Desperdician lo que no tienen
Finalmente empieza a evidenciarse una resignada aceptación de lo que ha sido el mayor fracaso en la recaudación tributaria de los últimos años. Primero, porque recién se acaba de conocer que la brecha fiscal fácilmente puede estar en torno a los tres mil millones de quetzales, cifra que, además de ser enorme, al ser sumada a los déficits de años anteriores pasa a conformar el inmenso agujero presupuestario que no ha parado de crecer en los últimos tres lustros.