Sin prisa pero sin pausa
“Disculpen las molestias. Estamos en Revolución”, decía el cartel que sostenía el joven subido en el pedestal sobre el cual se iza la bandera colocada en la que ahora sí da gusto llamar Plaza de la Constitución. Muy cerca, una señora que venía desde Cobán y traía su comida, preparaba tortillas con salsa para sus pequeñas hijas. Más allá, algunas jóvenes portaban un cartel que decía: “A los ‘hijos de papi’ también nos importa Guatemala”.