“La ingrata pobreza obligó a mi hijo a irse al norte; Diosito sabrá por qué nos lo quitó”

El último abrazo que Jonathan Monterroso Morales le dio a su padre Gregorio Monterroso fue antes de emprender el viaje hacia Estados Unidos la mañana del pasado 2 de julio en el parque de San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango. Ese día, cuatro jóvenes originarios de Palestina de Los Altos y Xela partieron en busca del sueño americano.

Jonathan Monterroso Morales perdió la vida en su intentó por buscar el sueño americano. (Foto Prensa   Libre: Mynor Toc)
Jonathan Monterroso Morales perdió la vida en su intentó por buscar el sueño americano. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)

El sábado 20 de julio, voluntarios de la organización humanitaria Águilas del Desierto localizaron los restos del migrante quetzalteco, Jonathan Catriel Monterroso Morales, de 23 años, en el desierto de Arizona, EE. UU.

“Lo abrace y le dije que tuviera cuidado en el camino; tuve la intensión de ir a dejarlo a la frontera (…) nunca pensé que era la última vez que lo vería”, comentó con la voz quebrada el padre del migrante.

Jonathan era el cuarto hijo de Elida Morales y Gregorio Monterroso, los esposos procrearon nueve hijos de cuales viven seis. La familia Monterroso Morales reside en el caserío La Joya de la aldea El Carmen, Palestina de Los Altos, Quetzaltenango.

La vivienda de donde salió el migrante es una construcción de adobe, madera y lámina, sobresale un pequeño cuarto edificado con bloc, según contó la familia, Jonathan logró un préstamo en Habitat para edificar esa pieza para sus padres.

La familia celebró en el 2016 la graduación de Jonathan, “mi muchacho con mucho esfuerzo se graduó de Perito Contador, pero nunca encontró trabajo en eso que a él le gustó”, contó Elida, su madre.

En los últimos tres años el migrante trabajó en una fábrica de estufas industriales y un taller de herrería, pero nunca recibió el salario mínimo como estipulan las leyes laborales del país.

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“Aquí en el caserío las personas que tienen una casa de tres niveles y un carro es porque se fueron al norte. Mi muchacho se fue por la ingrata pobreza, aquí uno lucha y lucha y nunca obtiene algo mejor, allá se trabaja, se sufre, pero el salario es mejor y alcanza para cumplir sus sueños. Diosito sabrá por qué nos lo quitó”, manifestó Monterroso.

Los padres del migrante viven de cosechar maíz y papa, pero la agricultura en la región ya no es rentable. “La mayoría de jóvenes terminan sus estudios y se van –a EE. UU.–“, manifestó don Gregorio.

La familia desconoce el día que los restos de Jonathan serán retornados al caserío para darle cristiana sepultura, mientras ese día llega, los padres del migrante prepararon un altar con flores y fotografías del joven en su memoria.

Esta es la fachada de la vivienda donde residía el migrante Jonathan Monterroso. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)

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“Dios y el amigo saben cómo murió”

El lunes 15 de julio, Heidy Monterroso, hermanan mayor de Jonathan, habló con él vía telefónica desde un lugar en la frontera con EE. UU., “dijo que no tuviéramos pena que estaba bien, me contó que cruzaron cuatro personas, pero que las otras dos no aguantaron y se entregaron a las autoridades”. esa fue la última llamada que el migrante efectuó a su familia.

La familia del migrante confirmó que Jonathan emprendió la travesía junto a un amigo, se sabe que el otro migrante llegó a su destino, pero hay pocos detalles sobre cómo murió el joven.

El viernes 19 de julio la familia de Jonathan Monterroso fue notificada del deceso del migrante, la trágica noticia la comunicó el alcalde de Palestina de Los Altos.

“Solo Dios y el amigo saben cómo murió mi hermano, el amigo nunca nos llamó para decir lo que pasó (…), llamaron al alcalde para decirle, fue (…)”, contó la familiar.

La versión que la familia tiene sobre la muerte del migrante fue la que contó el amigo.  “Él dice que cuando salieron del desierto mi hermano encontró una lata de un energizante y se la bebió y que luego murió”, detalló la hermana de Jonathan.

Para localizar el cadáver del migrante la familia solicitó ayuda a la organización Águilas del Desierto que brindan ayuda humanitaria a migrantes en el desierto y rescatan cadáveres de migrantes en esa zona.

“Gracias a las águilas encontramos a mi hermano, les dimos los puntos de referencia donde nos dijeron que había muerto y lo hallaron.

La familia recolecta dinero para pagar los gastos para repatriar los restos del migrante. “No sabemos cómo hacer para retornar el cadáver de mi hijo, una abogada que nos ayuda nos dijo que si alguien pregunta digamos que el ministerio –de relaciones exteriores– nos apoya. Aquí ninguna autoridad de gobierno nos ha preguntado nada”, concluyó el padre de Jonathan.

Camino que conduce a la vivienda de la familia Monterroso Morales en Palestina de Los Altos. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)

 

 

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