Mitos y verdades de la vitamina C, ¿realmente previene los resfriados?

La vitamina C es uno de los nutrientes más reconocidos en los alimentos; y su consumo está asociado a la prevención de resfriados. Conozca los mitos y verdades sobre este micronutriente.

El cuerpo necesita vitamina C para el buen crecimiento y funcionamiento. (Foto Prensa Libre: Servicios).
El cuerpo necesita vitamina C para el buen crecimiento y funcionamiento. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Los frentes fríos que se aproximan en las últimas semanas del año son fuente de resfriados o enfermedades respiratorias. Es común que para estos problemas de salud siempre se recomiende el consumo de cítricos, como el limón y la naranja, por su alto contenido de vitamina C. Sin embargo, ¿realmente esta vitamina previene la aparición de resfriados o gripe?

La vitamina C es uno de los micronutrientes fundamentales que necesita el cuerpo para un buen crecimiento y funcionamiento. También es conocida como ácido ascórbico, ayuda a la reparación de tejidos de cualquier parte del cuerpo debido al colágeno que forma y funciona como antioxidante contribuyendo a prevenir el daño en los radicales libres, que son moléculas que produce el cuerpo cuando descompone alimentos o cuando se está en exposición del humo del tabaco.

Relación de vitamina C y resfriados

Consumir vitamina C durante los síntomas de la gripe le ayudará a disminuir el tiempo de este malestar. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Además de dichas funciones, se cree que la vitamina C es fuente principal para prevenir la gripe, resfriados o enfermedades respiratorias. Sin embargo, los expertos señalan que lo cierto es que este micronutriente ayuda a reducir la duración de los resfriados. Es decir, si a usted normalmente la molestia de gripe la padece durante una semana, con la suplementación de esta vitamina podría durar 4 días.

Desde años atrás se han realizado varios estudios que buscan la relación entre la vitamina C y el resfriado. Ha habido diferentes conclusiones y en la mayoría no se ha determinado una relación directa con enfermedades respiratorias o resfriados y la prevención.

“El investigador Pauling LC, en el artículo titulado Vitamina C y el resfriado común, en los años 70, despertó el interés del consumo de vitamina C en dosis de 1 gramo al día para la prevención del resfriado. En los últimos 40 años, varios estudios han encontrado que la suplementación regular con vitamina C en dosis de 0.25 a 2 gramos al día no redujo la aparición de resfriados en la población general”, explica el médico internista Eduardo López.

Mucosidad abundante y ojos llorosos son algunas de los síntomas de un resfriado o gripe común, que podrían disminuir con la vitamina C. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Además, señala que, en pacientes con estrés físico, como atletas o soldados, la suplementación con vitamina C sí redujo a la mitad la incidencia de resfriados y duración de los síntomas de esta enfermedad.

Por su parte, la nutricionista Carolina Solares indica que, en la población general, los estudios han demostrado que una alimentación balanceada en frutas y verduras, que son la fuente principal de vitaminas y minerales, hace que las defensas estén produciéndose y funcionando correctamente.

Pero, al consumir alimentos como limón, naranja, piña o melón, que son fuente de vitamina C, cuando se comienza a tener síntomas de gripe, se puede reducir la duración de este malestar.

“Si usted está acostumbrado a consumir vitamina C en su dieta diaria, no logrará que le reduzcan los síntomas, porque sus defensas están acostumbradas a este nutriente. Pero, cuando le comienza la enfermedad y consume más vitamina C, lo que hace es reforzarlas. Entonces, la gripe o el resfriado le durará menos tiempo. Estos nutrientes no previenen la enfermedad o hacen al cuerpo inmune al virus, sino que solo reducen el tiempo de sintomatología”, dice Solares.

Un resfriado o gripe común le provocará, regularmente, mucosidad abundante, ojos llorosos, irritabilidad, desgano y fiebre. Entonces, al suplementarse de vitamina C, estos malestares se podrían reducir, quizá le dé en menos tiempo o le dé menos síntomas.

¿Cómo la podemos consumir?

Ampollas bebibles o pastillas masticables es otra opción para consumir vitamina C. (Foto Prensa Libre: Servicios).

No solo el limón o la naranja tienen una cantidad adecuada de vitamina C. De acuerdo con la nutricionista María Alejandra Hernández, las frutas y verduras como el macuy, hierba mora, brócoli, coles de bruselas, coliflor, espinaca, acerola, marañón, papaya, toronja, mandarina, mango, melón, frambuesas y kiwi también son ricos en este nutriente. Además, raíces y tubérculos como la papa y la yuca.

Si para usted es complicado incluir estos alimentos en su dieta diaria, también puede consumir las ampollas bebibles o pastillas masticables de vitamina C, que se encuentran en farmacias o supermercados.

Aunque esta vitamina es hidrosoluble y se excreta por medio de la orina, es importante suplementar o consumir con la debida precaución como cualquier otro micronutriente. “Debido a que el consumo en concentraciones demasiado elevadas puede causar diarrea, náuseas y cólicos estomacales. En las personas que padecen hemocromatosis, un trastorno que provoca una acumulación excesiva de hierro en el organismo, la vitamina C en dosis elevadas podría empeorar el exceso de hierro y dañar los tejidos del cuerpo”, explica López.

Por lo tanto, la nutricionista Hernández, indica que, según las recomendaciones dietéticas diarias de Guatemala, el consumo adecuado en hombres adultos debería de ser de 60 mg/día y para las mujeres adultas de 50 mg/día. Durante el embarazo, en el tercer trimestre, se recomienda un incremento de 10 mg/día agregado al requerimiento de mujeres.

Recomendaciones para el clima frío

Mantener una actividad física constante ayuda a prevenir enfermedades respiratorias. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Debido a que la vitamina C únicamente puede disminuir el tiempo de los síntomas de una gripe o resfriado, los expertos comparten algunas recomendaciones para tomar en cuenta en estas próximas semanas de fin de año, en donde la mayoría de personas son propensas a padecer enfermedades en las vías respiratorias:

  • Tener una alimentación variada, equilibrada, inocua y completa. Es decir, que incluya frutas, verduras y el consumo de mucho líquido, de preferencia agua.
  • Disminuir el consumo de alimentos procesados.
  • Mantener actividad física y hacer ejercicio regularmente.
  • Descansar bien y disminuir los periodos de estrés.
  • En casos específicos, utilizar la vacuna de prevención de influenza o gripe estacionaria.
  • Evitar cambios de clima muy repentinos.
  • No pasar mucho tiempo en lugares con poca ventilación.

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