Editorial

NOTAS DE Editorial

Es paradójico que un joven solicite desde EE. UU. resolver un problema causado por pugnas, fallos y necios conflictos de interés locales.
La prolongación de este cautiverio criminal no debería permitirse un día más.
Son muchos los nombres de hermanos guatemaltecos que exhalan su último suspiro en la desolación de un desierto, en el encierro de un furgón hacinado, ultimados por bandas criminales o de fuerzas policiales devenidas en actores corruptos.
Aunque la mayoría de bloqueos se ha levantado, a excepción de los promovidos por alcaldías indígenas de Sololá, el daño ya está hecho a la llamada industria sin chimeneas.
No se vale argüir una antojadiza “soberanía”. Si no importó para comprar vacunas rusas en condiciones dictadas por el vendedor, entregadas a destiempo y bajo pesquisa del MP desde el 2021 , ¿para qué gastarla en despropósitos que Nichols describe como “condenados al fracaso”?
En materia diplomática nada es casualidad, y menos aún si involucra al gobierno estadounidense.
La desgracia vial del país no es nueva, marcada por sucesivos escándalos de corrupción, ineptitud ministerial y la impunidad que acicatea la mediocridad dolosa.
Según estadísticas, cada día se diagnostican tres casos de cáncer de mama.
El pulso de visados ha generado en 10 días una complicación sin precedentes para el tránsito de mercancías, debido a que pilotos hondureños deben tramitar visa antes de ingresar a Costa Rica, y viceversa.
Un diálogo serio debe contar con finalidades claras. No solo es frenar el conflicto, sino encontrar soluciones viables, con respeto al marco legal e institucional, pero también con atención a las voces ciudadanas.