De loros y atascamientos

El grado de neurosis desarrollado en el caos vehicular diario es ya de un nivel preocupante. Es que no es un rato el que pasamos en el tráfico. Vivimos en él en un promedio de dos a tres horas diarias. Es decir, que sin contar los fines de semana, el tiempo invertido en el carro o bus es de un promedio de 60 horas al mes. O dos días con sus noches y todavía otro medio día más... sentados… En otras palabras, estamos invirtiendo nuestra existencia en el desplazamiento de nuestros cuerpos al lugar de trabajo, estudios o hacer mandados.

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