REPORTAJE
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Therians se exponen y surge choque cultural

La tendencia teriana evidencia tensiones entre autoidentificación y regulación local, y los expertos los ven como subcultura en auge y una expresión juvenil.

La subcultura teriana surgió hace dos décadas y en el 2026 se viralizó en redes sociales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La subcultura Therians surgió hace dos décadas y en el 2026 se viralizó en redes sociales causando opiniones divergentes sobre esa expresión juvenil. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Al final de la década de 1990, en las ciberbitácoras de Estados Unidos  empezaron a formarse foros de personas que sentían afinidad por un animal —con preferencia por lobos, perros y gatos—. Con publicaciones y comentarios de la experiencia comenzó la subcultura de los terianos. En la actualidad, muchos de esos blogs están inhabilitados y los archivos digitales son escasos. En las últimas dos décadas, varios de los espacios virtuales en los que jóvenes coincidían para expresar su identificación con animales desaparecieron o migraron a otras plataformas.

Sin embargo, en el 2020, durante la pandemia de covid-19, en redes sociales reaparecieron grupos de jóvenes portando máscaras de animales y personificando determinadas especies, lo que dio nueva visibilidad al fenómeno.

Diarios digitales

Una ciberbitácora en español activa en el 2024, thewildforestden.blogspot.com, expone ideas y testimonios atribuidos a terianos. El espacio se basa en publicaciones y comentarios, al estilo de los foros de principios de la década del 2000.

En esa página se define a los terianos como “personas que sienten una conexión profunda con ciertos animales; en algunos casos, identificándose con ellos a nivel psicológico o espiritual. Esta identidad puede incluir sentir que tienen aspectos animales en su comportamiento, emociones o en su sentido del ser”.

En la misma publicación se detalla: “La experiencia de ser therian no se basa en una alteración de la percepción de la realidad ni en una disociación. En lugar de eso, se trata de una identidad o sentimiento profundo que puede manifestarse en comportamientos, actitudes y una visión personal del mundo que incorpora aspectos animales”.

En cuanto a la interacción comunitaria, en esa plataforma se explica que “los therians suelen formar parte de comunidades en línea o grupos donde comparten experiencias y se apoyan mutuamente”.

La identificación teriana, según ese espacio, “se basa en la autopercepción y en una conexión emocional con animales específicos”.

En internet hay algunos blogs en español en el que se analiza la subcultura Therians. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Exposición

En enero de este año, circularon en Argentina videos de jóvenes personificando perros. Las grabaciones fueron difundidas en varias redes sociales y alcanzaron amplia visibilidad. Ese mismo mes, en Barcelona, España, se anunció una congregación de terianos. La convocatoria generó burlas y al lugar de reunión acudieron curiosos, pero no se confirmó la presencia de personas que se identificaran como tales. En México también se difundieron invitaciones similares por medio de plataformas digitales.

En Guatemala, hace dos semanas surgieron convocatorias en redes sociales  atribuidas a terianos, elaboradas con inteligencia artificial. Las citas señalaban el 21 de febrero en Amatitlán y San José Pinula como puntos de reunión. Tres días después de que comenzaron a circular las invitaciones, ambas municipalidades publicaron comunicados en los que prohibieron la congregación.

Una adolescente en Barcelona, España; se presenta en una plaza y se siente gata cuando decenas de jóvenes se han congregado a la expectativa de la citación de therians. (Foto Prensa Libre: EFE/ Marta Pérez)

Prohibición

La comuna de Amatitlán advirtió el 20 de febrero en sus redes sociales: “Ante la reciente tendencia conocida como therians, ningún espacio público del municipio ha sido autorizado para reuniones relacionadas con dicha actividad. Nuestro compromiso es velar por el orden, el respeto a nuestros valores y tradiciones. No a las reuniones therians”.

El día de la convocatoria no llegaron terianos a los Campos de la Cruz, en Amatitlán. Tampoco se presentaron curiosos u observadores. Solo tres agentes municipales permanecieron aproximadamente 15 minutos en el sitio, y luego se retiraron.

La Municipalidad de San José Pinula también prohibió la reunión y señaló en su comunicado: “No se permitirá que grupos identificados como therians utilicen los espacios públicos del municipio, ya que ni el alcalde ni el honorable Concejo han autorizado. Nuestro compromiso es velar por el orden, la sana convivencia y el uso adecuado de los espacios”.

