Salud y Familia
Qué significa el Jueves Santo: Eucaristía, lavatorio de pies y amor
El lavatorio de los pies, la institución de la Eucaristía y el mandamiento del amor son representativos del Jueves Santo. ¿Qué significado tienen estos signos en Semana Santa?
Con el lavatorio de pies, Jesús recuerda la importancia del servicio y el amor al prójimo. (Foto Prensa Libre: EFE/Ivan Villanueva)
Con la misa vespertina de Jueves Santo termina la Cuaresma y comienza la pasión de Jesucristo. En los oficios de este día, que litúrgicamente se llama la Cena del Señor, resaltan tres elementos importantes: la institución de la Eucaristía, el lavatorio de los pies a los discípulos y el mandamiento del amor.
Cada uno conmemora momentos significativos que vivió Jesús junto a sus doce apóstoles en la Última Cena, donde les recordó la humildad, el servicio y el amor a Dios y al prójimo.
En los oficios, que se celebran durante la tarde y noche de Jueves Santo, el altar se viste de blanco para conmemorar la institución de la Eucaristía, signo central de la fe católica, mientras la liturgia de la palabra recuerda que los mandamientos se resumen en: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”.
En el rito del lavatorio de los pies se recuerda el momento en que Jesús se quita el manto, toma una toalla, se la ciñe a la cintura y se dispone a lavar los pies a sus discípulos. El sacerdote hace lo mismo durante la celebración de los oficios.
“Realmente ese acto correspondía a los esclavos, pero Jesús lava los pies a los discípulos para recordarles que Él, siendo Dios, se rebajó para ser un ser humano como nosotros y luego se manifestó desde la entrega, la humildad, la sencillez y el servicio. Con este gesto nos recuerda que ha venido a servir y no a ser servido, invitándonos a hacer lo mismo”, explica el padre José Burgos, formador del Seminario Mayor de la Asunción.
Pero, además de este importante signo, el Jueves Santo destaca varias enseñanzas que Jesús compartió e instituyó momentos antes de su aprehensión:
Mandamiento del amor y el servicio
Anteriormente, los discípulos tenían presentes dos mandamientos principales: “Amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu cuerpo, con toda tu fuerza, con todo tu ser; y a tu prójimo como a ti mismo”.
“Pero luego, dentro de la última semana, Jesús nos da el mandamiento del amor. Jesús dice: ‘Ámense los unos a los otros como yo los he amado’. Entonces, ahí nos pone el referente del amor. Nos va indicando que nuestra forma de vivir aquí y ahora, que es un peregrinar, debe vivirse desde el servicio, el amor, el ser humanos, ser comprensivos y solidarios, buscando la paz, la misericordia, la comprensión y el bien común”, explica el sacerdote.
Institución de la Eucaristía
En la Última Cena se instituye el momento que la Iglesia llama “transubstanciación”, en el que el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Jesucristo.
“En ese momento, tomó pan en sus manos, pronunció la acción de gracias y dijo: ‘Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes; hagan esto en memoria mía’; lo partió y se lo dio a sus discípulos. Luego tomó la copa de vino e hizo lo mismo. En ese momento establece la Eucaristía, lo que nosotros celebramos en la misa y que es el centro de nuestra fe”, explica el sacerdote.
Agonía de Jesús
Después de la Última Cena, Jesús se va al monte de los Olivos para hacer oración. Ahí, como todo ser humano, experimenta el miedo y se da cuenta de lo que viene pronto, de todo lo que le tocará sufrir.
“Jesús habla con Dios Padre y dice: ‘Si quieres, aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya’. Luego lo aprehenden, lo llevan con los sumos sacerdotes y empiezan los juicios en su contra”.
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Monumento eucarístico
Este día, las parroquias elaboran un monumento eucarístico, un altar especial donde se reserva la sagrada comunión para la contemplación de los fieles.
“Tener un monumento, un huerto donde estará el sagrario y se reservará el Santísimo Sacramento, significa que nosotros hemos participado con Jesús en esa Última Cena y luego, en el momento del prendimiento, nos quedamos sin Él. Durante la adoración eucarística lo acompañamos en esas horas en que fue apresado y llevado a los calabozos donde fue encarcelado”, explica el padre.
Estos monumentos eucarísticos son los conocidos sagrarios que los devotos acostumbran a visitar, peregrinando a diferentes templos para acompañar a Jesús Eucaristía.

