Guatemala, 11 de mayo de 2008

TIEMPO Y DESTINOLas prisas de nuestros díasLuis Morales Chúa

ESCENARIO DE VIDA Hay respuestas en CancuénVida Amor de Paz

COLABORACIÓNSe debe buscar una solución definitivaÓscar Alvizures

COLABORACIÓN Importancia de la mesa de diálogoFanny De Estrada

LA BUENA NOTICIA PlurilingüesMario Alberto Molina

SENTIDO COMÚNManuel F. Ayau CordónEl Gobierno tiene la palabra
Ante la crisis debida al alza de los combustibles y alimentos, el Gobierno puede aliviar la situación de la gente…, si quisiera hacerlo. Esta es su oportunidad de demostrar que aprecia más el bienestar social que el bienestar del Gobierno, lo cual no es lo mismo.
Primero, podría apretarse más el cinturón, como lo ha tenido que hacer toda la población, gastando menos en cosas innecesarias, como propaganda política gubernamental, viajes suntuarios propios de un rico monarca y suspender viajes de funcionarios y burócratas, y utilizar más los servicios de nuestros embajadores, los teléfonos, el e-mail, el fax y otros medios modernos de comunicación más económicos que las visitas personales para tratar con funcionarios de otros países.
Segundo, podría evitar la implementación de caras y dañinas reglamentaciones que son causa de ineficiencia económica y que fomentan corrupción. La corrupción es una carga cara para un pueblo pobre, y ésta es causada, principalmente, por redundantes agencias burocráticas del Gobierno y reglamentaciones impuestas y manejadas por burocracias no siempre honestas. La eliminación de la intromisión burocrática en el quehacer pacífico de los ciudadanos también sería un incentivo para que quienes viven en la economía informal formalicen sus actividades y contribuyan al ingreso fiscal.
Tercero, si realmente el Gobierno quiere, podría dejarle al pueblo una mayor porción de sus esforzados ingresos, disminuyendo los impuestos a los combustibles, para que así baje su precio.
Cuarto, negociar la baja de los impuestos de importación, para lograr dos enriquecedores efectos: el primero, bajar el costo de todo lo importado, compensando así el alza de precios de los alimentos, fletes y otras cosas a nivel mundial y, el segundo efecto, aumentaría el rendimiento de las exportaciones, estimulando dicha actividad, lo cual generaría otros ingresos fiscales compensatorios para el Gobierno. Así funciona, porque eliminar impuestos de importación aumenta la demanda de importaciones, lo cual, a su vez, aumenta la demanda de dólares y, por consiguiente su precio, sin que el Banco de Guatemala cause inflación comprando dólares.
El IVA que se cobra en la aduana no se perdería, pues se cobraría de todos modos en la posterior venta de lo importado, con las pequeñas excepciones que representa lo que se importa para consumo propio.
Quinto. Ya no reemplazar a personal que por cualquier razón deja la plaza, y si su función es indispensable, trasladar personal que es redundante de otras oficinas.
Sexto, abstenerse de inversiones ridículas, como la de intentar convertir al país en refinador de petróleo, cuando ya está ampliamente demostrado que los gobiernos metidos a empresarios solo dilapidan los recursos de sus pueblos.
Séptimo, fomentar el progreso del país protegiendo los derechos de quienes intentan explotar los recursos naturales, de los agitadores sociales y terroristas ecológicos criollos y extranjeros.
Estas son algunas de las cosas que el Gobierno podría hacer inmediatamente si es que tiene un genuino interés en disminuir la pobreza, y no es solamente demagogia. Si se quiere, se intenta.
El Gobierno tiene ahora la oportunidad de demostrar al pueblo que realmente está de su lado, cuidando prioritariamente sus intereses, antes que los del Gobierno.
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