Fútbol Internacional
¿Leo Messi con Trump y Diego Maradona con Maduro? El nuevo debate político en Argentina
Muchos criticaron a Messi por participar en un evento de Trump en un contexto marcado por la intervención de EE. UU. en Irán y lo compararon con Maradona.
Los fanáticos de Argentina visten camisetas de Lionel Messi y Diego Maradona en casi todos los partidos de la albiceleste. (Foto Prensa Libre: EFE)
Durante la tarde del jueves 5 de marzo, el capitán de la selección argentina, Lionel Messi, participó en el homenaje del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, al Inter Miami por el título de la Major League Soccer (MLS) que el club de Florida consiguió a finales del 2025, el primer campeonato liguero en la historia de la institución.
El encuentro entre el presidente estadounidense y el astro argentino se llevó a cabo en la Casa Blanca, en medio de un complejo escenario bélico, debido a que el mandatario republicano actualmente se encuentra envuelto en una guerra que Estados Unidos inició el sábado 28 de febrero en Medio Oriente, luego de atacar a Irán.
Esta situación generó fuertes repercusiones por la cercanía de Messi con Trump, por lo que muchos criticaron al “10” rosarino por participar en un evento del magnate neoyorquino, en un contexto marcado por la reciente intervención de EE. UU. en Irán, donde muchos llegaron a compararlo directamente con Diego Armando Maradona.
La complicidad entre Leo y el presidente estadounidense despertó una ola de críticas en las redes sociales, donde los seguidores argentinos compararon a Messi con la postura histórica de Maradona, quien en su momento evitó cualquier vinculación política para posteriormente aceptar una exposición directa con figuras controvertidas.
El contraste de Messi y el recuerdo de Maradona
La comparación entre Messi y Maradona usualmente se resuelve en el terreno de juego, ya que se discuten las gambetas, los goles, los títulos y las finales perdidas o ganadas, por lo que para algunos gana el rosarino y para otros el porteño. Sin embargo, las diferencias entre ambos radican fuera de la cancha y se observan en la política.
Aunque Messi nunca ha dicho una palabra sobre política, en el siglo XXI su silencio se interpreta como alineamiento, debido a que muchos creían que Lionel en algún momento iba a opinar sobre las redadas contra migrantes latinoamericanos que Trump realiza en EE. UU, principalmente en Miami, pero no ocurrió, y ahí aparece Maradona.
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El contraste con Diego Armando Maradona es muy evidente, dado que para la leyenda del Nápoles la política nunca fue un terreno a evitar, sino un escenario a conquistar. El exjugador del Sevilla no se limitaba a opinar y llegó a enfrentarse con la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) y a criticar a toda la Ciudad del Vaticano.
Conforme a lo expuesto por el diario deportivo argentino Olé, Maradona llegó a convertirse en un revolucionario, al punto de ser catalogado como un personaje perfecto para el clima político del siglo XX: “populista, provocador y excesivo”, puesto que sus amistades estaban cuidadosamente elegidas, como Fidel Castro y Hugo Chávez.
Debate político y comparaciones
Maradona visitaba a Fidel Castro en Cuba y hablaban tanto de la revolución que el astro argentino terminó tatuándose su rostro en la pierna izquierda. Asimismo, el Diego acompañó al expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, en múltiples actos públicos y en varias campañas en las que mostró su apoyo al político y militar venezolano.
Por lo tanto, en las plataformas digitales ha surgido un debate entre quienes critican a Messi por una foto con Trump y quienes no olvidan los detalles incómodos de Maradona, ya que el exentrenador de la selección argentina llegó a posar con el expresidente Nicolás Maduro mientras Venezuela atravesaba la peor crisis de su historia.
Frente a este escenario, aunque en el recuerdo de algunos argentinos Maradona sigue siendo el defensor de los pobres y el rebelde que enfrentaba al poder global, para otros simplemente era parte de un espectáculo político en el que Messi no ha querido participar. Al final, todo radica en quienes prefieren al que opina más o al que calla.

