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Guatemala, 11 de marzo de 2008

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HOMO ECONOMICUSJosé Raúl González MerloInútil guerra

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Los pueblos de Ecuador y Venezuela no ven beneficio alguno de una guerra con Colombia. Tienen razón. Una guerra como la que se podía haber desatado solamente hubiera dejado más pobreza, destrucción y muerte. Esa tuvo que haber sido la principal razón para mantener la paz. Aunque debió haber ayudado que el contenido de las computadoras incautadas a la guerrilla colombiana se mantuviera en secreto…

Violar la soberanía territorial de otro país es una buena excusa para iniciar una guerra. Uribe se expuso a ello al ordenar el bombardeo de territorio ecuatoriano. El único problema es que no se estaban destruyendo objetivos ecuatorianos. Se destruyó un campamento guerrillero colombiano cómodamente instalado en Ecuador… Enfrentado a esa realidad, Correa tuvo que hacer toda clase de pantomimas políticas, diplomáticas y militares para no caer en el ridículo nacional. Por su parte, Hugo Chávez también hizo lo suyo para no perder protagonismo, mientras que Daniel Ortega hizo el ridículo por meterse de shute. La Organización de los Estados Americanos pudo aliviar las tensiones iniciales, y una cumbre presidencial en República Dominicana contribuyó a terminar con la crisis, abortando la posibilidad de una guerra regional. ¿Cómo fue que prevaleció la razón?

Creo que, en buena medida, la integración comercial fue el principal factor por el cual no se dio la guerra. Cuando los países son tan interdependientes económicamente, ello se traduce en casi una garantía para la paz. No tiene sentido destruir a un enemigo que es cliente y proveedor a la vez. Hasta Hugo Chávez entiende que no dejar entrar carne colombiana afecta tanto a los ganaderos colombianos como a los consumidores venezolanos. Una guerra que suspendiese el comercio entre Colombia y Ecuador, posiblemente, habría hecho más daño que la misma destrucción militar. El costo de oportunidad de una guerra es altísimo gracias a los beneficios del comercio.

Sin embargo, creo que tuvo que haber habido algo más para que todo mundo entrara tan rápido en razón. Para mí, es razonable especular que el contenido de las computadoras del número dos de la guerrilla colombiana debe haber sido tanto o más valioso que su mismo asesinato. Seguramente nunca conoceremos esa información. Pero Chávez y Correa “tienen la cola machucada” por su evidente alineación ideológica con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Divulgar pruebas comprometedoras de su complicidad con el peor grupo terrorista latinoamericano habría supuesto un grave problema para ambos. Así que la mejor solución, para todos, fue enterrar rápidamente el incidente. Comparto ese criterio. La paz es mejor que la guerra.

heconomicus@hotmail.com

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