Editorial

NOTAS DE Editorial

No hay tiempo que perder ni margen para dejar que otro gobierno vuelva a firmar otro pacto dañoso y conformista.
El abordaje de la crisis nutricional está plagado de inconsistencias y dispendios que dejan traslucir finalidades electoreras.
La pena y los nexos con fraudes tan públicos y lesivos debían ser causales lógicas y fundadas para que el TSE rechazara en pleno el recurso de nulidad, a favor de la transparencia y de su propia misión de garantes del proceso.
Maestro que no domine y no pueda enseñar matemáticas debería ser sujeto de capacitación condicionada para seguir en el ejercicio del cargo, pues tal carencia se convierte en lastre para otras vidas y para el país.
En este proceso es obviamente necesario el compromiso político para aprobar normativas largamente relegadas, tales como la Ley de Competencia, la Ley de Servicio Público o legislación moderna en materia de compras y contrataciones del Estado.
Es llamativa la inacción de las autoridades policiales que deberían saber diferenciar entre una manifestación pacífica y un gamberrismo equiparable a los desmanes de las pandillas.
La oferta electoral es confusa, fragmentada y a veces polarizante.
Subsiste, a pesar de los desengaños, el afán de ciudadanas de toda etnia, credo y nivel económico por preservar la democracia y el estado de Derecho como entorno idóneo.
No se puede sino anticipar un mayor deterioro económico en Nicaragua, a causa de mayores sanciones económicas que deberían ser impuestas por gobiernos que quieran tomar distancia, si es no que no aspiran a emular tales bodrios.
Se debe analizar a candidatos con parentesco consanguíneo o político con convictos por narcotráfico, lavado de activos, corrupción u otros delitos de impacto público.