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Mineco explica alcances del nuevo acuerdo comercial con EE. UU. y su impacto en exportadores guatemaltecos

Gabriela García, ministra de Economía, reconoció que algunos sectores quedaron fuera del acuerdo y mantienen un 10% de arancel, pero aseguró que el Gobierno trabajará en apoyo a productores, diversificación de mercados y fortalecimiento productivo.

El Ministerio de Economía llama a los productores no tradicionales que se acerquen a la institución para poder plantear su situación y poder conocer sus modelos de negocios. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

La ministra de Economía, Gabriela García, afirmó que Guatemala negoció un instrumento comercial acorde con las prioridades y características de su economía, al referirse a los sectores que quedaron fuera del reciente acuerdo y que mantienen aranceles del 10%, como los productores de mini vegetales.

En entrevista con Prensa Libre, García aseguró que el acuerdo va más allá de concesiones arancelarias, ya que busca modernizar regulaciones, agilizar procesos y eliminar barreras no arancelarias pendientes del DR-CAFTA, sin que el país pierda autonomía en su política comercial.

La funcionaria subrayó que los productores afectados no fueron excluidos de forma deliberada, sino que es parte de la naturaleza de toda negociación. Añadió que el Gobierno trabaja de manera conjunta con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (Maga) en acciones de corto plazo y que, en los próximos meses, se dará acompañamiento directo a las empresas para fortalecer sus modelos de negocio, reducir intermediación y abrir nuevos mercados.

Nuevas oportunidades

García destacó que existen oportunidades en el mercado local, centroamericano y en el Caribe, principal destino de las exportaciones agrícolas guatemaltecas, y reiteró que el país insistirá en futuras negociaciones para volver a condiciones de arancel cero, al tiempo que impulsa la diversificación de mercados.

“Les pedimos paciencia y comprensión. No estamos de brazos cruzados y seguiremos trabajando para que los pequeños productores continúen creciendo”, concluyó.

¿Cómo califica el resultado concreto del nuevo acuerdo comercial con EE. UU.?

Logramos que el 72.4% de los productos regresaran a cero arancel. No es el escenario ideal, pero es un resultado sólido en una coyuntura global compleja. El CAFTA sigue vigente; esto no lo reemplaza. Son condiciones distintas, impuestas por órdenes ejecutivas del presidente Trump.

Algunos sectores han cuestionado si el país “cedió demasiado”. ¿Qué responde a eso?

Eso no es cierto. No entregamos nada en bandeja de plata. Lo que hicimos fue comprometernos a mejorar trámites, digitalizar procesos y agilizar fronteras, cosas que como Estado debimos haber hecho desde hace años. Esto beneficia al país.

¿Cuál es el mensaje para los productores que no quedaron incluidos?

Que dimos la batalla por todos. Fuimos con la oferta exportable completa del país. El resultado no favorece a todos, lo reconocemos, pero no fue por falta de esfuerzo ni por priorizar a unos sobre otros. Seguiremos trabajando para abrir oportunidades y reducir riesgos, porque no podemos depender de un solo mercado.

¿Cuál es el mensaje para el sector exportador en este momento?

El mensaje es claro: este es un escenario complejo que no depende únicamente de Guatemala ni de una sola institución. Desde el Ministerio de Economía no nos hemos quedado de brazos cruzados. Hubo preparación, análisis y negociación para que toda la oferta exportadora estuviera considerada, pero hay decisiones que no estaban en nuestras manos. La respuesta a esta coyuntura tiene que ser conjunta.

¿Qué acciones concretas está tomando el Gobierno ante esta situación?

Estamos trabajando en tres frentes. El primero es la articulación directa con el Ministerio de Agricultura (MAGA), que consideramos crítica. Por eso era importante que la ministra de Agricultura estuviera involucrada desde el inicio del proceso, aun cuando formalmente no pudiera participar en todas las instancias. Hoy ya está en contacto con el sector exportador.

El segundo frente es la diversificación de mercados y el acompañamiento a las empresas, tanto a nivel gremial —con Agexport— como con aquellas que quieran sentarse directamente con nosotros para recibir apoyo.

Y el tercer frente es el fortalecimiento productivo, donde Maga tiene un rol clave en tecnificación, mejores prácticas y gestión de riesgos.

Algunos productores aseguran que no se hizo lo suficiente por ellos. ¿Qué responde MINECO?

Entendemos que hay molestia y preocupación, pero es importante ser contundentes: no es cierto que no se haya trabajado. Nos preparamos, analizamos escenarios y negociamos para proteger la oferta exportadora del país. Sin embargo, el contexto internacional es determinante y hay factores que escapan al control de Guatemala.

Por eso creemos que este es un momento para sentarnos con el sector, incluso con quienes están inconformes, escucharlos y acompañarlos en este proceso.

¿Cómo se está apoyando a los pequeños productores dentro de la cadena exportadora?

El enfoque no es solo la empresa exportadora, sino toda la cadena. Hay productores que están encadenados a empresas, cooperativas o intermediarios que consolidan la oferta. Ahí es donde MAGA entra a trabajar “hacia atrás”, con los pequeños productores, para fortalecer la productividad, la tecnificación y las condiciones de riesgo.

Esta coyuntura también permite revisar cómo funcionan esas cadenas, que en muchos casos tienen demasiados intermediarios.

¿Esta situación representa únicamente pérdidas o también oportunidades?

Aunque es una situación difícil, también abre oportunidades. Permite analizar la estructura de costos, identificar cuellos de botella y simplificar cadenas de intermediación que hoy son muy largas. En algunos sectores, como el café, hay hasta cinco o más eslabones, lo que reduce competitividad.

Este contexto obliga a repensar el modelo y a buscar mayor eficiencia.

Tras la firma del acuerdo con Estados Unidos, ¿cómo serán las revisiones y qué compromisos concretos debe cumplir el país en los próximos meses?

Aunque el acuerdo ya se cerró formalmente, el trabajo técnico comenzó desde antes. Las autoridades empezaron a atender las observaciones planteadas por Estados Unidos incluso antes de la firma, con énfasis en corregir y mejorar procesos específicos. A partir de ahora, las revisiones serán periódicas, aproximadamente cada mes o mes y medio, ya que no puede transcurrir más de dos meses sin evaluación. Estas inspecciones no serán solo formales: se deberá demostrar con resultados concretos el avance de los compromisos asumidos.

En marzo y mayo se realizarán revisiones técnicas para medir avances, mientras que a finales de julio se presentará el primer informe oficial de seis meses ante el USTR. Este proceso implica una coordinación constante entre los equipos técnicos, los ministerios y el presidente, con el objetivo de llegar a julio con resultados verificables y decisiones ya ejecutadas, no solo planteadas.

ESCRITO POR:

Natiana Gándara

Editora de Economía en Prensa Libre, con más de 15 años de experiencia en medios radiales, televisivos, impresos y digitales.