es su plan si en algún momento no logra avanzar como esperaba?

En momentos difíciles, recordar ese escenario puede darle el impulso que necesita para continuar.

5. Busque apoyo

No tema pedir ayuda. Puede recurrir a un psicólogo o coach de vida. También puede negociar acuerdos en familia para que todos respeten el tiempo y espacio dedicados a su meta.

6. Establezca premios y otras estrategias motivadoras

Premiarse por los avances motiva y refuerza la conducta positiva. Además, técnicas como la regla de los cinco segundos, propuesta por Mel Robbins, pueden ser útiles para vencer la procrastinación: cuente hacia atrás —cinco, cuatro, tres, dos, uno— y actúe.

Apóyese también en libros, películas y artículos motivacionales que alimenten su voluntad.

ESCRITO POR:

Ingrid Reyes

Periodista de Prensa Libre especializada en periodismo de bienestar y cultura, con 18 años de experiencia. Premio Periodista Cultural 2023 por el Seminario de Cultura Mexicana y premio ESET región centroamericana al Periodismo en Seguridad Informática 2021.

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