Parque Nacional Laguna Lachuá agoniza por acciones de invasores que talan grandes extensiones

Unas 150 familias viven en el área núcleo del Parque Nacional Laguna Lachuá, en Alta Verapaz, y talan el bosque virgen para destinar los terrenos a cultivos, pero también para vender maderas preciosas, denunció Carlos Archila, delegado del Instituto Nacional de Bosques (Inab) en Alta Verapaz. 

Una de las áreas invadidas en el Parque Nacional Laguna Lachuá, en Alta Verapaz. (Foto Prensa Libre: Eduardo Sam).
Una de las áreas invadidas en el Parque Nacional Laguna Lachuá, en Alta Verapaz. (Foto Prensa Libre: Eduardo Sam).

Una invasión de esta dimensión no se había dado nunca. “Son alrededor de 2,700 hectáreas que están invadidas por cuatro grupos de usurpadores o criminales que están metidos en el área. Talan, venden la madera, cazan especies protegidas, pese a que todo eso está prohibido por ley dijo”, dio a conocer Archila.


Los grupos que promueven la ocupación ilegal del parque son identificados como Michbilrixpu, Yalcobé, Secocpur y Sajobché, asentamientos que traen contaminación sobre los ríos que desembocan en la Laguna.

“Hay contaminación por heces fecales y el uso indiscriminado de herbicidas, incluso lavan las bombas dentro del afluente”, expresó el delegado del Inab.

Por si fuera poco, la zona depredada se encuentra a menos de cinco kilómetros de la Laguna, que es uno de los últimos tesoros ecológicos de Guatemala.

La contaminación del agua pone en peligro a   los sábalos, peces grandes que suelen nadar en grupo y brindan un espectáculo natural incomparable.

Ambientalistas calculan que la contaminación de los recursos hídricos por cultivos ilegales, como el maíz y el cardamomo, abarcan al menos 600 hectáreas del lugar.

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Por si fuera poco, hay venta ilegal de terrenos: “La situación es bastante seria, esos son los problemas principales, pero también se tiene la venta y arrendamiento de terrenos que ilegalmente fueron vendidos a través de escrituras públicas falsas, es otro tema que afecta al Parque Nacional Lachuá”, indica Archila.

Al preguntarle cuántas denuncias han presentado, indica que más de mil, pero ninguna autoridad actúa concretamente.

“Hemos hecho un frente de incidencia ante este problema junto al Conap, la Fiscalía de Delitos contra el Ambiente y otros entes interesados en ayudar, existe una mesa de conflictos para tratar el caso, pero aún no se ve algo claro”. Mientras tanto la destrucción aumenta.

“Es una tendencia que siempre hemos visto, este tema queda relegado. Hace unos años, una estudiante de Ingeniería Forestal hizo su tesis, y recopiló todos los casos denunciados al Ministerio Público y los respectivos juzgados; se contabilizaron mil procesos en toda la región. Nuestra sorpresa y tristeza fue cuando vimos que de los mil procesos solo uno llegó a condena y el colmo fue que le dieron un criterio de oportunidad. Prácticamente vemos que ningún caso progresó”.

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El avance de la frontera agrícola es acelerado, comenta Archila, cada año las personas siembran frijol y maíz, solo tumban y queman el área, por lo que para el siguiente año dicho terreno no es igual de fértil para la cosecha, entonces van avanzando a otra área, y así continuamente. “Eso es un peligro y como se muestra en una fotografía se observa que la parte deforestada en línea recta estará a unos 4 o 5 kilómetros de la Laguna, las personas ya van llegando al manto de agua”, menciona preocupado el delegado.

La tala es otro de los problemas que invasores han causado en el Parque Nacional Laguna Lachuá, en Alta Verapaz. (Foto Prensa Libre: Eduardo Sam).

Primeros capturados

El martes último fueron capturadas las primeras dos personas sindicadas de usurpación de áreas protegidas y daños al medio ambiente, la captura se hizo cuando salían de una reunión en Cobán. Los detenidos fueron identificados como Erwin Haroldo Choc Sam, de 49 años, y Martín Chub Cajbón, 56, la orden de aprehensión tenía fecha del 27 de septiembre del 2017.  Grupos campesinos reclamaron por esta detención, pues afirmaron que se trató de una trampa del Gobierno para capturarlos.

Para evitar que los daños ocasionados en el área protegida sean irreversibles se necesitan acciones prontas.
El director del Consejo Nacional de Áreas Protegidas, Abel Sandoval, confirmó que las invasiones se encuentran sobre el río Peyán y sus ramales, lo que afecta directamente el manto acuífero de la Laguna. “Se ha brindado todo el apoyo de la Fiscalía de delitos contra el ambiente para abordar esos casos; sin embargo, es preocupante porque hasta la fecha no hemos tenido una respuesta clara de parte de la Fiscalía”, comenta.

Meta de invasores

Sandoval sospecha que los invasores buscan fragmentar el parque para obligar a disminuir el área declarada como reserva. “Pareciera que la intención es fragmentar el parque nacional, en el sentido que solo quieren dejar una especie de rectángulo y adueñarse del resto. En vez de ser corredores biológicos para la fauna, ahora es un corredor humano que quieren conectar, es preocupante y habría que tomar ya las medidas correspondientes”, explicó.

Sandoval indicó Verónica Maaz, agente de la Fiscalía de Delitos contra el Ambiente,  se reunió con varias instituciones para coordinar desalojos, pero no ocurrió nada.

Patrimonio en peligro

El Parque Nacional Laguna Lachuá fue creado el 19 de diciembre de 1996, bajo el decreto legislativo 110-96, este parque un humedal único en su tipo en el mundo. Tiene aproximadamente 13,851 hectáreas.

Ha sido catalogado como un bosque modelo porque existen comunidades que están alrededor de la laguna de la ecoregión Lachúa, que han trabajado de forma sostenible el manejo forestal y algunos otros proyectos con cacao.

El problema llega con las invasiones que buscan deforestar para plantar maíz, frijol o cardamomo; además efectúan cacería ilegal y extracción ilícita de madera, lo cual impacta en la conservación de especies animales y vegetales.

La reserva es el hábitat de especies en peligro de extinción como jaguares, saraguates, tigrillos y venados, que ahora están a merced de los cazadores, sin que ninguna autoridad intervenga para desalojarlos.

El director del Conap, Abel Sánchez, afirma que permitir las invasiones sería incumplir compromisos internacionales, pero sobre todo representaría un fuerte impacto sobre el país, ya que en esta región nacen ríos como el Chixoy, que resulta clave para la generación hidroeléctrica.

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