En contraste, la vecina Kary Marroquín cuestionó en redes sociales la postura municipal: “No estoy en contra ni a favor de los therians, pero cómo prohibir el uso de los espacios públicos a personas que simplemente tienen un estilo de vida y no están cometiendo delitos o faltas”.

La municipalidad de Amatitlán prohibió la concentración de Therians, aunque nadie llegó a la cita. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Similares

Hay otros movimientos similares al teriano. Los otherkin son personas que afirman identificarse, en el plano espiritual o psicológico, como seres no humanos que pueden ser reales o fantásticos. A diferencia de los terianos, cuya referencia suele ser un animal existente, los otherkin pueden vincularse con criaturas mitológicas como dragones, elfos o entidades simbólicas. El término surgió en foros de internet en la década de 1990 y se expandió en comunidades digitales, donde se debatían experiencias de identidad no humana.

Por su parte, los furries integran una comunidad artística interesada en personajes animales con rasgos humanos —como los que aparecen en animación, cómic o videojuegos—. Su participación se centra en la creación de ilustraciones, historias, disfraces y encuentros temáticos. No implica, necesariamente, que la persona crea ser un animal; se trata de una afición cultural y creativa que con frecuencia se ha viralizado en plataformas como TikTok, donde suelen mezclarse conceptos y generar confusión.

La socióloga Katherine Orozco resalta que es una subcultura en la que es determinante “la autoidentificación que se menciona dentro del grupo. Algunos la relacionan con planteamientos sobre identidad promovidos por distintos colectivos, en los que la persona define cómo se identifica y, con base en ello, afirma quién es. Sin embargo, en este caso parece tratarse de un tema más amplio vinculado a la construcción de identidad”. La especialista resaltó que los terianos “cuentan con principios, códigos de pertenencia, identidad compartida y espacios de reunión definidos en las plataformas digitales. Además, han mostrado una permanencia en el tiempo”.

Integrados y el tiempo

Silvia Rodríguez, de 38 años, periódicamente viste botas, faldas y blusas negras; su maquillaje es oscuro. Ella se considera metalera y recuerda que desde joven se integró a esa subcultura porque le pareció “un movimiento fuerte y crítico a las autoridades”.

Rodríguez, en la actualidad, tiene dos hijos y se siente cómoda vistiendo con colores oscuros. “Me siento bien. Incluso una amiga recién me integró a un grupo de WhatsApp en el que hay otras mujeres y madres con el gusto por el metal. Me siento cómoda, porque nos entendemos y compartimos gustos en común”.

El hip-hop es otra subcultura, y a ella se integró hace 20 años, José Castro. “El hip-hop ha sido parte de mí. Yo asistía a las batallas y presencié cómo respondían los raperos con rimas creativas, había breakdance y grafiti; todo eso lo viví en el Centro Histórico.

Identidad

Especialistas en salud mental advierten de que esas expresiones juveniles deben entenderse como parte del desarrollo, y no como un fenómeno que deba alarmar a la sociedad.

La psicóloga clínica y docente universitaria de la Facultad de Humanidades de la Universidad Rafael Landívar Emerald Flores explica que los movimientos juveniles surgen, en esencia, de la necesidad de identidad y pertenencia.

“Esos movimientos juveniles nacen de la necesidad de encontrar una identidad. Más que todo en los jóvenes, una de las necesidades principales es poder satisfacer el sentido de pertenencia y la construcción de la identidad”, afirmó.

En ese contexto, indicó que el caso de los terianos —jóvenes que se autoidentifican con animales en un plano simbólico o espiritual— no debe interpretarse automáticamente como una subcultura estructurada o como un problema clínico.

“Más que hablar de una subcultura como tal, es más bien un modo de expresión. Podría considerarse hasta cierto punto como una subcultura, y lo coloco entre comillas, pero con ciertos matices”, explica.

Desde la psicología del desarrollo, la adolescencia y juventud son etapas marcadas por la exploración. Según la especialista, se trata de un proceso natural en el que el joven construye identidad personal e identidad social.

“La etapa de la juventud es una crisis normativa, es decir, sí o sí va a haber una crisis de identidad y puede haber confusión de roles. La exploración no necesariamente es patológica, sino que es una vía de desarrollo”, señaló.

Flores recalca que “no toda manifestación juvenil implica riesgo o infringir la ley.

Therians responden a identidad; no deben causar alarma social

ESCRITO POR:

Edwin Pitán

Periodista de Prensa Libre y Guatevisión desde hace 14 años. Especializado en radio, prensa y televisión. Periodista del año de Prensa Libre en 2018. Productor de la emisión en directo de Noticiero Guatevisión.